Internacional

Policía dispersa protestas de la plaza en Estambul

Manifestantes se reúnen en la Plaza Taksin para rendir homenaje a cuatro personas que murieron en las recientes protestas

ANKARA, TURQUÍA (22/JUN/2013).- La policía turca usó chorros para dispersar a miles de manifestantes que se habían congregado el sábado en la Plaza Taksim en el centro de Estambul a fin de rendir homenaje a cuatro personas que murieron en recientes protestas antigubernamentales.

Los agentes utilizaron después gas lacrimógeno y balas de goma, y en algunos casos golpearon a personas con porras con el propósito de obligar a que se retiraran los manifestantes que se habían reagrupado en calles aledañas.

La acción policial tuvo lugar en momentos en que el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan declaraba que los mismos conspiradores extranjeros que están detrás de las protestas antigubernamentales en Turquía fomentan la reciente agitación en Brasil.

Las protestas comenzaron en Turquía hace tres semanas después de que la policía antimotines reprimió con violencia una marcha pacífica de ambientalistas que se oponen a la remodelación del Parque Gezi, adyacente a la Plaza Taksim.

Las protestas pronto se convirtieron en expresiones de descontento contra lo que los críticos califican como el autoritarismo y entrometimiento cada vez mayor de Erdogan.

Empero, Erdogan, que ascendió al cargo hace más de una década, niega que sea autoritario y como evidencia de su popularidad se refiere a las elecciones del 2011 que refrendaron a su partido en el poder con el 50 por ciento de los votos, y le dieron un tercer mandato al frente del gobierno.

Los manifestantes convergieron el sábado en Taksim, donde colocaron claveles en recuerdo de por lo menos tres manifestantes y un agente policial que murieron en las manifestaciones. Durante dos horas, los manifestantes gritaron lemas contra el gobierno y exigieron la renuncia de Erdogan antes de que la policía les advirtiera que dejaran la plaza.

Algunos manifestantes trataron de darles claveles a las fuerzas de seguridad que vigilaban frente a la plaza, mientras gritaban "Policía, no traiciones a tu gente". Pero después de que sus advertencias fueron ignoradas, los policías rechazaron a los manifestantes con chorros de agua, inclusive persiguieron a algunos de ellos por las calles laterales, y al parecer bloquearon las vías de acceso a la plaza.

Según un periodista de The Associated Press, la policía hizo retroceder a los manifestantes hacia las calles contiguas, incluida la de Istiklal, de importancia comercial, y después disparó varios cartuchos de gas lacrimógeno y balas de goma para dispersar a la multitud que se rehusaba a hacerlo. No hubo información inmediata sobre heridos.

En unas imágenes de la agencia noticiosa Dogan, dos agentes golpean con porras y patean a inconformes mientras se abren paso por la calle Istiklal. Un reducido número de manifestantes apedrea el cañón de agua de la policía mientras otros intentan calmarlos e impedir que ataquen a los agentes.

En la capital, Ankara, la policía lanzó gas lacrimógeno y agua presurizada para disolver a cientos de manifestantes que se congregaban en dos vecindarios y que pretendían marchar hacia la principal plaza de la ciudad, de acuerdo con Dogan.

La semana pasada, la policía utilizó un cañón de agua, gas lacrimógeno y balas de goma para despejar la Plaza Taksim y desalojar a activistas que ocupaban el Parque Gezi.
Sin embargo, las protestas han disminuido considerablemente en los últimos días en Estambul, y muchos manifestantes han recurrido a una nueva estrategia, más pasiva, para expresar su inconformidad: mantenerse inmóviles.

Erdogan ha recibido enérgicas críticas internacionales debido a la represión de las protestas. El primer ministro ha defendido el proceder de su gobierno y las severas tácticas de la policía.

También ha pretendido responsabilizar de las protestas a fuerzas extranjeras que no ha identificado, banqueros y medios de prensa externos y locales que dijo pretenden perjudicar los intereses de Turquía.

Brasil es escenario de manifestaciones multitudinarias que comenzaron este mes por un incremento de 10 centavos en las tarifas del autobús y el metro en diversas ciudades, como Sao Paulo y Río de Janeiro.

Las movilizaciones rebasaron de inmediato la queja inicial y se extendieron hacia el disgusto generalizado frente a una gama de problemas como los altos impuestos y los deficientes servicios públicos.

Erdogan dijo en un discurso ante decenas de miles de sus simpatizantes en el pueblo de Samsum, a orillas del Mar Negro, que Brasil era objeto del mismo tipo de conspiradores que, según el primer ministro, tratan de desestabilizar a Turquía.

"El mismo juego se está desarrollando ahora en Brasil", destacó Erdogan. "Los símbolos son los mismos, Twitter, Facebook son los mismos, los medios internacionales, los mismos. Son dirigidos desde el mismo centro".

"Están haciendo su mejor esfuerzo para lograr en Brasil lo que no han podido lograr en Turquía. Es el mismo juego, la misma trampa, el mismo objetivo", agregó.

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