Internacional

Pakistán dice que la ofensiva militar en el noroeste es un éxito

La ofensiva coincide además con el anuncio de los talibanes paquistaníes de que suspendían las negociaciones con Islamabad en respuesta al hostigamiento continuado de las fuerzas de seguridad, lo que hace temer un incremento de la violencia.

BARA.- El gobierno de Pakistán afirmó este domingo que había salvado la gran ciudad de Peshawar de los militantes fundamentalistas mientras el ejército sigue avanzando en su segundo día de ofensiva sobre el noroeste del país.

Apoyados por vehículos blindados, los soldados retomaron el control de la principal localidad en el distrito tribal de Jyber, en las afueras de Peshawar, y destruyeron un edificio perteneciente a un grupo insurgente islamista, dijeron fuentes oficiales.

El gobierno, que había recibido presión de sus aliados de Occidente por las conversaciones de paz que mantuvo con los islamistas, lanzó la operación el sábado para eliminar la amenaza que se cernía sobre Peshawar y para acabar con los ataques a los convoys de abastecimiento de las tropas estadounidenses y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en el vecino Afganistán.

"El gobierno ha llevado a cabo con éxito la operación en Jyber lanzada para proteger Peshawar", dijo Rehman Malik, alto responsable del ministerio de Interior, en una reunión de alto nivel en Peshawar.

"Peshawar es totalmente seguro. La gente puede dormir tranquila porque el gobierno está alerta", agregó Malik sin precisar cuándo acabará la operación.

Los soldados encontraron "salas de tortura" y celdas privadas, dijo a la prensa el alto responsable para las áreas tribales Habibulá. Malik afirmó que también destruyeron una emisora de radio usada para difundir "mensajes de odio".

El primer ministro Yusuf Raza Gilani negó que la operación responda a las presiones de Washington, afirmando que le dijo al presidente George W.Bush que seguirán las conversaciones con los militantes fundamentalistas.

"Esta es nuestra guerra y lo que está en juego es nuestra supervivencia", dijo a la prensa Gilani tras una reunión del Partido Popular de Pakistán, la formación de la que fue primera ministra Benazir Bhutto, asesinada en diciembre.

"A nadie se le permitirá realizar ejecuciones públicas, secuestrar a miembros de minorías y quemar escuelas para niñas y barberías en Pakistán", advirtió Gilani.

Se trata de la primera operación militar lanzada por el nuevo gobierno desde que inició las conversaciones con los talibanes locales tras ganar las elecciones de febrero. Fuentes oficiales dijeron que el blanco de la operación era el líder fundamentalista islámico Mangal Bagh, del grupo Lashkar-e-Islam, cuya casa fue destruida por el ejército el sábado.

Sus seguidores amenazaban Peshawar, donde habían quemado tiendas de música y barberías siguiendo los preceptos talibanes, además de secuestrar a cristianos, dijeron las autoridades.

La ofensiva coincide además con el anuncio de los talibanes paquistaníes (Tehreek-e-Taliban Pakistan) de que suspendían las negociaciones con Islamabad en respuesta al hostigamiento continuado de las fuerzas de seguridad, lo que hace temer un incremento de la violencia.

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