México

Cherán y la lucha para hacer valer su autonomía

En este poblado de Michoacán se fragua un experimento que consiste en demostrar que es posible tener un gobierno comunitario

CHERÁN, MICHOACÁN (07/MAY/2012).- Hasta hace unos meses, el edificio que era el Palacio Municipal, dejó de serlo cuando jóvenes de la comunidad pintaron en la parte superior de la fachada su nuevo nombre: “Casa Comunal de Cherán K’eri”. El cambio no sólo fue por fuera. En su interior ya no están los funcionarios que lo habitaban en otros tiempos. Aquí ya no hay alcalde, síndicos o regidores. Su lugar es ocupado por campesinos, maestros, profesionistas, amas de casa, estudiantes, médicos, albañiles o comerciantes. Ellos fueron elegidos en asambleas por los habitantes de esta comunidad indígena de Michoacán que desea demostrar que es posible tener un gobierno comunitario, alejado de los partidos políticos y los vicios de la burocracia.

Al interior de esta Casa Comunal se da forma al experimento político que se construye en Cherán, una comunidad que se atrevió a exigir la materialización de todo aquello que dicen las leyes nacionales e internacionales sobre los derechos indígenas. En especial, el derecho que, según la Constitución, tienen a la libre determinación y a la autonomía.

Los comuneros de Cherán aseguran que no ha sido fácil poner en marcha su nueva forma de gobierno. Además de vivir con el acecho de los grupos de talamontes y del narcotráfico en la meseta purépecha, se han topado con el desdén de dependencias gubernamentales, tanto estatales como federales, que se niegan a reconocer su gobierno comunal.

Más de 300 ciudadanos en el gobierno

El 5 de febrero de 2012, Cherán estrenó su nueva forma de gobierno, que surgió “para protegernos de los grupos del crimen”, recuerda el comunero José.

Antes de ese día, Cherán se conoció porque sus pobladores enfrentaron a los hombres que llevaban más de tres años talando su bosque, asesinando y desapareciendo personas.

El 15 de abril de 2011, esta comunidad de 13 mil pobladores se atrincheró, desconoció al edil y a los policías —a quienes acusaron de proteger a los delincuentes—, prendió fogatas en sus esquinas, instaló barricadas en las entradas del pueblo e inició un movimiento de autodefensa que tuvo uno de sus primeros logros el 2 de noviembre de 2011, cuando una sentencia del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación reconoció que la comunidad tenía derecho a elegir a sus autoridades por usos y costumbres.

La gente de Cherán decidió que ya no quería a los partidos políticos. En asambleas en los cuatro barrios se eligieron a las 12 personas que integran el Consejo Mayor y a decenas más de ciudadanos para los seis consejos y las cerca de 20 comisiones del nuevo gobierno comunal.

“En las asambleas decíamos que si son 12 los del consejo es más fácil blindar la seguridad. Creemos que es más fácil corromper a una sola persona que a 12”, explica el comunero Santiago, miembro del Consejo de Asuntos civiles.

En total son 308 habitantes de Cherán los que participan en el nuevo gobierno. 100 de ellos forman la ronda comunitaria que sustituyó a la Policía municipal. Si alguno de los elegidos no realiza en forma su trabajo puede ser destituido.

Sólo algunos de los más de 300 reciben “ayuda económica”. Francisco, integrante del Consejo de Desarrollo Social, explica que esta compensación es “a quienes se dedican de tiempo completo”.

Este comunero dice que el sueldo mensual que antes recibía un regidor —alrededor de 20 mil pesos— lo están dividiendo entre 10 o más personas. “Y a veces nosotros tenemos que poner de nuestro dinero para sacar copias”.

Los comuneros Santiago y Francisco, así como todos los que forman el gobierno comunitario de Cherán, piden que no se publique su nombre real, por temor a que sean blanco de los grupos delictivos de los alrededores del poblado.

Empezar de cero y con deudas

Lo que antes era el despacho del alcalde, ahora es el lugar de trabajo de los 12 keris (“grandes”, en purépecha) que forman el consejo. Ninguno de ellos tenía experiencia en asuntos de la administración pública. Son maestros, campesinos e, incluso, hay un ex militar.

El comunero José, uno de los 12 keris, dice que la primera señal de que no sería fácil consolidar su gobierno comunal la recibieron al iniciar sus funciones: Roberto Bautista, el anterior edil, del PRI, entregó la administración fuera de Cherán. “Lo hizo en Uruapan y a eso se prestó el gobierno estatal, porque cuando preguntamos, se nos informó que el secretario de gobierno, Jesús Reyna, ya había ido a la entrega-recepción de las cuentas”.

El nuevo gobierno halló el edificio municipal sin archivos, con las patrullas descompuestas, con computadoras sin memoria, con deudas de teléfono y a la Comisión Nacional del Agua, ésta última reclama el pago de ocho millones de pesos.

