Internacional
Manifestantes se mezclan con peregrinos en discurso del Papa
Protestaban contra el gobernador de Río de Janeiro y el gasto público
RÍO DE JANEIRO, BRASIL (25/JUL/2013).- Unos 400 manifestantes que protestaban contra el gobernador de Rio y el gasto público por la visita del papa marcharon el jueves hasta Copacabana, donde 1.5 millones de personas escucharon poco antes un discurso del pontífice.
Encadenados por los brazos, un grupo de jóvenes con bandanas tapándoles parte del rostro lideraban la protesta, que se inició frente a la residencia del gobernador de Rio, Sergio Cabral, el más impopular de Brasil, en el acomodado barrio de Leblón, a 6.5 km de Copacabana.
Antes de las 22:00 (01:00 GMT del viernes) la protesta, que creció a medida que atravesaba los barrios de Leblon e Ipanema al grito de "¡A peregrinar a Copacabana!", llegaron al barrio donde más temprano el Papa Francisco reunió a un mar de gente para su discurso de bienvenida a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que se celebra en Rio hasta el domingo.
Los manifestantes permanecían sobre la avenida que bordea el mar, mientras en la arena grupos de peregrinos bailaban y cantaban.
La policía, que al principio buscó bloquear el paso de la manifestación, terminó escoltándola. Los manifestantes insistían en que su movimiento era pacífico.
Los peregrinos, que lentamente abandonaban el barrio, veían desde las aceras la manifestación pasar. En un local de comida, un grupo de fieles les gritó "¡Esta es la juventud del papa!", ganándose un abucheo de los manifestantes.
La marcha denuncia los 53 millones de dólares que costará a los contribuyentes brasileños la visita del papa y la JMJ.
"Papa, papa, suéltalo (el dinero) que queremos para salud y educación", repetían los manifestantes, que también insultaban al gobernador Cabral, del partido PMDB (aliado al gobierno), quien termina su segundo y último mandato a finales de 2014.
"¡No va a haber Copa!" del Mundo, gritaban otros.
"La manifestación no es contra la JMJ sino contra el gobierno de Sergio Cabral", dijo por su lado Romario Barbosa, un estudiante de 23 años.
Varias manifestaciones contra Cabral han degenerado en enfrentamientos violentos con la policía.
Vitrinas de tiendas, bancos y fachadas de edificios fueron destrozadas en Leblon y barrios cercanos una semana antes de la llegada del papa, así como estaciones de autobús y vehículos. Comercios fueron saqueados y barricadas de basura fueron montadas en varias calles e incendiadas.
En otra manifestación, la policía dispersó con gases lacrimógenos y balas de goma a cientos de jóvenes que protestaban el lunes cerca de la sede del gobierno estatal de Rio, donde Francisco se reunió ese día con la presidenta Dilma Rousseff.
La represión policial compartió las portadas de la prensa con el papa: dos personas fueron heridas por la policía, incluido un fotógrafo que recibió un bastonazo en la cabeza.
En junio, las manifestaciones contra la corrupción, el gasto público del Mundial de fútbol y en demanda de mejores servicios reunieron a más de un millón de personas en varias ciudades de Brasil, en plena Copa Confederaciones.
Encadenados por los brazos, un grupo de jóvenes con bandanas tapándoles parte del rostro lideraban la protesta, que se inició frente a la residencia del gobernador de Rio, Sergio Cabral, el más impopular de Brasil, en el acomodado barrio de Leblón, a 6.5 km de Copacabana.
Antes de las 22:00 (01:00 GMT del viernes) la protesta, que creció a medida que atravesaba los barrios de Leblon e Ipanema al grito de "¡A peregrinar a Copacabana!", llegaron al barrio donde más temprano el Papa Francisco reunió a un mar de gente para su discurso de bienvenida a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que se celebra en Rio hasta el domingo.
Los manifestantes permanecían sobre la avenida que bordea el mar, mientras en la arena grupos de peregrinos bailaban y cantaban.
La policía, que al principio buscó bloquear el paso de la manifestación, terminó escoltándola. Los manifestantes insistían en que su movimiento era pacífico.
Los peregrinos, que lentamente abandonaban el barrio, veían desde las aceras la manifestación pasar. En un local de comida, un grupo de fieles les gritó "¡Esta es la juventud del papa!", ganándose un abucheo de los manifestantes.
La marcha denuncia los 53 millones de dólares que costará a los contribuyentes brasileños la visita del papa y la JMJ.
"Papa, papa, suéltalo (el dinero) que queremos para salud y educación", repetían los manifestantes, que también insultaban al gobernador Cabral, del partido PMDB (aliado al gobierno), quien termina su segundo y último mandato a finales de 2014.
"¡No va a haber Copa!" del Mundo, gritaban otros.
"La manifestación no es contra la JMJ sino contra el gobierno de Sergio Cabral", dijo por su lado Romario Barbosa, un estudiante de 23 años.
Varias manifestaciones contra Cabral han degenerado en enfrentamientos violentos con la policía.
Vitrinas de tiendas, bancos y fachadas de edificios fueron destrozadas en Leblon y barrios cercanos una semana antes de la llegada del papa, así como estaciones de autobús y vehículos. Comercios fueron saqueados y barricadas de basura fueron montadas en varias calles e incendiadas.
En otra manifestación, la policía dispersó con gases lacrimógenos y balas de goma a cientos de jóvenes que protestaban el lunes cerca de la sede del gobierno estatal de Rio, donde Francisco se reunió ese día con la presidenta Dilma Rousseff.
La represión policial compartió las portadas de la prensa con el papa: dos personas fueron heridas por la policía, incluido un fotógrafo que recibió un bastonazo en la cabeza.
En junio, las manifestaciones contra la corrupción, el gasto público del Mundial de fútbol y en demanda de mejores servicios reunieron a más de un millón de personas en varias ciudades de Brasil, en plena Copa Confederaciones.