Internacional
Israel no está interesado en un Estado Palestino
Zidane Zaraoui, experto en Medio Oriente, afirmó que Estados Unidos ha hecho poco por impulsar un acuerdo entre árabes y judíos
GUADALAJARA, JALISCO.- Israel no está realmente interesado en negociar la composición de un Estado Palestino, y eso quedó demostrado cuando el primer ministro Benjamín Netanyahu anunció la construcción de 16 mil viviendas en el Jerusalén Oriental durante la visita del vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, afirmó el profesor investigador del Tecnológico de Monterrey, Zidane Zaraoui.
El doctor de origen argelino visitó la ciudad para ofrecer una conferencia magistral en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) sobre la nueva geopolítica regional de Medio Oriente. Ahí, dijo que mientras no se resuelva el conflicto entre judíos y palestinos, no habrá una estabilización en Medio Oriente.
“Creo que a veces los israelíes son prepotentes, sobre todo el primer ministro Benjamin Netanyahu. Parece que a todo el mundo se le olvida que él fue quien introdujo en 2002 en los estatutos de su partido, el Likud, que nunca reconocerán un Estado Palestino. Él parece decir: ‘No me importa Estados Unidos, no me importa esta mediación, yo hago lo que quiero, cuando quiero y como quiero, y esto ha generado precisamente el enojo del presidente estadounidense Barack Obama’”.
No hay críticas fuertes
Zaraoui reconoció que Estados Unidos también ha hecho poco por impulsar un acuerdo entre ambos.
“Si bien el presidente Barack Obama no ha visitado Israel y eso es algo muy significativo, tampoco ha hecho una presión real, puede presionar a través del Comité de Asuntos Públicos Americano-Israelí (AIPAC, en inglés), que es el núcleo financiero de los judíos en Estados Unidos. Ellos son estadounidenses antes que judíos, y cuando está en juego el interés de Estados Unidos, suelen presionar más”.
Sobre las exigencias del Cuarteto para Medio Oriente (conformado por Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea y la Organización de las Naciones Unidas) para que Israel desista de la construcción de asentamientos, Zidane dice que no son presiones fuertes.
“La comunidad internacional ha criticado mucho a Israel, pero no son críticas fuertes, probablemente comenzarán a construir las viviendas después de un mes o dos y el mundo se les va a olvidar. Si no hay una presión real el problema no se va a solucionar. Y si no se soluciona este problema, no se solucionará la situación de Líbano, la de Siria o la de Irán”.
Por ello, afirma, la constitución de un Estado Palestino será a largo plazo. “El Medio Oriente nunca será una zona estable si no se crea un Estado Palestino, y un Estado con la totalidad de los territorios que fueron ocupados en 1967, es decir, con Jerusalén Oriental como su capital”.
Iraq no tiene alternativa
Zaraoui también habló sobre la posible continuidad como primer ministro de Nuri al Maliki en Iraq, lo que significaría que la influencia estadounidense en el país árabe se mantiene.
Dijo que si bien probablemente no le conviene al país su continuidad, ve difícil que los iraquíes tengan otra opción.
“Al Maliki representa a la mayoría chiíta y los iraquíes no tienen de otra, no es que quieran o no, simplemente es el representante del partido más importante del país y seguramente se mantendrá en el poder”.
Hoy se espera que la Comisión Electoral iraquí informe los resultados de la cerrada elección del pasado 7 de marzo entre Nuri al Maliki e Iyad Allawi. Este último tiene una ventaja de 11 mil votos.
Sobre el anuncio del presidente estadounidense Barack Obama de retirar las tropas a finales de este año, dijo que desde su punto de vista una salida precipitada que no deje las bases de viabilidad en Iraq va a provocar más conflictos.
Sergio Cázares
Un árabe pesimista
Zidane Zaraoui
Estudió licenciatura en comunicación en la Universidad de Argel, en Argelia, en 1973. En 1986 cursó la maestría y el doctorado en ciencia política en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y desde 1997 es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).
Es profesor del departamento de Relaciones Internacionales del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) y coordina la Maestría en Estudios Internacionales del Tec de Monterrey.
Ha publicado diversos libros, como “El mundo árabe: imperialismo y nacionalismo (1981)”; “Islam y política. Los procesos políticos árabes contemporáneos (1997)”, “Arab Immigration in Mexico (2003)”; “Medio Oriente. La nueva geopolítica del poder (2009)” y más recientemente “El Islam en América Latina” (2010).
