Jalisco

Faltan medidas legales para mejorar la situación de Los Silos

El municipio debe poner orden a los problemas denunciados, desde falta de servicios hasta inseguridad, admite el alcalde electo

TLAJOMULCO DE ZÚÑIGA, JALISCO (12/SEP/2012).- El Ayuntamiento de Tlajomulco no puede iniciar acciones legales para asegurar mejores condiciones de vida a quienes habitan el fraccionamiento Los Silos. Desde que se edificó, afirma el Gobierno municipal, la aseguradora Arcor no ha logrado reunir las condiciones necesarias para que el municipio reciba ese complejo, y los habitantes tampoco han arrancado con medidas para presionar a la urbanizadora, pese a que las autoridades locales les han ofrecido asesoría.

Estudios del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) revelan que hay siete mil vecinos, pero, a decir del Ayuntamiento, sólo 50 de ellos (0.7%) han solicitado asesoría legal; ninguno ha seguido el trámite, ni llevado su caso ante la Procuraduría de Desarrollo Urbano (Prodeur), según confirma la dependencia estatal.

El secretario general de Tlajomulco, Erik Tapia Ibarra, reconoce que Los Silos atraviesa serios problemas sociales y urbanísticos, que hoy mantienen “empantanado” su desarrollo y el nivel de vida de sus habitantes.

Ante la incapacidad de resolver la totalidad de los problemas que afrontan los moradores de ese complejo, el Ayuntamiento buscó la manera de “desviar” un porcentaje del agua que alimenta a otras zonas e incluso ha llevado programas sociales, como el cine itinerante, para intervenir en una comunidad que constantemente denuncia robos, drogadicción, prostitución, pandillerismo y, sobre todo, abandono.

Y no están errados: la constructora Arcor (que este medio trató de contactar desde el lunes, sin recibir respuesta) tampoco les resuelve. Erik Tapia expone que el fraccionamiento “no está abandonado al 100%”, pero que la urbanizadora “evidentemente no ha hecho su trabajo”. Incluso, se ha planteado el panorama de que quizá “nunca” les entreguen el fraccionamiento.

Quien corrige esa apreciación es el presidente municipal electo, Ismael del Toro Castro, quien asegura que, ya sea “por las buenas o por las malas”, la constructora tendrá que entregar el fraccionamiento.

Su prioridad, subraya, es el abasto de agua; una vez solucionado eso, arrancaría con el bacheo o el alumbrado público. “Son más fáciles de cumplir, pero no vamos a avanzar en nada si no tiene (resuelto) el tema del agua”.

Tres pandillas

La Policía de Tlajomulco ha detectado a tres pandillas en Los Silos. El director operativo de la corporación, Aurelio Hernández, las califica como “no violentas”, pero los vecinos opinan justo lo contrario: “Que (los policías) vengan, pero a trabajar, porque nomás entra una patrulla y se quedan a ‘echar lío’ con unas chavas”.

De acuerdo con el funcionario policial, el robo es el más frecuente; la corporación ha detenido a personas que extraen calentadores de gas, tinacos, puertas, cobre y todo cuanto puedan hurtar de las residencias abandonadas. Sólo 30% de las viviendas de ese sitio están sin terminar, 25% han sido “abandonadas totalmente”. La instrucción que recibió del alcalde es que el fraccionamiento reciba seguridad, “esté o no recibido”.

Reconoce que el problema de inseguridad, aunque se centra en el robo, “sí es preocupante. Es un fraccionamiento bastante grande; hablamos de no menos de siete mil viviendas, y como 35% está habitado”.

CRÓNICA
La vida no es como los ''render'' la pintan


Se pensó como un proyecto sustentable; en 2007, el fraccionamiento Los Silos incluso alcanzó una distinción a escala nacional en esa materia; hoy, la realidad golpea al rostro de quienes eligieron habitar este complejo habitacional, sepultado entre matorrales y olvido, en donde ya aparecieron las pandillas y donde se observan más perros en las calles que personas caminando.

En el origen, Los Silos iba a ser un proyecto de ensueño. Hoy es una tierra de nadie, sin servicios básicos, con dos mil casas vendidas de un total de tres mil, todas de 15 metros de largo y cinco de ancho. Julio César Silva Franco dice que es de los primeros que llegó al fraccionamiento y vive en la manzana 30; ahora, este joven de 25 años es un mototaxista. Su jornada empieza a las cuatro de la mañana y concluye a las 23:00 horas. “Ya me han asaltado en la motito. Hace como un mes asaltaron a uno y lo amarraron, se llevaron la moto y el dinero”.

Julio César cuenta que, además de la seguridad, la falta de mantenimiento se ha sumado a los problemas de los vecinos: en las casas deshabitadas la hierba crece tanto que tapa las ventanas.

Las casas, cuyo precio va de 235 mil pesos a 268 mil, no tienen tinaco ni cisterna, por lo que hay que comprar uno o construir una, o llenar tinas y cubetas. Además, no todas las calles tienen alumbrado público. Las calles están tan descuidadas que él y su compañero, Simitrio, taparon con escombro un bache para evitar que se les dañe el mototaxi.

Por todos los problemas, “ahorita ya se anda yendo mucha gente”, dice Julio César, quien le ayuda a Simitrio a lavar un mototaxi verde.

Afuera de la escuela primaria y secundaria, dentro de Los Silos, María de Jesús Rojas vende frituras y dulces desde hace un año. No recuerda lo que dice el contrato, pero sí los problemas que a diario enfrenta, como la falta de agua potable y “la luz: hay unas calles que no están alumbradas”.

“La Policía es raro que se pare por acá, hace poquito asaltaron a unos señores ya grandes de una tienda”, relata la residente de la manzana 6, quien cuenta que llegó a Los Silos hace cinco años y no ha visto las mejoras prometidas.

Pero cada tanto hay una que otra buena noticia. Por ejemplo, cuenta alegre: “Tenemos como dos semanas que no nos ha fallado el agua”.

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