También se toparon con malos manejos de la administración anterior. Documentaron casos de ex funcionarios que pidieron dinero a pobladores para acceder, a través de un programa social, a la compra de material de construcción, “pero no les entregaron el material”, cuenta Francisco. Por ello, solicitaron una auditoria al gobierno municipal.

Reconocimiento, sólo en el papel

El entusiasmo que sintieron los 12 miembros del Consejo Mayor al recibir su constancia de mayoría otorgada por el Instituto Electoral de Michoacán se desvaneció cuando se presentaron ante dependencias estatales y federales.

“Llegábamos y nos decían que ellos requerían de la figura de un presidente, un secretario, un tesorero y un síndico”, cuenta José.

En su búsqueda de la aceptación a su gobierno llegaron hasta el Congreso de la Unión. Ahí obtuvieron un dictamen de homologación del Consejo Mayor como una autoridad municipal. En algunas dependencias federales el reconocimiento al gobierno comunal llegó cuando se había terminado el tiempo para presentar proyectos y acceder a recursos.

En otras instancias, como la Secretaría de la Reforma Agraria y la Procuraduría Agraria, aún no se reconoce la estructura del gobierno comunitario.

El Consejo de Procuración y Conciliación de Justicia, del cual depende la ronda comunitaria, también se ha enfrentado con varios obstáculos. Uno de ellos, explica el comunero Juan, es que el Gobierno del Estado les exige la certificación de los integrantes de la ronda.

“Les decimos que ellos ya están certificados; se las dio la comunidad cuando los eligió. Si alguno realiza algún acto indebido no puede irse. Si se va, estará su papá, el abuelo o los hijos y ellos tendrán que responder por él”, explica Juan.

El Consejo de Procuración y Conciliación de Justicia —encabezado por un médico, un estudiante en Derecho, un transportista y un trabajador de la construcción— también se encarga de resolver las denuncias que se presenten.

Juan explica que en asambleas de barrios se determinó que si alguien cometía un delito menor sería reprendido con trabajo comunitario.

Los comuneros no bajan la guardia en la búsqueda del reconocimiento. En las dos últimas semanas han tenido más de dos reuniones con funcionarios de la Reforma Agraria y de Gobernación.

“Sabemos que nos van a poner mil obstáculos, pero ya decidimos que piedra que encontremos en el camino, piedra que vamos a quitar”.


FICHA TÉCNICA

Organización


En total son 308 habitantes de Cherán los que participan en el nuevo gobierno; 100 de ellos forman la ronda comunitaria que sustituyó a la policía municipal y si alguno de los elegidos no realiza en forma su trabajo puede ser destituido

Sólo los que se dedican de tiempo completo en las funciones administrativas del nuevo gobierno reciben una ayuda económica

El Consejo de Procuración y Conciliación de Justicia —encabezado por un médico, un estudiante en Derecho, un transportista y un trabajador de la construcción— también se encarga de resolver las denuncias

Al instaurarse el nuevo gobierno, encontraron el edificio municipal sin archivos, con las patrullas descompuestas, con computadoras sin memoria, con deudas de teléfono y agua.


A CONTRACORRIENTE

Entre el escepticismo y la esperanza

CHERÁN, MICHOACÁN
.- Algunos habitantes que prefieren mantener su nombre en el anonimato son escépticos sobre el futuro del gobierno comunitario, sobre todo porque, dicen, “el Gobierno estatal no va a querer apoyarnos porque nosotros no votamos. Por eso, yo prefiero que regrese el sistema de partidos”, dice un hombre mayor.

Las mujeres que venden quesadillas en una de las calles principales de Cherán no piensan igual. Ellas, como muchos de su comunidad, ya no confían en los políticos: “Cuando teníamos alcalde había división, sólo beneficiaba a los de su partido y los maleantes como si nada”.

Para comuneros como José, Juan, Francisco, Santiago, Sergio o la profesora María, quien forma parte del Consejo de Asuntos Civiles, el nuevo gobierno comunitario de Cherán aún tendrá que librar muchos obstáculos.

Y como muestra de que no están dispuestos a claudicar, los comuneros enumeran algunas acciones y proyectos en los que están trabajando: en las próximas semanas harán un mapa escolar, junto con la Secretaría de Educación estatal, para identificar necesidades.

Ya tienen listo un proyecto para crear escuelas comunitarias, en donde además del inglés se enseñe el purépecha. Preparan la reapertura de comedores comunitarios y comenzarán la rehabilitación del restaurante ecoturístico. Plantearán crear una planta recicladora y organizan rifas para comprar una ambulancia. “Nuestra forma de gobernarnos es única en el país”, dice el comunero Sergio. Y remata: “Sabemos que estamos remando a contracorriente, pero vamos a seguirle”.

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