En la conferencia de ayer se le preguntó qué hace falta para que la región tuviera estabilidad, y respondió: “Soy árabe, nací en Argelia, pero soy muy pesimista sobre el Medio Oriente. En términos geopolíticos le llaman la zona de fragmentación, y creo que difícilmente va a encontrar una estabilidad”.
Diferencias con Jerusalén minan la seguridad
La “ausencia de progreso” en las negociaciones de paz en Medio Oriente “va contra los intereses estadounidenses en materia de seguridad nacional en la región”, estimó el secretario norteamericano de Defensa, Robert Gates.
Las relaciones entre Israel y Estados Unidos atraviesan una crisis debido a la política de colonización israelí.
“Nuestros adversarios en la región sacan provecho de la ausencia de avances en las negociaciones de paz” y esto “va contra los intereses estadounidenses en materia de seguridad nacional en la región”.
La semana pasada, el general David Petraeus, jefe de las fuerzas estadounidenses en Medio Oriente y Asia Central, había manifestado la misma preocupación en una audiencia en el Congreso.
Israel anunció el 9 de marzo su decisión de construir nuevas viviendas en Jerusalén Este, lo que desató la ira de los palestinos que manifestaron que no regresarían a la mesa de negociaciones de paz hasta que no se haya detenido por completo la colonización israelí.
Ante las diferencias surgidas con Obama en el primer encuentro del martes, el primer ministro reprogramó su agenda para el miércoles en Washington y canceló varias entrevistas y una rueda de prensa, además dejó a sus asesores, Yitzhak Molcho y Ron Dermer, al frente de otros encuentros con funcionarios de la Casa Blanca.
Para el vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs, todavía existen diferencias entre las ambas partes, en los que “hay ámbitos de coincidencia y hay ámbitos de diferencia de opiniones”, sin embargo sostuvo que se puede avanzar “hacia una paz integral”.
ANÁLISIS
Cuarenta y tres años de judaización
El peso de la historia milenaria y las reivindicaciones impregnadas de religiosidad judía y musulmana se suman a las políticas discriminatorias cotidianas de los gobiernos israelíes para convertir a Jerusalén en un barril cargado con pólvora.
Unos mil 300 millones de musulmanes, desde Indonesia hasta Marruecos, y 14 millones de judíos —en Israel y la diáspora— están pendientes de los avatares que acaecen en la ciudad tres veces santa que Israel pretende dominar en régimen de exclusividad.
Ningún país del mundo apoya al Estado hebreo —al menos de palabra— en esta empresa que arrancó en junio de 1967 con la conquista de la mitad palestina, entonces bajo dominio jordano.
Benjamin Netanyahu rechaza ceder un palmo de la Jerusalén ocupada. Sus ministros mostraban su gozo, ayer, por la firmeza numantina mostrada por su jefe de Gobierno en Washington, donde saben muy bien que sin compartir Jerusalén la furia que emana desde la Explanada de las Mezquitas —el Monte del Templo, para los judíos—abortará todo intento de alcanzar la paz.
Son más de 200 mil los colonos que habitan Jerusalén Oriental, casi un tercio de los 750 mil que pueblan la ciudad. Viven en enormes barrios que poco a poco engullen suburbios o aldeas árabes, crecientemente aisladas y esclavas de una economía que languidece y fomenta la emigración.
La negligencia de los servicios municipales es también patente en Jerusalén Este, donde la escasez de escuelas y de viviendas carcome la prosperidad. Mientras, magnates estadounidenses financian excavaciones arqueológicas, con alta carga política, en busca de vestigios del rey David y diputados colocan primeras piedras de proyectos urbanísticos.
Hoy día, a diferencia de tiempos no tan lejanos, un hecho aparentemente irrelevante adquiere trascendencia planetaria. La expulsión de una sola familia de su vivienda en un barrio árabe de la ciudad suscita atención e ira en todo el mundo islámico. Al Quds (Jerusalén) y Al Aqsa (la explanada) rebrotan en las mentes de los televidentes.
