México
La ruta del PRI
Guerrero quedaba allí, a la vista del Congreso de la Unión, como la puerta por donde ha comenzado a regresar el PRI
GUADALAJARA, JALISCO.- Muy temprano unos comenzaron a festejar; muy temprano también, los otros se comenzaban a inculpar. Guerrero quedaba allí, a la vista del Congreso de la Unión, como la puerta por donde ha comenzado a regresar el Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Mientras que para Emilio Gamboa Patrón, coordinador de la bancada priista en San Lázaro, los comicios en Guerrero este domingo ya representan el aviso de que el PRI se hará del mayor número de votos —la primera minoría, seguramente”— cuando se dispute la Cámara de Diputados en 2009, para el perredismo este día de elección reciente es, ni más ni menos, el reflejo “de una debacle anunciada”.
Hacia la media tarde, en el perredismo de San Lázaro había quedado inobjetablemente claro el motivo de la apabullante derrota de que fueron objeto en las tierras de Zeferino Torreblanca: el sectarismo de la corriente Nueva Izquierda —en la que militan perredistas como Ruth Zavaleta, Jesús Ortega y Guadalupe Acosta—, y la terquedad de un gobernador por imponer a sus candidatos.
La derrota del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en Guerrero se paseaba, ominosa, por los pasillos de Xicoténcatl también. Y aleteaba, como un ave de mal fario, el regreso del padre del presidencialismo mexicano. Así insistían en mirarla en los pasillos y oficinas del perredismo. Hacía unos instantes, hasta el Senado de la República había llegado, retumbante, la exclamación del vocero del PRD Gerardo Fernández Noroña, quien había dicho: “Nuestro sectarismo, nuestra necedad le abrió las puertas al PRI para que regresara”.
Por la mañana, un orondo, festejador, entusiasmado Emilio Gamboa Patrón se había dado el lujo de afirmar que el PRI ha logrado tan apabullante triunfo en Guerrero, porque “está haciendo su trabajo, acercarse a la gente y a ser gestor real de la sociedad de sus necesidades más sentidas”.
De oficio camaleónico, Gamboa Patrón punzó de tal modo hacia el futuro que dio la impresión de que marcaba la ruta de la mercadotecnia política que habrá de seguir el PRI el próximo año.
Dijo: “La gente se está percatando que el PRI tiene los mejores hombres y mujeres para gobernar el país. Nos habíamos alejado de la gente, de sus demandas sociales, pero nos hemos vuelto a acercar y a ser gestores sociales de verdad. La gente está viendo que la improvisación también no es buena consejera para el Gobierno, y en todas partes están dándose cuenta que el PRI es un partido en el cual se puede confiar para que haya paz y tranquilidad en el país, que es lo que está demandando toda la gente”.
Entonces Emilio se soltó y se ha lanzado de ese carretón en marcha que ha sido la lucha por el poder: “El PRI se está preparando para contender en las elecciones federales. Hoy tenemos 106 y calculamos que tendremos más diputados federales. Estimo que 80% más de los que tuvimos en 2006”.
Y lo que para él es un vaticinio, mientras que para los perredistas un augurio, Gamboa dijo: “Estamos convencidos que 2009 será un referéndum a los partidos. Aquí el PAN tiene 206 diputados, es la primera fuerza, estoy seguro que van a reducir ese número. El PRI va a remontar y el PRD se va a caer más”.
Desde que inició el periodo ordinario, sobre todo en momentos del análisis del informe presidencial, el PRI virtualmente rebasó por la izquierda al PRD en el terreno de los discursos. Los perredistas, inmersos en sus propias pugnas, se veían frenados a la hora del debate, y eran los priistas los que más han argumentado en contra de las políticas públicas.
Hubo, sin embargo, un argumento perredista que los priistas no pudieron rebatir con claridad: el argumento de que el PRI se ha aliado ya con el crimen organizado, y demostración de lo anterior iba a ocurrir en Guerrero, donde sus candidatos estarían siendo respaldados por bandas de delincuentes que han comenzado a invadir esferas formales de la política.
Mientras que para Emilio Gamboa Patrón, coordinador de la bancada priista en San Lázaro, los comicios en Guerrero este domingo ya representan el aviso de que el PRI se hará del mayor número de votos —la primera minoría, seguramente”— cuando se dispute la Cámara de Diputados en 2009, para el perredismo este día de elección reciente es, ni más ni menos, el reflejo “de una debacle anunciada”.
Hacia la media tarde, en el perredismo de San Lázaro había quedado inobjetablemente claro el motivo de la apabullante derrota de que fueron objeto en las tierras de Zeferino Torreblanca: el sectarismo de la corriente Nueva Izquierda —en la que militan perredistas como Ruth Zavaleta, Jesús Ortega y Guadalupe Acosta—, y la terquedad de un gobernador por imponer a sus candidatos.
La derrota del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en Guerrero se paseaba, ominosa, por los pasillos de Xicoténcatl también. Y aleteaba, como un ave de mal fario, el regreso del padre del presidencialismo mexicano. Así insistían en mirarla en los pasillos y oficinas del perredismo. Hacía unos instantes, hasta el Senado de la República había llegado, retumbante, la exclamación del vocero del PRD Gerardo Fernández Noroña, quien había dicho: “Nuestro sectarismo, nuestra necedad le abrió las puertas al PRI para que regresara”.
Por la mañana, un orondo, festejador, entusiasmado Emilio Gamboa Patrón se había dado el lujo de afirmar que el PRI ha logrado tan apabullante triunfo en Guerrero, porque “está haciendo su trabajo, acercarse a la gente y a ser gestor real de la sociedad de sus necesidades más sentidas”.
De oficio camaleónico, Gamboa Patrón punzó de tal modo hacia el futuro que dio la impresión de que marcaba la ruta de la mercadotecnia política que habrá de seguir el PRI el próximo año.
Dijo: “La gente se está percatando que el PRI tiene los mejores hombres y mujeres para gobernar el país. Nos habíamos alejado de la gente, de sus demandas sociales, pero nos hemos vuelto a acercar y a ser gestores sociales de verdad. La gente está viendo que la improvisación también no es buena consejera para el Gobierno, y en todas partes están dándose cuenta que el PRI es un partido en el cual se puede confiar para que haya paz y tranquilidad en el país, que es lo que está demandando toda la gente”.
Entonces Emilio se soltó y se ha lanzado de ese carretón en marcha que ha sido la lucha por el poder: “El PRI se está preparando para contender en las elecciones federales. Hoy tenemos 106 y calculamos que tendremos más diputados federales. Estimo que 80% más de los que tuvimos en 2006”.
Y lo que para él es un vaticinio, mientras que para los perredistas un augurio, Gamboa dijo: “Estamos convencidos que 2009 será un referéndum a los partidos. Aquí el PAN tiene 206 diputados, es la primera fuerza, estoy seguro que van a reducir ese número. El PRI va a remontar y el PRD se va a caer más”.
Desde que inició el periodo ordinario, sobre todo en momentos del análisis del informe presidencial, el PRI virtualmente rebasó por la izquierda al PRD en el terreno de los discursos. Los perredistas, inmersos en sus propias pugnas, se veían frenados a la hora del debate, y eran los priistas los que más han argumentado en contra de las políticas públicas.
Hubo, sin embargo, un argumento perredista que los priistas no pudieron rebatir con claridad: el argumento de que el PRI se ha aliado ya con el crimen organizado, y demostración de lo anterior iba a ocurrir en Guerrero, donde sus candidatos estarían siendo respaldados por bandas de delincuentes que han comenzado a invadir esferas formales de la política.