Internacional

Papa rechaza ''ser de derecha'', pero acepta ''ser un pecador''

Dice que en Argentina, su patria, lo acusan de ultraconservador por su ''forma autoritaria y rápida de tomar decisiones''

CIUDAD DEL VATICANO (20/SEP/2013).- Jorge Mario Bergoglio no deja de sorprender. En apenas seis meses en el trono de Pedro, el Papa argentino ya hizo cambios en el banco del Vaticano, en el Departamento de Estado, y en las leyes de su pequeño país.

En la primera entrevista exclusiva  que concede a un medio de comunicación, Francisco niega “ser de derecha” e invita a que la Iglesia Católica reflexione sobre el papel de la mujer en la Iglesia y a “curar las heridas” de homosexuales y divorciados antes que condenarlos. Y a la pregunta directa de quién es Jorge Mario Bergoglio, responde: “No sé cuál puede ser la respuesta exacta… Yo soy un pecador. Esta es la definición más exacta. Y no se trata de un modo de hablar o un género literario. Soy un pecador”.

Durante una larga conversación con la revista jesuita Civiltà Cattolica, el  Papa habló de su “forma autoritaria y rápida de tomar decisiones”, que lo ha llevado “a ser acusado de ultraconservador” en Argentina.

“Mi forma autoritaria y rápida de tomar decisiones me ha llevado a tener problemas serios y a ser acusado de ultraconservador. Tuve un momento de gran crisis interior estando en Córdoba. No habré sido ciertamente como la beata  Imelda, pero jamás he sido de derechas. Fue mi forma autoritaria de tomar decisiones la que me creó problemas”.

Francisco rememoró los años en que fue provincial de los jesuitas en Argentina, tema que generó debate al inicio de su pontificado por haber evitado pronunciarse sobre los desaparecidos durante la dictadura militar (1976-1983).  “Tenía 36 años: una locura. Había que afrontar situaciones difíciles, y yo tomaba mis decisiones de manera brusca y personalista”, reconoce en la  entrevista.

Sobre los cambios en la Iglesia, el Papa admite que existe una cierta prisa en empezar a verlos: “Son muchos, por poner un ejemplo, los que creen que los cambios y las reformas pueden llegar en un tiempo breve. Yo soy de la opinión de que se necesita tiempo para poner las bases de un cambio verdadero y eficaz (…). Pero, mire, yo desconfío de las decisiones tomadas improvisadamente. Desconfío de mi primera decisión, es decir, de lo primero que se me ocurre hacer cuando debo tomar una decisión. Suele ser un error. Hay que esperar, valorar internamente, tomarse el tiempo necesario. La sabiduría del discernimiento nos libra de la necesaria ambigüedad de la vida, y hace que encontremos los medios oportunos, que no siempre se identificarán con lo que parece grande o fuerte”.

FRASE

"De la Compañía de Jesús me impresionaron  su carácter misionero, la comunidad y su disciplina. Esto es curioso, porque soy un indisciplinado nato".

Francisco, líder de la Iglesia Católica.

''CURAR HERIDAS''


El analizar la situación actual de la Iglesia, el Papa latinoamericano  reconoce que la milenaria institución necesita reformas y asegura que considera urgente “curar heridas”, “dar calor” y “acompañar a las personas a partir de su condición”, lo que incluye a los homosexuales y a los divorciados que se han vuelto a casar.

“En Buenos Aires recibía cartas de personas homosexuales que son verdaderos ‘heridos sociales’, porque me dicen que sienten que la Iglesia les ha condenado. Pero la Iglesia no quiere eso”, comentó Francisco a la Civiltà Cattolica

“En esta vida Dios acompaña a las personas y es nuestro deber acompañarlas a partir de su condición. Hay que acompañar con misericordia”.

El Papa reconoció que la Iglesia ha estado obsesionada con temas como el aborto, el matrimonio homosexual o el uso del anticonceptivo.

“No podemos seguir insistiendo sólo en esas cuestiones. Es imposible. Yo he hablado mucho de estas cuestiones y he recibido reproches por ello. Tenemos, por tanto, que encontrar un nuevo equilibrio, porque de otra manera el edificio moral de la Iglesia corre peligro de caer como un castillo de naipes, de perder la frescura y el perfume del Evangelio”.

“Hay que curarle las heridas. Ya hablaremos luego del resto. Curar heridas, curar heridas... Y hay que comenzar por lo más elemental (…). La Iglesia a veces se ha dejado envolver en pequeñas cosas, en pequeños preceptos. Cuando lo más importante es el anuncio primero: ‘¡Jesucristo te ha salvado!”.

LA MUJER


En la inédita conversación con el jesuita Antonio Spadaro, realizada en el curso de tres sesiones por un total de seis horas durante el mes de agosto,  publicada simultáneamente por 16 semanarios de la Compañía de Jesús en todo el  mundo, Francisco reflexiona sobre el papel de la mujer dentro de la Iglesia.  
“Es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia”, aseguró el Papa, quien subrayó que “el genio femenino es necesario en los lugares donde se toman decisiones importantes”.

Señala de manera categórica: “La Iglesia no puede ser ella misma sin la mujer y el papel que esta desempeña. La mujer es imprescindible para la Iglesia. María, una mujer, es más importante que los obispos. Digo esto porque no hay que confundir la función con la dignidad”, sostiene el jerarca católico, quien aboga por “elaborar una teología profunda de la mujer”.

“Afrontamos hoy este desafío: reflexionar sobre el puesto específico de la  mujer, incluso allí donde se ejercita la autoridad en los ámbitos de la Iglesia”, subrayó.

“Temo la solución del ‘machismo’ con faldas’, porque la mujer tiene una estructura diferente del varón”, admite.

Para cerrar la charla, Spadaro, quien confesó que entrevistar a Francisco fue como estar frente “a una especie de flujo volcánico”,  le pidió que se definiera.

“Soy una persona despierta”, pero al mismo tiempo “bastante ingenuo”, que  prefiere “el contacto personal”, contó el primer Papa jesuita de la historia.

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