México
Ex braceros se niegan a recibir ''miserias''
Académico afirma que los 38 mil pesos representan menos de 3% de lo que realmente les corresponde
CIUDAD DE MÉXICO (17/ABR/2012).- Cuando el Presidente habla sobre los logros del programa Bracero, a Nicasio Martínez le da impotencia y coraje.
El Gobierno federal presume que “está cumpliendo con los braceros” al entregarles 38 mil pesos del Fondo de Apoyo Social para Ex Trabajadores Migratorios Mexicanos. Nicasio insiste en que es mentira. “Sólo están engañando a la gente”.
El enojo de Nicasio es porque los 38 mil pesos que entrega el Gobierno federal —a través de una tarjeta del Banco del Ahorro Nacional y de Servicios Financieros (Bansefi)— dice que son “una miseria. No es lo que en verdad nos corresponde. Nosotros estamos pidiendo lo justo”.
Este campesino tlaxcalteca comenzó su historia como bracero en 1962.
Durante tres años trabajó en la pizca del tomate y el pepino en California. Fue uno de los miles de mexicanos que se fueron a trabajar a los campos agrícolas del Norte, como parte del Tratado Bilateral de Cooperación Laboral —también conocido como Programa Bracero— que firmaron los presidentes de México y Estados Unidos en 1942 y que fue vigente hasta 1965.
El enojo que siente Nicasio tiene fundamento. Una investigación realizada por el Centro de Análisis Multidisciplinario de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señala que los 38 mil pesos que el Gobierno federal está dando a los ex braceros representan menos de 3% del dinero que en realidad les corresponde.
Los académicos y estudiantes que realizaron la investigación en 2008 señalan que, entre 1942 y 1965, se firmaron poco más de cuatro millones 678 mil contratos como parte del Programa Bracero.
De acuerdo con sus cálculos, el dinero retenido, más los intereses ganados en 65 años, da un total de cinco billones 090 mil 231 millones 275 mil pesos. “Considerando este monto, y dividiéndolo entre el número de contratos, a cada trabajador le correspondería en promedio un millón 096 mil pesos”, se asegura en la investigación titulada Programa Brasero: una historia de 65 años de desprecio.
Para Luis Lozano Arredondo, académico de la Facultad de Economía y uno de los autores de la investigación, la entrega de los 38 mil pesos a los ex braceros es “un acto propagandístico, electorero. Una falta de respeto a los braceros”.
“Fueron utilizados”
En 1951 Lorenzo Hernández Arias, hoy de 83 años, dejó Santo Domingo Tonalá, en Oaxaca, para irse de bracero a California: “Primero llegábamos a un centro de contratación. Ahí nos fumigaban, como si fuéramos animales. Luego nos formaban y los rancheros pasaban y nos escogían. Decían: ‘me llevo a éste, a éste’. Después firmábamos el contrato. En el cheque también nos descontaban comida y seguro”.
El trato digno que, de acuerdo con el contrato, recibirían los trabajadores mexicanos quedó sólo en el papel. “Desde el principio, los braceros fueron engañados y utilizados” —dice Luis Lozano, coordinador del Centro de Análisis Multidisciplinario de la Facultad de Economía de la UNAM— “los contratistas estadounidenses nunca cumplieron con el contrato, el Gobierno de México permitió los abusos y no les entregó el fondo de ahorro”.
Los primeros ex braceros que se organizaron para reclamar el fondo de ahorro buscaron en el Archivo General de la Nación documentos que les explicaran dónde quedó su dinero. Encontraron pruebas de que EU entregó el dinero al Gobierno de México. “El Banco Nacional de Crédito Agrícola y Ganadero recibió los recursos de Estados Unidos. Pero no hay información sobre lo que pasó en México con ese dinero”, dice Mariana Juárez, otra de las autoras de la investigación.
En 2003, la 58 Legislatura de la Cámara de Diputados formó una comisión especial para investigar sobre el dinero de los braceros. Esta comisión creó el Fondo de Apoyo Social para Ex Trabajadores Migratorios Mexicanos. Hasta ahora, no se sabe dónde quedó el dinero.
Después de que la Cámara de Diputados aprobó dicho fondo, muchos braceros comenzaron a realizar los trámites para que les entregaran los 38 mil pesos.
A partir de marzo, el Presidente Felipe Calderón y funcionarios de la Secretaría de Gobernación han encabezado varios actos públicos para entregar a los braceros las tarjetas de Bansefi, con los 38 mil pesos. En las últimas tres semanas, 55 mil ex braceros recibieron las tarjetas, de acuerdo con cifras divulgadas por el propio secretario de Gobernación, Alejandro Poiré. Los planes son entregar este recurso a un total de 108 mil 352 mil ex braceros.
A Juan Rosario Herrera, de 76 años, ya le entregaron los 38 mil pesos. “Yo fui seis años a Estados Unidos, trabajé mucho en el campo, en la pizca. Lo que me dieron es muy poco. No es justo, tanto trabajo y tantas cosas que pasamos para que nada más nos den esto”.
Claves
El pacto bilateral
1 El 23 de julio de 1942, los presidentes Franklin Roosevelt y Manuel Ávila Camacho firmaron el acuerdo para crear el Programa Bracero, que consistía en que México proporcionaría a Estados Unidos la mano de obra que le hacía falta para las labores en el campo.
2 Los campesinos mexicanos firmaban un contrato, donde se indicaba que la empresa contratista descontaría a los trabajadores mexicanos 10% de su salario y lo depositaría en el entonces Banco de Crédito Agrícola y Ganadero de México. Cuando los braceros regresaran se les tenía que devolver el dinero.
