Internacional

Iraq afronta nueva crisis política

La inconformidad del segundo grupo parlamentario con mayor presencia en el Parlamento critica el gobierno de Al Maliki

BAGDAD, IRAQ (18/DIC/2011).- Iraq entró en una de sus peores crisis políticas con la decisión del bloque laico Iraqiya de suspender su participación en los trabajos del Parlamento, coincidiendo con la retirada de  los últimos soldados estadounidenses.

“Como ya no podemos guardar silencio sobre la manera en la que se está  administrando el Estado (...), el bloque Iraqiya suspende su participación en el Parlamento a partir del sábado (ayer)”, dijo el partido en un comunicado.

Iraqiya “llama a la apertura de una mesa redonda para encontrar una  solución con el objeto de apoyar la democracia y las instituciones civiles”.

La formación Iraqiya, segundo grupo parlamentario con 82 diputados, tras los 159 de Alianza Nacional, coalición de partidos religiosos chiitas, criticó  con dureza la política del primer ministro Nuri al Maliki.

“Iraqiya rechaza la política consistente en actuar ignorando a los demás partidos políticos, la politización de la justicia, el ejercicio solitario del  poder, la violación de la ley”.

El partido acusó además al Gobierno de haber “colocado tanques y vehículos  blindados ante las residencias de dirigentes de Iraqiya en la Zona Verde”, el sector protegido en el que viven los principales líderes políticos del país y donde se encuentran las oficinas del jefe del Gobierno y las embajadas estadounidense y británica.

Según la formación, “esta manera de actuar empuja a la gente a querer librarse de la mano de hierro del poder central, más aún cuando la Constitución les autoriza a ello”, refiriéndose a los recientes votos en favor de la autonomía en provincias de mayoría sunita como Anbar, Salaheddin y Diyala.

La decisión de Iraqiya coincide con la retirada de los últimos soldados norteamericanos tras casi nueve años de presencia en Iraq.

El jefe del bloque partidario del clérigo chiita  Moqtada Sadr en el Parlamento, Baha al Araji, afirmó que su formación mediará para hacer cambiar de opinión al partido Iraqiya.

Un allegado del primer ministro, Ibrahim Jaafari, jefe del grupo parlamentario de Alianza Nacional, criticó la decisión de Iraqiya, al considerar que Iraq “ha obtenido un excelente resultado gracias a la política  de Maliki”.

El responsable ironizó sobre los partidos sunitas, sin nombrarlos, que según él “eran hostiles al federalismo cuando se redactó la Constitución y ahora la utilizan para dividir el país en regiones”.

“Estamos embarrados en una batalla marginal en lugar de prepararnos para el  día de la retirada de las fuerzas extranjeras”.

Los sunitas, que se consideran perjudicados por el Gobierno de mayoría chiita, se ven ahora dominados por una tendencia centrífuga que los lleva a querer gestionar sus regiones de forma autónoma, como ya hacen los kurdos.

Marines tendrán menos acción terrestre

Con el fin cercano de la guerra en Iraq y su próximo retiro de Afganistán, la Infantería de Marina de Estados Unidos inicia un cambio histórico: regresa a sus raíces como una fuerza marítima que tendrá menor tamaño, será más ligera y —según sus expectativas— menos involucrada en conflictos terrestres.

Este momento de cambio coincide con una reorientación de las prioridades de seguridad de Estados Unidos a la región de Asia-Pacífico, donde China ha aumentado su poder militar en los últimos 10 años, durante los cuales Washington ha estado ocupado en lo que llama el Medio Oriente mayor.

El cambio viene bien para los marines, que consideran al Pacífico como su territorio natural lejos de casa.

Tras dos rondas de combate en Iraq —primero como invasores en el avance de 2003 hacia Bagdad y después como ocupantes de la provincia mediterránea de Anbar— la Infantería de Marina se retiraron del país a principios de 2010 para reforzar la lucha en el sur de Afganistán.

En ese periodo, la Infantería de Marina estadounidense se volvió en lo que el ex presidente del Estado Mayor Conjunto, almirante de la Armada Mike Mullen, había descrito como la “peor pesadilla” para ellos mismos: un segundo ejército norteamericano de tierra: una fuerza auxiliar estática para ataques terrestres.

La aseveración asusta a la Infantería debido a la pregunta que han planteado algunos sectores del Congreso: “¿Un Estados Unidos tan endeudado realmente necesita dos ejércitos?”.

El general James F. Amos, comandante de la Infantería, dijo que esta arma pierde así su verdadero enfoque. Alega que los marines, aunque pueden actuar desde trincheras en tierra, están equipados y entrenados de manera única para hacer mucho más: responder a cualquier crisis cuando se les solicite: sea por tierra, mar o aire.

Amos expresó su entusiasmo por la conclusión de sus misiones en Iraq y Afganistán, para que los marines puedan regresar a su papel tradicional de fuerza expedicionaria.

“Necesitamos regresar a nuestro pan de cada día”, manifestó Amos el 23 de noviembre a los marines en el Campamento Lawton.

Esto inicia, dijo, con acciones como el regreso al patrón de rotaciones continuas de efectivos en la isla japonesa de Okinawa, sede de la 3ra División de la Infantería de Marina, que se integró al principio de la II Guerra Mundial.

