Internacional
Pasajero pierde a su perro y se instala a vivir en aeropuerto de Madrid
Manuel García Coego lleva tres días y dos noches viviendo en el aeropuerto de Madrid Barajas
MADRID, ESPAÑA.- El pasajero Manuel García Coego lleva tres días y dos noches viviendo en el aeropuerto de Madrid Barajas en busca de su perro, un beagle macho de casi dos años, que obedece al nombre de Trus y no tiene chip, y que denuncia se lo ha perdido Iberia el pasado 12 de diciembre en un traslado de avión.
Manuel, que se pasea por el aeropuerto arrastrando una bolsa agarrada a una cuerda y con carteles de denuncia contra la compañía, ha explicado que viajó el pasado día 12 de septiembre desde Canarias a Santiago de Compostela, vía Madrid, y que en ese mismo avión embarcó en una sola jaula a sus dos perros, de raza beagle.
Cuando llegó a Santiago de Compostela, la jaula con los perros no apareció, y unas "cinco horas después" le devolvieron sólo a uno de ellos, a la hembra.
Ese día y los cuatro siguientes, asegura, "nadie le supo informar" de lo ocurrido. Al quinto día, Iberia le explicó que al llegar a Madrid, y al trasladarlos al avión que iba a Santiago, se abrió la jaula y Trus se escapó.
Manuel, de 46 años, y trabajador de la construcción hasta hace unos años, afirma que está dispuesto a seguir viviendo en el aeropuerto hasta que le ayuden a encontrarlo. "Sería una traición irme", porque es "mi compañero", ha asegurado.
Manuel, que se pasea por el aeropuerto arrastrando una bolsa agarrada a una cuerda y con carteles de denuncia contra la compañía, ha explicado que viajó el pasado día 12 de septiembre desde Canarias a Santiago de Compostela, vía Madrid, y que en ese mismo avión embarcó en una sola jaula a sus dos perros, de raza beagle.
Cuando llegó a Santiago de Compostela, la jaula con los perros no apareció, y unas "cinco horas después" le devolvieron sólo a uno de ellos, a la hembra.
Ese día y los cuatro siguientes, asegura, "nadie le supo informar" de lo ocurrido. Al quinto día, Iberia le explicó que al llegar a Madrid, y al trasladarlos al avión que iba a Santiago, se abrió la jaula y Trus se escapó.
Manuel, de 46 años, y trabajador de la construcción hasta hace unos años, afirma que está dispuesto a seguir viviendo en el aeropuerto hasta que le ayuden a encontrarlo. "Sería una traición irme", porque es "mi compañero", ha asegurado.