Jalisco
Cobertura y presupuesto, las dudas que dejan los ''bienevales''
Más que una política educativa, la administración de Aristóteles Sandoval lo ve como un programa social
GUADALAJARA, JALISCO (29/MAY/2013).- El objetivo expreso del programa de transporte gratuito para estudiantes anunciado el lunes por el Gobierno estatal, es evitar la deserción escolar. El apoyo de poco más de 150 pesos al mes a escolares desde secundaria a universidad tendría como fin, desde la óptica de la Administración estatal, que los estudiantes jaliscienses no abandonen sus estudios.
Actualmente, Jalisco es el tercer lugar nacional en deserción; le anteceden Michoacán y Coahuila. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en el Estado hay un millón 900 mil jóvenes, de los cuales 38.5% cursan estudios de nivel medio y apenas 22% ascienden a un nivel superior, debido entre otros factores a que el gasto de una familia en transporte consume desde 18 hasta 30% de su presupuesto. Sin embargo, la eficacia del programa que entrará en operación está por verse. Una revisión a la iniciativa revela pros relacionados con la universalización de su acceso, y también contras, que surgen de su falta de focalización.
En los últimos años, el debate entre programas focalizados y programas universales ha dejado estudios que ilustran los impactos positivos y negativos de cada uno de estos diseños. Según el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), los proyectos universales pueden tener un sesgo regresivo, que hace que el recurso erogado no logre sus objetivos en materia de reducción de la desigualdad. Así, el gobierno no asegura que los principales beneficiarios del apoyo serán los más necesitados. Programas universales, como el presentado el día de ayer por el gobernador Aristóteles Sandoval, que consiste en apoyar con al menos dos pasajes diarios a estudiantes desde secundaria a educación superior, presentan tendencias regresivas que no se pueden soslayar. Por ejemplo, según el propio CIDE, el apoyo a los adultos mayores del Distrito Federal (DF), que es también universal, es el gasto social más desigual del país.
Otra consecuencia negativa de los programas sociales universales es su sesgo tanto geográfico como de nivel educativo. Como lo publicó este diario hace algunos meses, la secundaria es el eslabón más débil de la educación en Jalisco. Es el nivel educativo con mayor deserción (7.7%) y, por lo tanto, un foco rojo que requiere atención. Por el contrario, la preparatoria tiene indicadores de eficiencia terminal y baja deserción que incluso son mejores que el promedio nacional. Universalizar el programa no permite, entonces, que los apoyos vayan dirigidos al nicho más afectado. Es decir, alumnos con problemas económicos, que tienen que trabajar a temprana edad, fuera de la ciudad y parte de una espiral de pobreza intergeneracional. Asimismo, el registro vía internet y las condiciones generales de acceso del programa hacen más factible que los apoyos se queden en las ciudades, cuyo acceso a estos medios es mucho mayor.
En el DF existe un programa que cuenta con características similares al anunciado en Jalisco, aunque el apoyo no está solamente destinado al transporte. El esquema llamado “Prepa Sí” tiene el objetivo de evitar la deserción escolar en ese nivel educativo. La inversión total es de mil 795 millones de pesos (ocho veces más que la planteada por Jalisco) y contiene candados socioeconómicos y de mérito académico. No es universal, sino que solamente está destinado a los jóvenes que prueben sus necesidades; el recurso recibido se gasta en su mayoría en útiles escolares y alimentación en escuelas. Según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social, el porcentaje de deserción en el nivel medio superior cayó en el DF de 20.6% en 2001, a sólo 6.68% en 2010. Eso quiere decir que la deserción se redujo a la tercera parte en sólo una década de aplicación, el cual se fortaleció especialmente en el gobierno de Marcelo Ebrard.
Por otro lado, no queda claro si el Macrobús y el Tren Ligero, que se abordan con sistemas de prepago, aceptarán los vales oficiales o de qué forma y en qué plazos se integrarán. Uno de los pendientes de la Administración en el tema de transporte es estandarizar los sistemas de prepago mediante tarjetas, que se utilizan en las principales redes de transporte del mundo y que permiten, en ciertas modalidades, importantes ahorros a ciertos sectores, entre ellos los estudiantes.
No obstante, la apuesta del gobierno jalisciense por universalizar esta política también tiene aspectos positivos. Por un lado, que el padrón de beneficiarios sea universal impide la politización, el clientelismo y el sesgo de los apoyos. Este tipo de acceso evita que, por ejemplo, la Secretaría de Desarrollo e Integración Social, a cargo de Salvador Rizo, llegara a diseñar un padrón con intenciones de favorecer a sectores relacionados con el PRI o municipios clave para los equilibrios electorales.
