Internacional
Talibán ataca corazón de Kabúl, dejan 12 muertos
Entre los fallecidos se encuentran militares civiles y un niño, además hay unas 60 personas heridas
KABUL, AFGANISTÁN.- Milicianos del Talibán con chalecos explosivos lanzaron el lunes una osada operación armada contra el corazón de la capital afgana, incluyendo ataques suicidas y tiroteos cerca del palacio presidencial y otras sedes gubernamentales, paralizando Kabul durante horas.
Pese a lo espectacular del ataque, el saldo de muertos fue relativamente bajo: 12 muertos, incluyendo siete de los atacantes.
La policía afgana y las tropas de la OTAN lograron restaurar la seguridad después de por lo menos tres explosiones y tiroteos con ametralladoras que hicieron eco por toda la ciudad.
Pese al relativo número bajo de muertos, el ataque fue el más ambicioso contra Kabul en casi un año y demostró la vulnerabilidad de la capital afgana a pesar de las amplias medidas de seguridad en toda la ciudad. También fue una clara señal de que los rebeldes buscan escalar su lucha mientras Estados Unidos y sus aliados buscan medios para acabar la guerra.
La primera explosión ocurrió poco después de las 10.00 horas en un área en la que están concentrados edificios del gobierno, incluyendo el palacio presidencial, el banco central y el lujoso Hotel Serana, que es frecuentado por extranjeros.
La violencia acabó unas cinco horas después, tras ataques a cuatro sitios dentro de un área de alrededor de un kilómetro cuadrado (menos de una milla cuadrada). El área, en el centro de la capital, tiene una mezcla de construcciones gubernamentales rodeadas por paredes de concreto, tiendas y hoteles.
Murieron por lo menos cinco elementos de seguridad y civiles, incluyendo un niño, y casi 40 personas resultaron heridas, dijeron funcionarios.
El Ministerio de la Defensa dijo que también murieron siete atacantes en enfrentamientos posteriores. El ataque ocurrió diez días antes de una conferencia internacional en Londres sobre maneras para apuntalar al gobierno afgano en su lucha contra la creciente amenaza del Taliban.
Los nuevos ataques subrayan la capacidad de las milicias de penetrar en la custodiada Kabul y acercarse al palacio presidencial y los ministerios. Los extremistas se han vuelto más arrojados en sus ataques contra las fuerzas afganas e internacionales, en momentos en que Estados Unidos y la OTAN comenzaron a enviar 37 mil soldados extra para sumarse a los combates.
Luego de la violencia, el presidente Hamid Karzai dijo que la seguridad había sido restaurada en la capital, aunque las operaciones de búsqueda continuaban en medio de reportes de que atacantes estaban ocultos en la ciudad.
El ataque ocurrió el día en que miembros confirmados del gabinete fueron juramentados por Karzai pese al rechazo por el parlamento de la mayoría de sus seleccionados. El portavoz presidencial Wahid Omar, dijo que la ceremonia de juramentación había sido celebrada como estaba planeado y que todo el mundo en el palacio estaba a salvo.
Fue el mayor ataque en la capital desde el 28 de octubre, cuando pistoleros con armas automáticas y chalecos explosivos irrumpieron en una casa de huéspedes usada por personal de la ONU, matando al menos a 11 personas, incluyendo tres empleados de la organización.
El portavoz del Talibán Zabiulá Mujahid le dijo a The Associated Press que 20 milicianos armados, algunos con chalecos explosivos, habían entrado a Kabul para atacar el Palacio Presidencial y otros edificios del gobierno.
Explosiones y fuego de ametralladoras pesadas sacudieron la ciudad durante horas. Escombros estaban regados en las calles, que fueron rápidamente abandonadas por las multitudes que usualmente abarrotan el área.
El portavoz del ministerio de Defensa, general Mohammad Zahir Azimi, dijo que un niño y un policía murieron. El Ministerio de Salud Pública dijo más tarde que cinco personas _ un civil y cuatro miembros de las fuerzas de seguridad _ murieron y otras 30 resultaron heridas.
Cuatro milicianos también murieron, incluyendo dos atacantes suicidas que detonaron sus explosivos y fuerzas afganas estaban revisando otras áreas de la ciudad en busca de otros atacantes, dijo Azimi.
Un grupo de extremistas ingresaron a un supermercado tras lanzar granadas adentro para asustar a los clientes, dijo el portavoz del Ministerio del Interior, Zemari Bashary.
Mohib Safi, vicegobernador del banco central, dijo que empleados de la institución escucharon una fuerte explosión seguida de tiroteos. Dijo que los empleados estaban a salvo dentro del edificio y que ningún miliciano había ingresado al inmueble.
