Internacional
Jueces se suman a la protesta contra Morsi
Tras las manifestaciones de inconformidad de miles de egipcios en plaza Tahrir, el Poder Judicial se pone en huelga
EL CAIRO, EGIPTO (29/NOV/2012).- Nubarrones sobre El Cairo. En un empeoramiento del choque entre el presidente de Egipto y el poderoso Poder Judicial, los jueces de los altos tribunales se declararon en huelga ayer, en protesta por la decisión de Mohamed Morsi de atribuirse un poder casi absoluto, mientras que los islamistas aceleraban la redacción de una nueva Constitución, el punto central de la disputa.
La decisión de la huelga judicial tuvo lugar un día después que 200 mil manifestantes ocuparon la céntrica plaza de Tahrir, en El Cairo, para condenar las medidas adoptadas por Morsi la semana pasada, que lo colocan por encima cualquier supervisión, incluyendo de las cortes.
Los reportes señalan dos muertos en los choques con la Policía.
En un evento sin precedente, los jueces de tribunales de apelaciones de distintos niveles en la nación decidieron que no reanudarán su trabajo, sino hasta que Morsi rescinda los decretos, informó la TV estatal. Muchas Cortes del país habían declarado ya paros individuales.
Sin embargo, la realidad es más compleja, pues también hay magistrados que se oponen a Morsi que son favorables a la revolución, pero de tendencia laica. Y es que la judicatura no escapa a la profunda polarización de la sociedad egipcia entorno al eje que configura el rol del islam en la vida pública.
En lo que parece llevar más leña al fuego, la Hermandad Musulmana de Morsi y el más radical partido islamita Salafi Al-Nour, convocaron a una manifestación de apoyo al Gobierno para este fin de semana en la plaza Tahrir, el mismo lugar donde los opositores de Morsi se han congregado a protestar los recientes ocho días.
Morsi señala que los decretos son necesarios para proteger a la “revolución” que llevó a deponer a Hosni Mubarak el año pasado mientras dure la transición de la nación a un régimen democrático. La declaración constitucional también concede inmunidad de las cortes a la comisión de 100 miembros que prepara la nueva constitución.
La Corte sigue su agenda
En otra señal de que la disputa podría empeorar, la Corte Constitucional Suprema, el máximo tribunal del país, dijo en una declaración que seguirá adelante con sus planes de decidir el domingo si disolverá la asamblea que redacta la nueva constitución, que está dominada por la Hermandad y sus aliados islamitas.
“La Corte está determinada a superar la afrenta y continuar con su sagrada misión hasta el final, dondequiera que nos lleve”, destacó Maher Sami, vicepresidente de la Corte Suprema, en un discurso por televisión.
Otra declaración escrita, de parte de los jueces del tribunal superior de apelaciones, conocido como Corte de Casación, describió los decretos de Morsi como un asalto “sin precedente” e “increíble” contra el Poder Judicial y sus principios. Agregó que la decisión de parar labores en todos sus circuitos tampoco tiene antecedentes, pero está justificada ante la “magnitud” de la crisis.
La esperada decisión del domingo, cualquiera que sea, constituiría un revés directo para Morsi, que asumió la presidencia en junio como el primer presidente elegido en elecciones libres en Egipto, pero que ha indignado a los activistas prodemocráticos que le acusan de actuar igual que el líder autoritario al que reemplazó.
Con información de AP/EL PAÍS
La decisión de la huelga judicial tuvo lugar un día después que 200 mil manifestantes ocuparon la céntrica plaza de Tahrir, en El Cairo, para condenar las medidas adoptadas por Morsi la semana pasada, que lo colocan por encima cualquier supervisión, incluyendo de las cortes.
Los reportes señalan dos muertos en los choques con la Policía.
En un evento sin precedente, los jueces de tribunales de apelaciones de distintos niveles en la nación decidieron que no reanudarán su trabajo, sino hasta que Morsi rescinda los decretos, informó la TV estatal. Muchas Cortes del país habían declarado ya paros individuales.
Sin embargo, la realidad es más compleja, pues también hay magistrados que se oponen a Morsi que son favorables a la revolución, pero de tendencia laica. Y es que la judicatura no escapa a la profunda polarización de la sociedad egipcia entorno al eje que configura el rol del islam en la vida pública.
En lo que parece llevar más leña al fuego, la Hermandad Musulmana de Morsi y el más radical partido islamita Salafi Al-Nour, convocaron a una manifestación de apoyo al Gobierno para este fin de semana en la plaza Tahrir, el mismo lugar donde los opositores de Morsi se han congregado a protestar los recientes ocho días.
Morsi señala que los decretos son necesarios para proteger a la “revolución” que llevó a deponer a Hosni Mubarak el año pasado mientras dure la transición de la nación a un régimen democrático. La declaración constitucional también concede inmunidad de las cortes a la comisión de 100 miembros que prepara la nueva constitución.
La Corte sigue su agenda
En otra señal de que la disputa podría empeorar, la Corte Constitucional Suprema, el máximo tribunal del país, dijo en una declaración que seguirá adelante con sus planes de decidir el domingo si disolverá la asamblea que redacta la nueva constitución, que está dominada por la Hermandad y sus aliados islamitas.
“La Corte está determinada a superar la afrenta y continuar con su sagrada misión hasta el final, dondequiera que nos lleve”, destacó Maher Sami, vicepresidente de la Corte Suprema, en un discurso por televisión.
Otra declaración escrita, de parte de los jueces del tribunal superior de apelaciones, conocido como Corte de Casación, describió los decretos de Morsi como un asalto “sin precedente” e “increíble” contra el Poder Judicial y sus principios. Agregó que la decisión de parar labores en todos sus circuitos tampoco tiene antecedentes, pero está justificada ante la “magnitud” de la crisis.
La esperada decisión del domingo, cualquiera que sea, constituiría un revés directo para Morsi, que asumió la presidencia en junio como el primer presidente elegido en elecciones libres en Egipto, pero que ha indignado a los activistas prodemocráticos que le acusan de actuar igual que el líder autoritario al que reemplazó.
Con información de AP/EL PAÍS