Por otra parte, también diluye el riesgo de exclusión. Todo padrón prearticulado (es decir, con filtros socioeconómicos o de cualquier otro tipo) presenta la posibilidad de discriminar a gente que lo necesita, pero que no puede incluirse por distintos motivos. El universalizar el apoyo de dos o más de los “bienevales” por estudiante al día, provoca que aunque se ayude a jóvenes que quizá no lo necesiten, los apoyos también llegarán a los estudiantes de menores recursos.
En el mismo sentido, al no tener que diseñar un padrón complejo, el costo de operación es bajo y la burocracia ocupa una parte mínima de la operación, a diferencia del esquema capitalino, en el que la burocracia consume un porcentaje alto de la ejecución.
La operación del programa, que arrancará en agosto, dejará patentes sobre los verdaderos alcances de la estrategia oficial.
CONTEXTO
En el resto del país sólo se aplican descuentos
Los programas de apoyo gubernamental que ofrecen transporte gratuito, o al menos con descuento a estudiantes, son escasos en el país. Esto debido a que su gestión y establecimiento a veces no es sencillo de negociar y pagar. En la Ciudad de México, la tendencia ha sido el subsidio directo al transporte colectivo para todos los ciudadanos. Los bajos precios del Metro (tres pesos por boleto) lo reflejan.
Recientemente, Puebla y el Estado de México analizaron la posibilidad de establecer convenios con transportistas para ofrecer descuentos a escolares. En el caso de Puebla se rechazó la iniciativa, presentada por Movimiento Ciudadano, pues varios diputados afirmaron que se pondría en riesgo la viabilidad económica del sistema de transporte público local. En el Estado de México, que presenta una gran movilización de estudiantes hacia el DF, el asunto sigue en discusión. Las autoridades aseguran que la ley estipula descuentos, pero aceptan que la mayoría de las empresas de transporte no los respeta.
En Nayarit, el Gobierno del Estado puso en operación en abril de este año 25 autobuses, para trasladar a alumnos y profesores de áreas rurales y suburbanas a sus centros escolares. Se pretende que este año lleguen a cien las unidades que brindarán el servicio.
En Sonora existe una tarjeta de descuento permanente para estudiantes que se acrediten con su credencial, instrumentada por el Gobierno del Estado. Funciona incluso en las vacaciones.
En Morelos, la legislatura local aprobó en 2012 la entrada en vigencia de un descuento de 50% a estudiantes. En Yucatán, por su parte, existe la Credencial Inteligente para el Transporte Urbano, que brinda descuento a los alumnos solamente en época de clases. También en Nuevo León, Sinaloa y Tlaxcala existen descuentos para estudiantes con credencial.
No obstante, en ninguno de estos lugares existe un programa tan amplio como el que entrará en vigor en Jalisco.
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¿Cree que el apoyo de transporte para estudiantes reduzca la deserción escolar?
Actualmente, Jalisco es el tercer lugar nacional en deserción; le anteceden Michoacán y Coahuila. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en el Estado hay un millón 900 mil jóvenes, de los cuales 38.5% cursan estudios de nivel medio y apenas 22% ascienden a un nivel superior, debido entre otros factores a que el gasto de una familia en transporte consume desde 18 hasta 30% de su presupuesto. Sin embargo, la eficacia del programa que entrará en operación está por verse. Una revisión a la iniciativa revela pros relacionados con la universalización de su acceso, y también contras, que surgen de su falta de focalización.
En los últimos años, el debate entre programas focalizados y programas universales ha dejado estudios que ilustran los impactos positivos y negativos de cada uno de estos diseños. Según el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), los proyectos universales pueden tener un sesgo regresivo, que hace que el recurso erogado no logre sus objetivos en materia de reducción de la desigualdad. Así, el gobierno no asegura que los principales beneficiarios del apoyo serán los más necesitados. Programas universales, como el presentado el día de ayer por el gobernador Aristóteles Sandoval, que consiste en apoyar con al menos dos pasajes diarios a estudiantes desde secundaria a educación superior, presentan tendencias regresivas que no se pueden soslayar. Por ejemplo, según el propio CIDE, el apoyo a los adultos mayores del Distrito Federal (DF), que es también universal, es el gasto social más desigual del país.
Otra consecuencia negativa de los programas sociales universales es su sesgo tanto geográfico como de nivel educativo. Como lo publicó este diario hace algunos meses, la secundaria es el eslabón más débil de la educación en Jalisco. Es el nivel educativo con mayor deserción (7.7%) y, por lo tanto, un foco rojo que requiere atención. Por el contrario, la preparatoria tiene indicadores de eficiencia terminal y baja deserción que incluso son mejores que el promedio nacional. Universalizar el programa no permite, entonces, que los apoyos vayan dirigidos al nicho más afectado. Es decir, alumnos con problemas económicos, que tienen que trabajar a temprana edad, fuera de la ciudad y parte de una espiral de pobreza intergeneracional. Asimismo, el registro vía internet y las condiciones generales de acceso del programa hacen más factible que los apoyos se queden en las ciudades, cuyo acceso a estos medios es mucho mayor.
