Jalisco
La vida en un fraccionamiento ''fantasma''
La inseguridad y la falta de servicios ha obligado a los habitantes del Fraccionamientos Los Silos a abandonar sus hogares
TLAJOMULCO DE ZÚÑIGA, JALISCO (12/SEP/2012).- Si la vida fuera como en las maquetas de los fraccionamientos, Los Silos no tendría enormes torres de la Comisión Federal de Electricidad ni casas deterioradas por el abandono; tendría palmeras en los camellones. Pero los vecinos han aprendido que la realidad no se parece a los prototipos ni a las maquetas.
Desde el ingreso, el deterioro que padece este complejo habitacional es notable. Decenas de casas abandonadas, la mayoría con los vidrios rotos y las paredes rayadas, están a la vista para ahuyentar al comprador. Vialidades de concreto hidráulico, sí, pero en donde, en lugar de que circulen autos particulares, hay principalmente mototaxistas; pocas veces se han observado patrullas. Es una colonia “fantasma”.
El blanco es la constante; las casas, como en muchas otras zonas habitacionales, fueron construidas en molde y con ese color como base: cinco metros de ancho por 15 de largo. Cuestan entre 235 mil y 268 mil pesos; la falta de mantenimiento ha hecho que crezcan altos matorrales por todos lados, llenos de saltamontes.
Los asesores de venta aceptan que “el agua es por tandeo”: llega cuatro horas por la mañana y otras cuatro por la tarde; los vecinos dicen que ni siquiera ese horario se cumple. También el alumbrado público es escaso. Poco queda de las promesas con las que se atrajo a los actuales moradores. Habitantes que, a la distancia, admiten que erraron en su compra.
En las noches, el sitio se pinta de negro; las peleas clandestinas de perros son constantes, y la prostitución y el robo a domicilio se hacen presentes en este complejo habitacional, en los límites entre Tlajomulco y El Salto.
Un problema añadido: Los Silos no ha sido entregado formalmente; el Ayuntamiento de Tlajomulco dice que, desde 2007, se han incumplido las condiciones necesarias para que el municipio se haga cargo. Pese a que ventilan sus carencias sin tapujos, los vecinos tampoco han denunciado; dicen que, cuando compraron, les prometieron muchas cosas. Las casas no han cambiado, no se parecen a las de aquellas maquetas.
Hay cerca de tres mil viviendas y se calcula que dos mil han sido vendidas; se estima que hay unas siete mil personas en este desarrollo habitacional, pero hay quienes aseguran que sus vecinos han comenzado a abandonar los hogares, en busca de un sitio con mejores servicios públicos.
Desde el ingreso, el deterioro que padece este complejo habitacional es notable. Decenas de casas abandonadas, la mayoría con los vidrios rotos y las paredes rayadas, están a la vista para ahuyentar al comprador. Vialidades de concreto hidráulico, sí, pero en donde, en lugar de que circulen autos particulares, hay principalmente mototaxistas; pocas veces se han observado patrullas. Es una colonia “fantasma”.
El blanco es la constante; las casas, como en muchas otras zonas habitacionales, fueron construidas en molde y con ese color como base: cinco metros de ancho por 15 de largo. Cuestan entre 235 mil y 268 mil pesos; la falta de mantenimiento ha hecho que crezcan altos matorrales por todos lados, llenos de saltamontes.
Los asesores de venta aceptan que “el agua es por tandeo”: llega cuatro horas por la mañana y otras cuatro por la tarde; los vecinos dicen que ni siquiera ese horario se cumple. También el alumbrado público es escaso. Poco queda de las promesas con las que se atrajo a los actuales moradores. Habitantes que, a la distancia, admiten que erraron en su compra.
En las noches, el sitio se pinta de negro; las peleas clandestinas de perros son constantes, y la prostitución y el robo a domicilio se hacen presentes en este complejo habitacional, en los límites entre Tlajomulco y El Salto.
Un problema añadido: Los Silos no ha sido entregado formalmente; el Ayuntamiento de Tlajomulco dice que, desde 2007, se han incumplido las condiciones necesarias para que el municipio se haga cargo. Pese a que ventilan sus carencias sin tapujos, los vecinos tampoco han denunciado; dicen que, cuando compraron, les prometieron muchas cosas. Las casas no han cambiado, no se parecen a las de aquellas maquetas.
Hay cerca de tres mil viviendas y se calcula que dos mil han sido vendidas; se estima que hay unas siete mil personas en este desarrollo habitacional, pero hay quienes aseguran que sus vecinos han comenzado a abandonar los hogares, en busca de un sitio con mejores servicios públicos.