Jalisco

Asentamientos humanos devoran suelos agrícolas

El crecimiento desordenado de la mancha urbana amenaza a La Primavera, afirma el director del bosque, José Luis Gámez

GUADALAJARA, JALISCO (28/DIC/2012).- José Luis Gámez, director del Bosque La Primavera, arremete contra las autoridades que autorizan la desaparición del uso de suelo agrícola, principalmente en municipios como Zapopan. Sin estudios ni planeación, critica, estas zonas han sido devoradas por los fraccionamientos. El Valle de Tesistán es el ejemplo, por ello urge a que se cumpla con el Plan de Ordenamiento Ecológico Territorial (POET).

“Estos ordenamientos municipales son indispensables porque si es suelo agrícola hay que desarrollarlo; si es suelo de conservación, hay que conservarlo. Lo que no se vale es que el uso agrícola esté desapareciendo prácticamente en Zapopan. Antes tenía cultivos de maíz o jícama; ahora son fraccionamientos. Por eso ya no es el mejor en producción de maíz… es por la falta de un ordenamiento territorial que dé vocacionamiento al suelo, que lo respete. Esto es fundamental en todos los municipios aledaños a La Primavera porque afectan el subsuelo”.

Zapopan es el municipio con mayor superficie en la metrópoli. El suelo agrícola es el más afectado por el asentamiento humano, pues en 1982 había más de 30 mil hectáreas, pero la cifra disminuyó a 24 mil. El uso de suelo en bosque también se redujo de 47 mil hectáreas a 45 mil. La selva y pastizales presentan la misma tendencia.

— ¿Qué opina de la reciente aprobación de los planes parciales de Zapopan?

— Como ciudadano te puedo externar que nos gustaría que dejaran un cinturón de amortiguamiento en La Primavera. Como director, sería maravilloso, pero la realidad es otra. Hay muchos intereses y propiedades que me gustaría que se buscara la forma de adquirirlos, son terrenos en la periferia del polígono para evitar invasiones. Mi petición es ver la manera de adquirir terrenos dentro del bosque en zonas prioritarias.

— Pero, si las autoridades no dan recursos para la operación del bosque, menos para la compra de terrenos.

— Yo confío en eso; de lo contrario, que entre la iniciativa privada para que invierta en terrenos que sean blindados para el uso de la conservación. Ahorita es difícil manejarlo cuando hay particulares y ejidatarios, pero una empresa podría comprar y generar una herencia verde. La mancha está creciendo de una manera descomunal y desordenada.

Alejandro Mendo Gutiérrez, académico del ITESO e integrante del Observatorio Metropolitano de Guadalajara, lamenta el fracaso general del actual modelo de ordenamiento territorial y de desarrollo urbano que las diferentes administraciones públicas (federales, estatales y municipales) han adoptado en las últimas décadas, pues desde una perspectiva crítica el Estado se ha desatendido de su obligación de garantizar vivienda digna y servicios básicos a la población, obligando a que las clases más desfavorecidas de la sociedad resuelvan los propios.

“Al mismo tiempo, en las décadas más recientes los distintos gobiernos en turno han dejado en manos de la iniciativa privada la conducción del crecimiento urbano y los desarrolladores inmobiliarios han orientado la producción de la ciudad con un sentido comercial y lucrativo, de manera que, con el fin de asegurar altas ganancias y utilidades, la construcción de zonas habitacionales se ha dado donde el precio de la tierra es más bajo”.

Para Gabriel Ibarra, titular de la Procuraduría de Desarrollo Urbano en Jalisco, una de las principales prioridades de los ayuntamientos es “identificar claramente lo no urbanizable para prohibirlo. En el resto, que se hagan los usos compatibles con sus respectivos índices”.

En Zapopan, que tiene 12 distritos, en dos se detectaron oposiciones o controversias durante la pasada consulta de los planes parciales: El Bajío y la parte de Periférico y La Coronilla.

En El Bajío hubo una alta controversia por el problema de que particulares y urbanistas no coincidieron en el concepto del Ayuntamiento; los vecinos quieren conservar la zona.

“Ahí se requiere infraestructura que es costosa para cualquier cosa. En los terrenos inmediatos al estadio de futbol se está proponiendo un complejo habitacional de baja densidad, pero el punto es que es imposible de ejecutar. Es un área interesante, pero deben hacer infraestructura”.

En los últimos 10 años, por otra parte, Tlajomulco registra el mismo fenómeno demográfico que Zapopan vivió en las décadas de los ochenta y noventa del siglo pasado, por lo que disminuyó el uso de suelo agrícola y creció el asentamiento humano, sobre todo en la Zona Valle, con fraccionamientos enormes como Santa Fe (86 mil 935 habitantes).

“En la metrópoli, Guadalajara es el que tiene menos áreas verdes por el crecimiento de la mancha urbana: 60% de los habitantes de este municipio no tiene las áreas verdes (nueve metros cuadrados por persona) recomendadas por la Organización Mundial de la Salud”, refiere Maximiano Bautista, director de Geografía y Medio Ambiente del Instituto de Información Territorial de Jalisco.

“Por otra parte, el Valle de Tesistán está desmontado desde los ochenta del siglo pasado. El resumen histórico es que hubo cambios de uso de suelo importantes de área de vegetación a suelo agrícola en la primera mitad del siglo pasado, pero en la segunda mitad del siglo cambió de suelo de agrícola a urbano. Otro ejemplo importante es Tlajomulco, otro municipio que está siendo impactado por los asentamientos humanos, es algo similar a lo que le ocurrió a Zapopan en los ochenta y noventa, aunque tiene el doble de aceleramiento. En Tlajomulco hay patrones de fraccionamientos densamente construidos y concentrados rodeados de áreas agrícolas”.

Antonio González Morfín, delegado del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit), se deslinda del crecimiento desordenado en la metrópoli y responsabiliza a los ayuntamientos.

“Desde los noventa se olvidó la planeación metropolitana. En 1994 todavía había un plan regulador de la metrópoli, sabías hacia dónde podrían crecer las nuevas casas e industrias, pero desde la reforma al artículo 115 constitucional (2001), que da autonomía a los municipios, cada uno jala por su lado y por eso hay este desorden. Es la triste realidad: hace falta que se consolide el Instituto Metropolitano de Planeación”.

Sobre este tema, los ocho alcaldes del Área Metropolitana de Guadalajara y el Gobierno del Estado ya definieron los siete ejes que regirán su agenda conjunta de trabajo: seguridad, movilidad, agua potable, áreas verdes,  medio ambiente, instaurar el Instituto Metropolitano de Planeación y el Consejo Ciudadano Metropolitano, y accesibilidad en espacios públicos.

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