La rotación de batallones de la Infantería en Okinawa quedó interrumpida debido a la guerra en Iraq, que tras la invasión de marzo de 2003 se convirtió en una campaña contrainsurgente que rebasó los pronósticos del Pentágono o la Infantería de Marina en cuanto a dimensión, costo y duración.

Amos dijo que tiene previsto comenzar los preparativos para las rotaciones de los batallones de Infantería en Okinawa incluso antes de 2014, fecha que Estados Unidos ha fijado para poner fin a sus operaciones de combate en Afganistán.

Otro elemento de este retorno a sus raíces es la decisión anunciada a finales de noviembre de rotar a los marines en Australia a partir de 2012, a fin de que se entrenen con las fuerzas locales pertenecientes a una base del ejército australiano en Darwin.

Unos dos mil 500 marines “no sólo unidades de Infantería sino también escuadrones aéreos y batallones para logística de combate” irán a Darwin desde Okinawa u otras bases en Japón y otras latitudes en el Pacífico, durante unos meses a la vez.

La versatilidad es la clave para que la Infantería de Marina conserve su relevancia en las necesidades de seguridad nacional de Estados Unidos, apuntó.

“No somos el caballito que sólo sabe hacer una suerte. Somos (el equivalente a) la navaja más moderna del Ejército suizo”.

La década de guerra tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington comenzó para la Infantería de Marina a finales de noviembre de ese año, con un asalto aéreo contra el bastión del jefe de Al Qaeda, Osama bin Laden, en el desierto sur de Kandahar, en el Sur de Afganistán.

Los marines de la 15ta Unidad Expedicionaria de la Infantería se desplazaron por aire 650 kilómetros en helicópteros que despegaron del barco de guerra estadounidense Peleliu, que se encontraba en el Norte del mar Arábigo.

Un mes después, el régimen del Talibán —que dio albergue a la organización Al Qaeda de Bin Laden mientras ésta preparaba los atentados del 11 de septiembre— fue eliminado y la guerra parecía que prácticamente había terminado, pero la Infantería de Marina regresó en 2010 en grandes números a Afganistán, donde la lucha se había estancado.

LA VOZ DEL EXPERTO
En busca del petróleo

Lorenzo Meyer (investigador y profesor emérito del Colegio de México).


La invasión al territorio de Iraq por el supuesto uso de armas de destrucción masiva, atómicas y biológicas como el motivo oficial de la guerra que emprendió Estados Unidos contra esta nación, era falsa al igual que el propósito de acabar con una tiranía. El objetivo fundamental que tenía George W, Bush era una intervención para tener una gran presencia en la zona del Medio Oriente donde hay grandes fuentes petroleras y una gran inestabilidad política, explica Lorenzo Meyer, investigador y profesor emérito del Colegio de México, “sentar sus reales de manera contundente en medio del Medio Oriente debió haber sido la lógica que llevó a los norteamericanos ahí, y detrás de esa lógica estaba la idea que una vez que acabaran con la guardia republicana de Iraq se dejaría un gobierno norteamericano para estar cuidando sus intereses desde ahí y eso no salió”.

Para este experto en temas internacionales el gasto que hizo el Gobierno de Bush fue absurdo, ya que empezó la batalla sin dar un aumento a los impuestos, lo que tuvo como efecto una gran deuda fiscal que es parte del gran problema que ahora enfrenta política y económicamente a sectores norteamericanos, “los demócratas con Obama a la cabeza quieren seguir manteniendo lo que queda del Estado de bienestar norteamericano, pero necesitan aumentar los impuestos. Los republicanos quieren acabar con ese Estado de bienestar y que no se toquen los impuestos y a ver cómo le hacen para pagar ese terrible endeudamiento que se echaron encima”, lo que provocaría una disminución en las políticas de apoyo a la salud, recortar los gastos a la educación e infraestructura.

Por otro lado,  Meyer comenta que las bajas en el ejército que dejó la guerra estadounidense contra el pueblo iraquí no son tan numerosas, pero las muertes reales de iraquíes no se han dado a conocer, “una revista inglesa dio hace ya algunos años un cifra superior a los 100 mil muertos. A lo mejor con el paso de tiempo el número de perdidas humanos y la apertura de archivos se puede llegar a saber, pero la cifra exacta nunca”.

Al parecer de Lorenzo Meyer los militares de las tropas que regresarán al suelo estadounidense se sumarán a las filas desempleados que hay en el país, a pesar de que Obama haya declarado que se les ayudará a insertarse en el mundo laboral. Agrega que la mayoría de los norteamericanos están de acuerdo con el regreso de las tropas, postura que toman, en parte, debido a que el grueso de la opinión publica de Estados Unidos no acepta desde el principio la intervención en Iraq.

Al académico reflexiona que la pequeña presencia militar que quedará en Iraq tendrá una función similar a la de las policías para las luchas internas, “todo indica que la actual autoridad en Iraq está tomando un camino que les acerca a estructuras autoritarias. Ya empezaron meter a la cárcel a los miembros del partido que dominó con Sadam Hussein, prueba de que estarán tratando de tener mano firme en Iraq”.

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