En el DF existe un programa que cuenta con características similares al anunciado en Jalisco, aunque el apoyo no está solamente destinado al transporte. El esquema llamado “Prepa Sí” tiene el objetivo de evitar la deserción escolar en ese nivel educativo. La inversión total es de mil 795 millones de pesos (ocho veces más que la planteada por Jalisco) y contiene candados socioeconómicos y de mérito académico. No es universal, sino que solamente está destinado a los jóvenes que prueben sus necesidades; el recurso recibido se gasta en su mayoría en útiles escolares y alimentación en escuelas. Según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social, el porcentaje de deserción en el nivel medio superior cayó en el DF de 20.6% en 2001, a sólo 6.68% en 2010. Eso quiere decir que la deserción se redujo a la tercera parte en sólo una década de aplicación, el cual se fortaleció especialmente en el gobierno de Marcelo Ebrard.
Por otro lado, no queda claro si el Macrobús y el Tren Ligero, que se abordan con sistemas de prepago, aceptarán los vales oficiales o de qué forma y en qué plazos se integrarán. Uno de los pendientes de la Administración en el tema de transporte es estandarizar los sistemas de prepago mediante tarjetas, que se utilizan en las principales redes de transporte del mundo y que permiten, en ciertas modalidades, importantes ahorros a ciertos sectores, entre ellos los estudiantes.
No obstante, la apuesta del gobierno jalisciense por universalizar esta política también tiene aspectos positivos. Por un lado, que el padrón de beneficiarios sea universal impide la politización, el clientelismo y el sesgo de los apoyos. Este tipo de acceso evita que, por ejemplo, la Secretaría de Desarrollo e Integración Social, a cargo de Salvador Rizo, llegara a diseñar un padrón con intenciones de favorecer a sectores relacionados con el PRI o municipios clave para los equilibrios electorales.
Por otra parte, también diluye el riesgo de exclusión. Todo padrón prearticulado (es decir, con filtros socioeconómicos o de cualquier otro tipo) presenta la posibilidad de discriminar a gente que lo necesita, pero que no puede incluirse por distintos motivos. El universalizar el apoyo de dos o más de los “bienevales” por estudiante al día, provoca que aunque se ayude a jóvenes que quizá no lo necesiten, los apoyos también llegarán a los estudiantes de menores recursos.
En el mismo sentido, al no tener que diseñar un padrón complejo, el costo de operación es bajo y la burocracia ocupa una parte mínima de la operación, a diferencia del esquema capitalino, en el que la burocracia consume un porcentaje alto de la ejecución.
La operación del programa, que arrancará en agosto, dejará patentes sobre los verdaderos alcances de la estrategia oficial.
CONTEXTO
En el resto del país sólo se aplican descuentos
Los programas de apoyo gubernamental que ofrecen transporte gratuito, o al menos con descuento a estudiantes, son escasos en el país. Esto debido a que su gestión y establecimiento a veces no es sencillo de negociar y pagar. En la Ciudad de México, la tendencia ha sido el subsidio directo al transporte colectivo para todos los ciudadanos. Los bajos precios del Metro (tres pesos por boleto) lo reflejan.
Recientemente, Puebla y el Estado de México analizaron la posibilidad de establecer convenios con transportistas para ofrecer descuentos a escolares. En el caso de Puebla se rechazó la iniciativa, presentada por Movimiento Ciudadano, pues varios diputados afirmaron que se pondría en riesgo la viabilidad económica del sistema de transporte público local. En el Estado de México, que presenta una gran movilización de estudiantes hacia el DF, el asunto sigue en discusión. Las autoridades aseguran que la ley estipula descuentos, pero aceptan que la mayoría de las empresas de transporte no los respeta.
En Nayarit, el Gobierno del Estado puso en operación en abril de este año 25 autobuses, para trasladar a alumnos y profesores de áreas rurales y suburbanas a sus centros escolares. Se pretende que este año lleguen a cien las unidades que brindarán el servicio.
En Sonora existe una tarjeta de descuento permanente para estudiantes que se acrediten con su credencial, instrumentada por el Gobierno del Estado. Funciona incluso en las vacaciones.
En Morelos, la legislatura local aprobó en 2012 la entrada en vigencia de un descuento de 50% a estudiantes. En Yucatán, por su parte, existe la Credencial Inteligente para el Transporte Urbano, que brinda descuento a los alumnos solamente en época de clases. También en Nuevo León, Sinaloa y Tlaxcala existen descuentos para estudiantes con credencial.
No obstante, en ninguno de estos lugares existe un programa tan amplio como el que entrará en vigor en Jalisco.
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