Jalisco
Fiesta, caos y enfrentamiento en el Centro
El Centro lució abarrotado por el desfile del Encuentro del Mariachi, pero una manifestación contra el Macrobús terminó con detenidos y lesionados
GUADALAJARA, JALISCO.- La Zona Centro de Guadalajara vivió un sábado de contrastes. El folclor, la música y los colores vistieron el desfile vespertino del XVI Encuentro Internacional del Mariachi y la Charrería, pero mientras los espectadores disfrutaban del evento, miles de automovilistas se vieron afectados por el cierre de calles. Al mismo tiempo se registró un enfrentamiento entre opositores al Macrobús y antimotines en la zona del Parque Morelos, dejando detenidos y lesionados. Y por la noche, para rematar, la lluvia provocó afectaciones.
Del desfile, la circulación de calles se interrumpió en el primer cuadro desde las 14:00 horas. Miles de personas disfrutaron del festejo, el cual encabezó Vicente Fernández (hijo). De ahí, entre las 16:00 y 17:30 horas, los aplausos no cesaron. Los mariachis de todas las regiones de México así como de otros países, encabezados por el Vargas de Tecalitlán, portaban los atuendos tradicionales a bordo de carros alegóricos. Los charros también hicieron presencia. Ése fue el plato fuerte de la fiesta sobre el eje central de las avenidas 16 de Septiembre-Alcalde.
Pero a corta distancia había otro escenario.
El caos vial provocado por el cierre de arterias en el Centro desquició a los automovilistas. Cruzar el perímetro de la Calzada Independencia-Circulación-Federalismo-Niños Héroes era una misión imposible. La contaminación aumentó por el lento circular de vehículos. En 16 de Septiembre-Alcalde había música… en el resto de arterías aturdía el claxon de los automotores, quienes tenían solamente un remedio: resignarse a la espera. Cruzar la zona incluía un paisaje lluvioso y saturado de automóviles.
En la Calzada Independencia, en automóvil se avanzaba tres metros cada cinco minutos. Los conductores miraban con rabia el despejado carril exclusivo del Macrobús, el que invadirlo cuesta hasta 20 mil pesos. Al final, respetaron las leyes viales.
Quienes cruzaban a la altura del Parque Morelos, se dieron cuenta de una manifestación que preparaba su destino a Palacio de Gobierno, aunque había otro frente que partiría por la misma vía desde el cruce con La Paz. El motivo, su repudio al Macrobús. Pero lo que parecía una movilización más contra el sistema articulado concluyó en un zafarrancho.
La manifestación
La manifestación de 150 personas comenzó a las 17:00 horas. A la cabeza de uno de los grupos se encontraba Saúl Cotero Bernal. Sin embargo, se les impidió avanzar hacia Plaza de Armas para que no afectaran el desfile. El freno detonó que los manifestantes bloquearan el carril del Macrobús, pero la seguridad pública se los impidió. Al filo de las cinco y media de la tarde se dio el primer enfrentamiento en la estación Bicentenario. Ahí, los manifestantes obstruyeron el paso del Macrobús y fueron las unidades articuladas las que se abrieron lentamente el paso, mientras policías comenzaron a retirarlos por la fuerza a quienes insistían en el bloqueo.
Una de las manifestantes, Silvia Montero de la Cruz, acudió con sus dos nietos a la movilización: “Estoy cansada porque son gobiernos que nos pisotean. Me quise oponer, que no pasara el Macrobús, pero me empujó la Policía y vengo con mis nietos”, enfatizó doña Silvia. Su nieto de ocho años, Arturo Jalil Rentería, subrayó: “Nos aventaron con su ‘este’ (tolete); no me dio miedo porque estaba defendiendo a mi primo y a mi abuelita”.
Segundo round
Después seguiría un segundo episodio de enfrentamiento. La manifestación avanzó por avenida Juárez. Los opositores querían llegar a Plaza de Armas, pero el paso les fue impedido de nuevo. Al llegar a la calle de Molina, tres cuadras antes de Ramón Corona (por donde pretendían dar vuelta), un grupo de 50 policías les bloquearon el paso; lo mismo ocurrió en la Calzada Independencia. En ese lugar, el líder Saúl Cotero Bernal sostuvo una conversación con personal de Asuntos del Interior del Gobierno del Estado. “Quedamos en un acuerdo: no agarramos el carril del Macrobús y nos venimos por Juárez en el carril que pidieron… por qué nos impiden de nuevo el paso, eso es represión”.
Cuando se llevaba a cabo esta conversación, la manifestación se salió de control y comenzó otro enfrentamiento. Los policías detuvieron a un manifestante que trató salir del cerco de seguridad. Cotero Bernal intentó defenderlo y cuando regresó al contingente los uniformados le impidieron el paso. Ahí hubo otro zafarrancho que concluyó en la detención del representante. Cuatro opositores más fueron detenidos y dos uniformados heridos.
“Las detenciones se hicieron porque los inconformes alteraron el orden y provocaron a la autoridad”, respondió el secretario de Seguridad del Estado, Luis Carlos Nájera.