Una investigación de la Facultad de Economía de la UNAM señala que a cada bracero debería recibir un millón 096 mil pesos
El Gobierno federal presume que “está cumpliendo con los braceros” al entregarles 38 mil pesos del Fondo de Apoyo Social para Ex Trabajadores Migratorios Mexicanos. Nicasio insiste en que es mentira. “Sólo están engañando a la gente”.
El enojo de Nicasio es porque los 38 mil pesos que entrega el Gobierno federal —a través de una tarjeta del Banco del Ahorro Nacional y de Servicios Financieros (Bansefi)— dice que son “una miseria. No es lo que en verdad nos corresponde. Nosotros estamos pidiendo lo justo”.
Este campesino tlaxcalteca comenzó su historia como bracero en 1962.
Durante tres años trabajó en la pizca del tomate y el pepino en California. Fue uno de los miles de mexicanos que se fueron a trabajar a los campos agrícolas del Norte, como parte del Tratado Bilateral de Cooperación Laboral —también conocido como Programa Bracero— que firmaron los presidentes de México y Estados Unidos en 1942 y que fue vigente hasta 1965.
El enojo que siente Nicasio tiene fundamento. Una investigación realizada por el Centro de Análisis Multidisciplinario de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señala que los 38 mil pesos que el Gobierno federal está dando a los ex braceros representan menos de 3% del dinero que en realidad les corresponde.
Los académicos y estudiantes que realizaron la investigación en 2008 señalan que, entre 1942 y 1965, se firmaron poco más de cuatro millones 678 mil contratos como parte del Programa Bracero.
De acuerdo con sus cálculos, el dinero retenido, más los intereses ganados en 65 años, da un total de cinco billones 090 mil 231 millones 275 mil pesos. “Considerando este monto, y dividiéndolo entre el número de contratos, a cada trabajador le correspondería en promedio un millón 096 mil pesos”, se asegura en la investigación titulada Programa Brasero: una historia de 65 años de desprecio.
Para Luis Lozano Arredondo, académico de la Facultad de Economía y uno de los autores de la investigación, la entrega de los 38 mil pesos a los ex braceros es “un acto propagandístico, electorero. Una falta de respeto a los braceros”.
“Fueron utilizados”
En 1951 Lorenzo Hernández Arias, hoy de 83 años, dejó Santo Domingo Tonalá, en Oaxaca, para irse de bracero a California: “Primero llegábamos a un centro de contratación. Ahí nos fumigaban, como si fuéramos animales. Luego nos formaban y los rancheros pasaban y nos escogían. Decían: ‘me llevo a éste, a éste’. Después firmábamos el contrato. En el cheque también nos descontaban comida y seguro”.
El trato digno que, de acuerdo con el contrato, recibirían los trabajadores mexicanos quedó sólo en el papel. “Desde el principio, los braceros fueron engañados y utilizados” —dice Luis Lozano, coordinador del Centro de Análisis Multidisciplinario de la Facultad de Economía de la UNAM— “los contratistas estadounidenses nunca cumplieron con el contrato, el Gobierno de México permitió los abusos y no les entregó el fondo de ahorro”.
Los primeros ex braceros que se organizaron para reclamar el fondo de ahorro buscaron en el Archivo General de la Nación documentos que les explicaran dónde quedó su dinero. Encontraron pruebas de que EU entregó el dinero al Gobierno de México. “El Banco Nacional de Crédito Agrícola y Ganadero recibió los recursos de Estados Unidos. Pero no hay información sobre lo que pasó en México con ese dinero”, dice Mariana Juárez, otra de las autoras de la investigación.
En 2003, la 58 Legislatura de la Cámara de Diputados formó una comisión especial para investigar sobre el dinero de los braceros. Esta comisión creó el Fondo de Apoyo Social para Ex Trabajadores Migratorios Mexicanos. Hasta ahora, no se sabe dónde quedó el dinero.
Después de que la Cámara de Diputados aprobó dicho fondo, muchos braceros comenzaron a realizar los trámites para que les entregaran los 38 mil pesos.
A partir de marzo, el Presidente Felipe Calderón y funcionarios de la Secretaría de Gobernación han encabezado varios actos públicos para entregar a los braceros las tarjetas de Bansefi, con los 38 mil pesos. En las últimas tres semanas, 55 mil ex braceros recibieron las tarjetas, de acuerdo con cifras divulgadas por el propio secretario de Gobernación, Alejandro Poiré. Los planes son entregar este recurso a un total de 108 mil 352 mil ex braceros.
A Juan Rosario Herrera, de 76 años, ya le entregaron los 38 mil pesos. “Yo fui seis años a Estados Unidos, trabajé mucho en el campo, en la pizca. Lo que me dieron es muy poco. No es justo, tanto trabajo y tantas cosas que pasamos para que nada más nos den esto”.
Claves
El pacto bilateral
1 El 23 de julio de 1942, los presidentes Franklin Roosevelt y Manuel Ávila Camacho firmaron el acuerdo para crear el Programa Bracero, que consistía en que México proporcionaría a Estados Unidos la mano de obra que le hacía falta para las labores en el campo.
2 Los campesinos mexicanos firmaban un contrato, donde se indicaba que la empresa contratista descontaría a los trabajadores mexicanos 10% de su salario y lo depositaría en el entonces Banco de Crédito Agrícola y Ganadero de México. Cuando los braceros regresaran se les tenía que devolver el dinero.
Una investigación de la Facultad de Economía de la UNAM señala que a cada bracero debería recibir un millón 096 mil pesos