Otra fuerte explosión se escuchó menos de dos horas más tarde en una intersección entre la Cancillería y el ministerio de Educación. Un reportero de The Associated Press vio un automóvil en llamas.
Pese a lo espectacular del ataque, el saldo de muertos fue relativamente bajo: 12 muertos, incluyendo siete de los atacantes.
La policía afgana y las tropas de la OTAN lograron restaurar la seguridad después de por lo menos tres explosiones y tiroteos con ametralladoras que hicieron eco por toda la ciudad.
Pese al relativo número bajo de muertos, el ataque fue el más ambicioso contra Kabul en casi un año y demostró la vulnerabilidad de la capital afgana a pesar de las amplias medidas de seguridad en toda la ciudad. También fue una clara señal de que los rebeldes buscan escalar su lucha mientras Estados Unidos y sus aliados buscan medios para acabar la guerra.
La primera explosión ocurrió poco después de las 10.00 horas en un área en la que están concentrados edificios del gobierno, incluyendo el palacio presidencial, el banco central y el lujoso Hotel Serana, que es frecuentado por extranjeros.
La violencia acabó unas cinco horas después, tras ataques a cuatro sitios dentro de un área de alrededor de un kilómetro cuadrado (menos de una milla cuadrada). El área, en el centro de la capital, tiene una mezcla de construcciones gubernamentales rodeadas por paredes de concreto, tiendas y hoteles.
Murieron por lo menos cinco elementos de seguridad y civiles, incluyendo un niño, y casi 40 personas resultaron heridas, dijeron funcionarios.
El Ministerio de la Defensa dijo que también murieron siete atacantes en enfrentamientos posteriores. El ataque ocurrió diez días antes de una conferencia internacional en Londres sobre maneras para apuntalar al gobierno afgano en su lucha contra la creciente amenaza del Taliban.
Los nuevos ataques subrayan la capacidad de las milicias de penetrar en la custodiada Kabul y acercarse al palacio presidencial y los ministerios. Los extremistas se han vuelto más arrojados en sus ataques contra las fuerzas afganas e internacionales, en momentos en que Estados Unidos y la OTAN comenzaron a enviar 37 mil soldados extra para sumarse a los combates.
Luego de la violencia, el presidente Hamid Karzai dijo que la seguridad había sido restaurada en la capital, aunque las operaciones de búsqueda continuaban en medio de reportes de que atacantes estaban ocultos en la ciudad.
El ataque ocurrió el día en que miembros confirmados del gabinete fueron juramentados por Karzai pese al rechazo por el parlamento de la mayoría de sus seleccionados. El portavoz presidencial Wahid Omar, dijo que la ceremonia de juramentación había sido celebrada como estaba planeado y que todo el mundo en el palacio estaba a salvo.
Fue el mayor ataque en la capital desde el 28 de octubre, cuando pistoleros con armas automáticas y chalecos explosivos irrumpieron en una casa de huéspedes usada por personal de la ONU, matando al menos a 11 personas, incluyendo tres empleados de la organización.
El portavoz del Talibán Zabiulá Mujahid le dijo a The Associated Press que 20 milicianos armados, algunos con chalecos explosivos, habían entrado a Kabul para atacar el Palacio Presidencial y otros edificios del gobierno.
Explosiones y fuego de ametralladoras pesadas sacudieron la ciudad durante horas. Escombros estaban regados en las calles, que fueron rápidamente abandonadas por las multitudes que usualmente abarrotan el área.
El portavoz del ministerio de Defensa, general Mohammad Zahir Azimi, dijo que un niño y un policía murieron. El Ministerio de Salud Pública dijo más tarde que cinco personas _ un civil y cuatro miembros de las fuerzas de seguridad _ murieron y otras 30 resultaron heridas.
Cuatro milicianos también murieron, incluyendo dos atacantes suicidas que detonaron sus explosivos y fuerzas afganas estaban revisando otras áreas de la ciudad en busca de otros atacantes, dijo Azimi.
Un grupo de extremistas ingresaron a un supermercado tras lanzar granadas adentro para asustar a los clientes, dijo el portavoz del Ministerio del Interior, Zemari Bashary.
Mohib Safi, vicegobernador del banco central, dijo que empleados de la institución escucharon una fuerte explosión seguida de tiroteos. Dijo que los empleados estaban a salvo dentro del edificio y que ningún miliciano había ingresado al inmueble.
Otra fuerte explosión se escuchó menos de dos horas más tarde en una intersección entre la Cancillería y el ministerio de Educación. Un reportero de The Associated Press vio un automóvil en llamas.