En la calle Huerta, la manifestación terminó. Pero minutos más tarde llegaron a la Plaza de Armas, donde lanzaron consignas contra la autoridad. A las 19:30 horas vendría un elemento extra que terminaría por disipar la manifestación: una lluvia entre moderada y fuerte que se prolongó durante la noche y madrugada en varias zonas de la metrópoli. El caos vial estuvo prácticamente toda la tarde-noche en la Zona Centro.
Del desfile, la circulación de calles se interrumpió en el primer cuadro desde las 14:00 horas. Miles de personas disfrutaron del festejo, el cual encabezó Vicente Fernández (hijo). De ahí, entre las 16:00 y 17:30 horas, los aplausos no cesaron. Los mariachis de todas las regiones de México así como de otros países, encabezados por el Vargas de Tecalitlán, portaban los atuendos tradicionales a bordo de carros alegóricos. Los charros también hicieron presencia. Ése fue el plato fuerte de la fiesta sobre el eje central de las avenidas 16 de Septiembre-Alcalde.
Pero a corta distancia había otro escenario.
El caos vial provocado por el cierre de arterias en el Centro desquició a los automovilistas. Cruzar el perímetro de la Calzada Independencia-Circulación-Federalismo-Niños Héroes era una misión imposible. La contaminación aumentó por el lento circular de vehículos. En 16 de Septiembre-Alcalde había música… en el resto de arterías aturdía el claxon de los automotores, quienes tenían solamente un remedio: resignarse a la espera. Cruzar la zona incluía un paisaje lluvioso y saturado de automóviles.
En la Calzada Independencia, en automóvil se avanzaba tres metros cada cinco minutos. Los conductores miraban con rabia el despejado carril exclusivo del Macrobús, el que invadirlo cuesta hasta 20 mil pesos. Al final, respetaron las leyes viales.
Quienes cruzaban a la altura del Parque Morelos, se dieron cuenta de una manifestación que preparaba su destino a Palacio de Gobierno, aunque había otro frente que partiría por la misma vía desde el cruce con La Paz. El motivo, su repudio al Macrobús. Pero lo que parecía una movilización más contra el sistema articulado concluyó en un zafarrancho.
La manifestación
La manifestación de 150 personas comenzó a las 17:00 horas. A la cabeza de uno de los grupos se encontraba Saúl Cotero Bernal. Sin embargo, se les impidió avanzar hacia Plaza de Armas para que no afectaran el desfile. El freno detonó que los manifestantes bloquearan el carril del Macrobús, pero la seguridad pública se los impidió. Al filo de las cinco y media de la tarde se dio el primer enfrentamiento en la estación Bicentenario. Ahí, los manifestantes obstruyeron el paso del Macrobús y fueron las unidades articuladas las que se abrieron lentamente el paso, mientras policías comenzaron a retirarlos por la fuerza a quienes insistían en el bloqueo.
Una de las manifestantes, Silvia Montero de la Cruz, acudió con sus dos nietos a la movilización: “Estoy cansada porque son gobiernos que nos pisotean. Me quise oponer, que no pasara el Macrobús, pero me empujó la Policía y vengo con mis nietos”, enfatizó doña Silvia. Su nieto de ocho años, Arturo Jalil Rentería, subrayó: “Nos aventaron con su ‘este’ (tolete); no me dio miedo porque estaba defendiendo a mi primo y a mi abuelita”.
Segundo round
Después seguiría un segundo episodio de enfrentamiento. La manifestación avanzó por avenida Juárez. Los opositores querían llegar a Plaza de Armas, pero el paso les fue impedido de nuevo. Al llegar a la calle de Molina, tres cuadras antes de Ramón Corona (por donde pretendían dar vuelta), un grupo de 50 policías les bloquearon el paso; lo mismo ocurrió en la Calzada Independencia. En ese lugar, el líder Saúl Cotero Bernal sostuvo una conversación con personal de Asuntos del Interior del Gobierno del Estado. “Quedamos en un acuerdo: no agarramos el carril del Macrobús y nos venimos por Juárez en el carril que pidieron… por qué nos impiden de nuevo el paso, eso es represión”.
Cuando se llevaba a cabo esta conversación, la manifestación se salió de control y comenzó otro enfrentamiento. Los policías detuvieron a un manifestante que trató salir del cerco de seguridad. Cotero Bernal intentó defenderlo y cuando regresó al contingente los uniformados le impidieron el paso. Ahí hubo otro zafarrancho que concluyó en la detención del representante. Cuatro opositores más fueron detenidos y dos uniformados heridos.
“Las detenciones se hicieron porque los inconformes alteraron el orden y provocaron a la autoridad”, respondió el secretario de Seguridad del Estado, Luis Carlos Nájera.
En la calle Huerta, la manifestación terminó. Pero minutos más tarde llegaron a la Plaza de Armas, donde lanzaron consignas contra la autoridad. A las 19:30 horas vendría un elemento extra que terminaría por disipar la manifestación: una lluvia entre moderada y fuerte que se prolongó durante la noche y madrugada en varias zonas de la metrópoli. El caos vial estuvo prácticamente toda la tarde-noche en la Zona Centro.