Internacional
Pesadilla en Iraq; 42 ataques causan 72 muertos
Lo que se perfilaba como una peregrinación chiíta, terminó con una serie de atentados en su contra, en nueve ciudades del país
BAGDAD, IRAQ (14/JUN/2012).- Despiertan los fantasmas del pasado. Al menos 72 personas, la mayoría peregrinos chiítas que se disponían a celebrar el aniversario de la muerte de un imán, fallecieron en Iraq, en una ola de sangrientos atentados con bomba que dejaron además un saldo de 250 heridos.
Al menos 42 ataques sembraron la desolación en Bagdad, Hilla, Kerbala, Azizia, Balad, Baquba, en el Centro del país; y Kirkuk y Mosul en el Norte. De esos atentados, 18 fueron cometidos con coches-bomba, 18 con otro tipo de explosivos y seis a mano armada.
Son los ataques más sangrientos desde que el 5 de enero una serie de ataques antichiítas en Bagdad y Nasiriya, en el Sur del país, causaron la muerte de 68 personas.
El atentado más mortífero fue en Hilla, en el centro de Iraq, a 95 kilómetros de Bagdad, donde la explosión consecutiva de dos coches-bomba causó la muerte de 20 personas y dejó 51 heridos.
El Gobierno anunció que ayer no será un día laborable en la administración pública de la provincia de Bagdad para “facilitar el trabajo de las fuerzas de seguridad y el movimiento de peregrinos”.
Los extremistas sunitas, que consideran herejes a los peregrinos chiitas, multiplicaron en el pasado los ataques contra ellos, sobre todo en las fiestas religiosas que siempre son multitudinarias.
El primer ministro Nuri al Maliki advirtió de las “consecuencias negativas que las diferencias políticas están acarreando en el ámbito de la seguridad”.
Las representaciones de la ONU y Estados Unidos en el país se sumaron a las condenas por estos atentados, al igual que el presidente del Parlamento iraquí, Osama al Nuyaifi, que lo calificó de intento “de provocar un conflicto entre diferentes confesiones religiosas”.
“Todo el mundo estaba durmiendo. No podía ver a dos metros de distancia debido al polvo y el humo. Ayudé a sacar tres cuerpos, dos niños y una anciana”, contaba Abdel Zahra Abdel Sada, de 57 años.
También estallaron coches-bomba en el barrio chiíta de Nahrawan, en la periferia Sur de Bagdad, y en Karrada, una zona mixta en el Centro de la capital, donde se llevaba a cabo una ceremonia chiíta.
En Baquba, capital de la provincia de Diyala, al norte de Bagdad, al menos 10 personas murieron y otras 49 resultaron heridas en la explosión de 10 bombas en diferentes lugares de la ciudad.
En una localidad cercana de Baquba, un padre de familia murió en un ataque armado y cuatro policías resultaron heridos por la explosión de un coche bomba, indicaron fuentes de seguridad y médicas.
Telón de fondo
La intolerancia de los sunitas
La serie de atentados cometidos ayer en Iraq coincide con la preparación, en Bagdad, de la conmemoración del aniversario de la muerte de Musa al Kazem, el séptimo de los 12 imanes venerados por los chiítas duodecimanos, mayoritarios en esta rama del Islam.
El aniversario luctuoso se conmemorará el lunes 18, y como cada año, es motivo de multitudinarias manifestaciones.
El último ataque de envergadura en Bagdad se remonta al pasado 4 de junio, cuando un atentado suicida contra la sede de una fundación religiosa chiíta dejó 25 muertos. El ataque había sido reivindicado por el Estado Islámico en Iraq, un grupo afiliado a Al Qaeda.
La serie de atentados registrados en la víspera, aún no tiene autoría.
La violencia ha disminuido en el país árabe en los últimos años, pero a diario se registran atentados mortales.
Al menos 42 ataques sembraron la desolación en Bagdad, Hilla, Kerbala, Azizia, Balad, Baquba, en el Centro del país; y Kirkuk y Mosul en el Norte. De esos atentados, 18 fueron cometidos con coches-bomba, 18 con otro tipo de explosivos y seis a mano armada.
Son los ataques más sangrientos desde que el 5 de enero una serie de ataques antichiítas en Bagdad y Nasiriya, en el Sur del país, causaron la muerte de 68 personas.
El atentado más mortífero fue en Hilla, en el centro de Iraq, a 95 kilómetros de Bagdad, donde la explosión consecutiva de dos coches-bomba causó la muerte de 20 personas y dejó 51 heridos.
El Gobierno anunció que ayer no será un día laborable en la administración pública de la provincia de Bagdad para “facilitar el trabajo de las fuerzas de seguridad y el movimiento de peregrinos”.
Los extremistas sunitas, que consideran herejes a los peregrinos chiitas, multiplicaron en el pasado los ataques contra ellos, sobre todo en las fiestas religiosas que siempre son multitudinarias.
El primer ministro Nuri al Maliki advirtió de las “consecuencias negativas que las diferencias políticas están acarreando en el ámbito de la seguridad”.
Las representaciones de la ONU y Estados Unidos en el país se sumaron a las condenas por estos atentados, al igual que el presidente del Parlamento iraquí, Osama al Nuyaifi, que lo calificó de intento “de provocar un conflicto entre diferentes confesiones religiosas”.
“Todo el mundo estaba durmiendo. No podía ver a dos metros de distancia debido al polvo y el humo. Ayudé a sacar tres cuerpos, dos niños y una anciana”, contaba Abdel Zahra Abdel Sada, de 57 años.
También estallaron coches-bomba en el barrio chiíta de Nahrawan, en la periferia Sur de Bagdad, y en Karrada, una zona mixta en el Centro de la capital, donde se llevaba a cabo una ceremonia chiíta.
En Baquba, capital de la provincia de Diyala, al norte de Bagdad, al menos 10 personas murieron y otras 49 resultaron heridas en la explosión de 10 bombas en diferentes lugares de la ciudad.
En una localidad cercana de Baquba, un padre de familia murió en un ataque armado y cuatro policías resultaron heridos por la explosión de un coche bomba, indicaron fuentes de seguridad y médicas.
Telón de fondo
La intolerancia de los sunitas
La serie de atentados cometidos ayer en Iraq coincide con la preparación, en Bagdad, de la conmemoración del aniversario de la muerte de Musa al Kazem, el séptimo de los 12 imanes venerados por los chiítas duodecimanos, mayoritarios en esta rama del Islam.
El aniversario luctuoso se conmemorará el lunes 18, y como cada año, es motivo de multitudinarias manifestaciones.
El último ataque de envergadura en Bagdad se remonta al pasado 4 de junio, cuando un atentado suicida contra la sede de una fundación religiosa chiíta dejó 25 muertos. El ataque había sido reivindicado por el Estado Islámico en Iraq, un grupo afiliado a Al Qaeda.
La serie de atentados registrados en la víspera, aún no tiene autoría.
La violencia ha disminuido en el país árabe en los últimos años, pero a diario se registran atentados mortales.