A base de confiscaciones de tierras, de planes urbanísticos, de demoliciones de viviendas, de revocaciones de tarjetas de identidad a palestinos nacidos en Jerusalén, Israel fortalece la judaización sin pausa desde 1967. El proceso es implacable. Ningún constructor palestino ha conseguido licencia para edificar en un barrio judío en Jerusalén Este.
Juan Miguel Muñoz / Periodista de “El País”.
El doctor de origen argelino visitó la ciudad para ofrecer una conferencia magistral en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) sobre la nueva geopolítica regional de Medio Oriente. Ahí, dijo que mientras no se resuelva el conflicto entre judíos y palestinos, no habrá una estabilización en Medio Oriente.
“Creo que a veces los israelíes son prepotentes, sobre todo el primer ministro Benjamin Netanyahu. Parece que a todo el mundo se le olvida que él fue quien introdujo en 2002 en los estatutos de su partido, el Likud, que nunca reconocerán un Estado Palestino. Él parece decir: ‘No me importa Estados Unidos, no me importa esta mediación, yo hago lo que quiero, cuando quiero y como quiero, y esto ha generado precisamente el enojo del presidente estadounidense Barack Obama’”.
No hay críticas fuertes
Zaraoui reconoció que Estados Unidos también ha hecho poco por impulsar un acuerdo entre ambos.
“Si bien el presidente Barack Obama no ha visitado Israel y eso es algo muy significativo, tampoco ha hecho una presión real, puede presionar a través del Comité de Asuntos Públicos Americano-Israelí (AIPAC, en inglés), que es el núcleo financiero de los judíos en Estados Unidos. Ellos son estadounidenses antes que judíos, y cuando está en juego el interés de Estados Unidos, suelen presionar más”.
Sobre las exigencias del Cuarteto para Medio Oriente (conformado por Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea y la Organización de las Naciones Unidas) para que Israel desista de la construcción de asentamientos, Zidane dice que no son presiones fuertes.
“La comunidad internacional ha criticado mucho a Israel, pero no son críticas fuertes, probablemente comenzarán a construir las viviendas después de un mes o dos y el mundo se les va a olvidar. Si no hay una presión real el problema no se va a solucionar. Y si no se soluciona este problema, no se solucionará la situación de Líbano, la de Siria o la de Irán”.
Por ello, afirma, la constitución de un Estado Palestino será a largo plazo. “El Medio Oriente nunca será una zona estable si no se crea un Estado Palestino, y un Estado con la totalidad de los territorios que fueron ocupados en 1967, es decir, con Jerusalén Oriental como su capital”.
Iraq no tiene alternativa
Zaraoui también habló sobre la posible continuidad como primer ministro de Nuri al Maliki en Iraq, lo que significaría que la influencia estadounidense en el país árabe se mantiene.
Dijo que si bien probablemente no le conviene al país su continuidad, ve difícil que los iraquíes tengan otra opción.
“Al Maliki representa a la mayoría chiíta y los iraquíes no tienen de otra, no es que quieran o no, simplemente es el representante del partido más importante del país y seguramente se mantendrá en el poder”.
Hoy se espera que la Comisión Electoral iraquí informe los resultados de la cerrada elección del pasado 7 de marzo entre Nuri al Maliki e Iyad Allawi. Este último tiene una ventaja de 11 mil votos.
Sobre el anuncio del presidente estadounidense Barack Obama de retirar las tropas a finales de este año, dijo que desde su punto de vista una salida precipitada que no deje las bases de viabilidad en Iraq va a provocar más conflictos.
Sergio Cázares
Un árabe pesimista
Zidane Zaraoui
Estudió licenciatura en comunicación en la Universidad de Argel, en Argelia, en 1973. En 1986 cursó la maestría y el doctorado en ciencia política en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y desde 1997 es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).
Es profesor del departamento de Relaciones Internacionales del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) y coordina la Maestría en Estudios Internacionales del Tec de Monterrey.
Ha publicado diversos libros, como “El mundo árabe: imperialismo y nacionalismo (1981)”; “Islam y política. Los procesos políticos árabes contemporáneos (1997)”, “Arab Immigration in Mexico (2003)”; “Medio Oriente. La nueva geopolítica del poder (2009)” y más recientemente “El Islam en América Latina” (2010).
