México

Con misas y lágrimas recuerdan a fallecidos por explosión de oleoducto

Los habitantes del municipio poblano rinden homenaje a los 30 muertos; incluso salen a flote las historias de dónde enfrentaron el incidente

PUEBLA (20/DIC/2011).- Cada campanada retumbó en el recuerdo de los texmeluquenses; las sirenas activas de los camiones de bomberos revivieron la dramática escena de aquel 19 de diciembre de 2010 cuando una explosión robó la vida a 30 personas. A 12 meses de la tragedia, un solemne protocolo reanimó la estela de dolor y muerte.

Ayer se pasó lista a las víctimas y dando una campanada por los 30 fallecidos en la explosión registrada en un ducto de Pemex en el municipio de San Martín Texmelucan, se cantó el Himno Nacional y se rindieron honores a la Bandera.

Mujeres con los ojos enrojecidos de tanto llorar, hombres con las manos temblorosas, ancianos y jóvenes que oraban, se congregaron bajo una desgastada lona de color naranja colocada por las autoridades locales.

Los rayos del sol no pudieron contrarrestar el gélido clima que imperó la mañana en el municipio poblano. Tampoco las palabras del edil texmeluquense Carlos Sánchez Romero, o las del director estatal de Protección Civil, Jesús Morales, lograron consolar a los deudos.

Mientras el acto oficial transcurría, Facunda Ramírez abrazaba un retrato de marco rústico barnizado con resina, con la fotografía de su hija Leticia Barranco quien habría cumplido 30 años, pero murió en la explosión. En la imagen Leticia sale rodeada por los pequeños Abigail, Joshua y Noemí Yunuet que ahora tendrían 10, seis y dos años, respectivamente.

Alberto Barranco, esposo de Facunda, cargaba el retrato de don Rosendo Ramírez, su suegro, quien también pereció en medio de las llamas.

Ambos lloraron por la pérdida de su hija y nietos. Hace un año se encontraban durmiendo cuando de pronto un estruendoso estallido perturbó el sueño mientras que una nube negra de humo rodeó su vivienda. Era imposible salir, se resguardaron en el baño llenándolo con agua, pero Rosendo, Leticia y los niños murieron calcinados; testigos pudieron escuchar sus gritos desesperados.

Tras la ceremonia, los familiares de las 30 víctimas acudieron a varias misas, organizadas en diferentes horarios en los terrenos donde antes hubo viviendas y comercios.

Para saber
Práctica común


En el país es común que los ladrones de gasolina realicen conexiones ilegales a los oleoductos para robar combustible y que venden después en el mercado negro a menor precio. De las 712 tomas clandestinas detectadas en 2010, más de 100 se reportaron en el oleoducto siniestrado hace un año.

Indemnizaciones
Van más de 300 MDP en pagos

PUEBLA.-
A un año de la explosión en un ducto de Petróleos Mexicanos (Pemex) en San Martín Texmelucan, Puebla, que dejó 30 muertos y sustanciales daños materiales, las autoridades, según su propia versión, aún trabajan en la reparación de daños y el pago de indemnizaciones.

De acuerdo con datos del Gobierno estatal, Pemex ha entregado un total de 329 millones 822 mil 256 pesos por indemnizaciones a lesionados y fallecidos, atención a la emergencia ambiental y apoyo al municipio.

Del total de los recursos, 103.4 millones de pesos fueron destinados a las familias de las víctimas y al resarcimiento por los daños en viviendas, vehículos y bienes en general.

También se han realizado tareas de disposición final de residuos y desechos contaminados con el apoyo de la Comisión Nacional del Agua.

NTX/EFE

Numeralia
¿A dónde va a parar el dinero?


329 millones 822 mil 256 pesos ha entregado Pemex por concepto de indemnizaciones a lesionados y fallecidos, atención a la emergencia ambiental y apoyo al municipio.

103 millones 486 mil 949 pesos de ese total fueron destinados al resarcimiento de daños y perjuicios.

206 millones 335 mil 307 pesos fueron destinados para remediar el impacto ambiental.

20 millones de pesos entregó Pemex para la ampliación de un puente y la construcción de tres pasos peatonales.

TELÓN DE FONDO
Oscura madrugada en Puebla


Dicen que eran las seis de la mañana. Una explosión cimbró la tierra y levantó una cortina de desconcierto. Dicen que el personal de rescate de Puebla y Tlaxcala acudió al lugar de los hechos. Más de 159 miembros del Ejército Mexicano llegaron también para las tareas de auxilio.

Era 19 de diciembre de 2010. Días después se averiguó que lo que causó la explosión de ese fatídico domingo en un ducto de Pemex, en el municipio poblano de San Martín Texmelucan, fue una toma clandestina, de ésas que abundan en todo el país. Treinta personas perdieron la vida. Por lo menos otras 50 resultaron heridas, y 145 terminaron en la lista de damnificadas.

Daños materiales también los hubo. Al menos 32 viviendas fueron totalmente destruidas por la explosión, y 82 sufrieron daños parciales.

Pero ahí no acaban las afectaciones. Aún sin haber tenido relación, los niños también fueron perjudicados por el incidente. La Secretaría de Educación Pública determinó suspender las clases en todas las escuelas de San Martín Texmelucan dos días antes del inicio oficial del periodo vacacional.

Como suele pasar en este tipo de casos, las confrontaciones entre autoridades pretendieron tomar papel protagónico. Para el 28 de diciembre, Rodolgo Igor Archundia, procurador de Justicia de Puebla, acusó a Pemex de negarse a colaborar en las investigaciones, debido a que no había entregado la información requerida.

En lo que también se insistió, es que los pobladores del municipio poblano ya no corren peligro de una situación similar. Aunque eso, como se pudo observar ayer, no borra la huella que dejó la tragedia a su paso.

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