En la conferencia de ayer se le preguntó qué hace falta para que la región tuviera estabilidad, y respondió: “Soy árabe, nací en Argelia, pero soy muy pesimista sobre el Medio Oriente. En términos geopolíticos le llaman la zona de fragmentación, y creo que difícilmente va a encontrar una estabilidad”.
Diferencias con Jerusalén minan la seguridad
La “ausencia de progreso” en las negociaciones de paz en Medio Oriente “va contra los intereses estadounidenses en materia de seguridad nacional en la región”, estimó el secretario norteamericano de Defensa, Robert Gates.
Las relaciones entre Israel y Estados Unidos atraviesan una crisis debido a la política de colonización israelí.
“Nuestros adversarios en la región sacan provecho de la ausencia de avances en las negociaciones de paz” y esto “va contra los intereses estadounidenses en materia de seguridad nacional en la región”.
La semana pasada, el general David Petraeus, jefe de las fuerzas estadounidenses en Medio Oriente y Asia Central, había manifestado la misma preocupación en una audiencia en el Congreso.
Israel anunció el 9 de marzo su decisión de construir nuevas viviendas en Jerusalén Este, lo que desató la ira de los palestinos que manifestaron que no regresarían a la mesa de negociaciones de paz hasta que no se haya detenido por completo la colonización israelí.
Ante las diferencias surgidas con Obama en el primer encuentro del martes, el primer ministro reprogramó su agenda para el miércoles en Washington y canceló varias entrevistas y una rueda de prensa, además dejó a sus asesores, Yitzhak Molcho y Ron Dermer, al frente de otros encuentros con funcionarios de la Casa Blanca.
Para el vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs, todavía existen diferencias entre las ambas partes, en los que “hay ámbitos de coincidencia y hay ámbitos de diferencia de opiniones”, sin embargo sostuvo que se puede avanzar “hacia una paz integral”.
ANÁLISIS
Cuarenta y tres años de judaización
El peso de la historia milenaria y las reivindicaciones impregnadas de religiosidad judía y musulmana se suman a las políticas discriminatorias cotidianas de los gobiernos israelíes para convertir a Jerusalén en un barril cargado con pólvora.
Unos mil 300 millones de musulmanes, desde Indonesia hasta Marruecos, y 14 millones de judíos —en Israel y la diáspora— están pendientes de los avatares que acaecen en la ciudad tres veces santa que Israel pretende dominar en régimen de exclusividad.
Ningún país del mundo apoya al Estado hebreo —al menos de palabra— en esta empresa que arrancó en junio de 1967 con la conquista de la mitad palestina, entonces bajo dominio jordano.
Benjamin Netanyahu rechaza ceder un palmo de la Jerusalén ocupada. Sus ministros mostraban su gozo, ayer, por la firmeza numantina mostrada por su jefe de Gobierno en Washington, donde saben muy bien que sin compartir Jerusalén la furia que emana desde la Explanada de las Mezquitas —el Monte del Templo, para los judíos—abortará todo intento de alcanzar la paz.
Son más de 200 mil los colonos que habitan Jerusalén Oriental, casi un tercio de los 750 mil que pueblan la ciudad. Viven en enormes barrios que poco a poco engullen suburbios o aldeas árabes, crecientemente aisladas y esclavas de una economía que languidece y fomenta la emigración.
La negligencia de los servicios municipales es también patente en Jerusalén Este, donde la escasez de escuelas y de viviendas carcome la prosperidad. Mientras, magnates estadounidenses financian excavaciones arqueológicas, con alta carga política, en busca de vestigios del rey David y diputados colocan primeras piedras de proyectos urbanísticos.
Hoy día, a diferencia de tiempos no tan lejanos, un hecho aparentemente irrelevante adquiere trascendencia planetaria. La expulsión de una sola familia de su vivienda en un barrio árabe de la ciudad suscita atención e ira en todo el mundo islámico. Al Quds (Jerusalén) y Al Aqsa (la explanada) rebrotan en las mentes de los televidentes.
A base de confiscaciones de tierras, de planes urbanísticos, de demoliciones de viviendas, de revocaciones de tarjetas de identidad a palestinos nacidos en Jerusalén, Israel fortalece la judaización sin pausa desde 1967. El proceso es implacable. Ningún constructor palestino ha conseguido licencia para edificar en un barrio judío en Jerusalén Este.
Juan Miguel Muñoz / Periodista de “El País”.