Internacional
Francisco es aclamado por miles en Copacabana
Recorre en papamóvil descubierto la avenida que bordea la playa de Copacabana
RÍO DE JANEIRO, BRASIL (25/JUL/2013).- Francisco, el "Papa de los pobres", fue aclamado el jueves bajo la lluvia por cientos de miles de personas al recorrer en papamóvil descubierto la avenida que bordea la playa de Copacabana, tras visitar más temprano una favela donde reclamó la inclusión social de los marginados.
Al igual que en sus anteriores paseos en papamóvil, el primer papa latinoamericano de la historia rompió el protocolo y se mostró llano y accesible: estrechó manos, besó niños, cambió su solideo (el casquete de seda blanco), por el que le entregó un fiel, y hasta tomó un mate que le ofrecieron.
"La fe de ustedes es más fuerte que el frío y la lluvia. ¡Felicitaciones! (...) Esta semana, Rio se convierte en el centro de la Iglesia", dijo el papa en su saludo de bienvenida a los peregrinos de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), en un inmenso escenario instalado en la arena.
Atendiendo un pedido del pontífice, el alcalde de Rio envió a una monja una canasta con una docena de huevos para ser colocada a los pies de Santa Clara, pidiendo que el tiempo mejore.
"No dejen que la esperanza se apague"
El primer papa latinoamericano urgió asimismo a los jóvenes "y a todos" a no perder la esperanza frente a la corrupción, un mal que carcome a Brasil desde hace décadas.
"Queridos jóvenes, ustedes tienen una especial sensibilidad ante la injusticia, pero a menudo se sienten defraudados por los casos de corrupción, por las personas que, en lugar de buscar el bien común, persiguen su propio interés", dijo.
"A ustedes y todos les repito: nunca se desanimen, no pierdan la confianza, no dejen que la esperanza se apague", añadió.
Hartos de la corrupción arraigada en la clase política, sobre todo en el Congreso, donde hay muchos legisladores acusados y condenados por graves delitos, más de un millón de brasileños -en su mayoría jóvenes- se volcaron a las calles de todo el país en junio.
El discurso del Papa en la favela, en portugués, fue llano y estuvo salpicado de humor e improvisaciones.
"Habría querido llamar a cada puerta, decir 'buenos días', pedir un vaso de agua fresca, tomar un 'cafezinho'. ¡Y no un vaso de cachaça (licor de caña de azúcar)!", dijo entre risas.
Emocionada, Maria Lucia dos Santos Penha, que recibió a Francisco en su modesta casa este jueves, calificó a la visita del pontífice como "el mejor regalo de mi vida".
"Tomamos su mano, cargó a los niños, nos tomamos fotos", contó.
Francisco busca revitalizar la Iglesia que atraviesa una crisis, sacudida por escándalos de corrupción y de pedofilia, así como por una sangría de fieles frente al ascenso de los evangélicos y del laicismo. Varginha, por ejemplo, tiene una sola iglesia católica y cuatro neopentecostales.
Rio de Janeiro tiene unas 750 favelas en las que vive casi un tercio de su población.
El papa se reunió también el jueves con miles de sus compatriotas argentinos en la catedral metropolitana, donde les urgió a sacar a la Iglesia a las calles.
"¿Qué quiero de la JMJ? Quiero que haya lío (...) Quiero lío en las diócesis", dijo. "Quiero que la iglesia salga a la calle (...) Los colegios, las parroquias, las instituciones (católicas) deben salir. Si no salen, se transforman en una ONG y la Iglesia no puede ser una ONG", afirmó en español, su lengua materna.
Debido a la lluvia, la peregrinación y vigilia previstas el sábado en un terreno baldío ahora inundado en Guaratiba, a 60 km de Rio, fueron anuladas, y la misa de clausura de la JMJ fue trasladada a Copacabana.
Al igual que en sus anteriores paseos en papamóvil, el primer papa latinoamericano de la historia rompió el protocolo y se mostró llano y accesible: estrechó manos, besó niños, cambió su solideo (el casquete de seda blanco), por el que le entregó un fiel, y hasta tomó un mate que le ofrecieron.
"La fe de ustedes es más fuerte que el frío y la lluvia. ¡Felicitaciones! (...) Esta semana, Rio se convierte en el centro de la Iglesia", dijo el papa en su saludo de bienvenida a los peregrinos de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), en un inmenso escenario instalado en la arena.
Atendiendo un pedido del pontífice, el alcalde de Rio envió a una monja una canasta con una docena de huevos para ser colocada a los pies de Santa Clara, pidiendo que el tiempo mejore.
"No dejen que la esperanza se apague"
El primer papa latinoamericano urgió asimismo a los jóvenes "y a todos" a no perder la esperanza frente a la corrupción, un mal que carcome a Brasil desde hace décadas.
"Queridos jóvenes, ustedes tienen una especial sensibilidad ante la injusticia, pero a menudo se sienten defraudados por los casos de corrupción, por las personas que, en lugar de buscar el bien común, persiguen su propio interés", dijo.
"A ustedes y todos les repito: nunca se desanimen, no pierdan la confianza, no dejen que la esperanza se apague", añadió.
Hartos de la corrupción arraigada en la clase política, sobre todo en el Congreso, donde hay muchos legisladores acusados y condenados por graves delitos, más de un millón de brasileños -en su mayoría jóvenes- se volcaron a las calles de todo el país en junio.
El discurso del Papa en la favela, en portugués, fue llano y estuvo salpicado de humor e improvisaciones.
"Habría querido llamar a cada puerta, decir 'buenos días', pedir un vaso de agua fresca, tomar un 'cafezinho'. ¡Y no un vaso de cachaça (licor de caña de azúcar)!", dijo entre risas.
Emocionada, Maria Lucia dos Santos Penha, que recibió a Francisco en su modesta casa este jueves, calificó a la visita del pontífice como "el mejor regalo de mi vida".
"Tomamos su mano, cargó a los niños, nos tomamos fotos", contó.
Francisco busca revitalizar la Iglesia que atraviesa una crisis, sacudida por escándalos de corrupción y de pedofilia, así como por una sangría de fieles frente al ascenso de los evangélicos y del laicismo. Varginha, por ejemplo, tiene una sola iglesia católica y cuatro neopentecostales.
Rio de Janeiro tiene unas 750 favelas en las que vive casi un tercio de su población.
El papa se reunió también el jueves con miles de sus compatriotas argentinos en la catedral metropolitana, donde les urgió a sacar a la Iglesia a las calles.
"¿Qué quiero de la JMJ? Quiero que haya lío (...) Quiero lío en las diócesis", dijo. "Quiero que la iglesia salga a la calle (...) Los colegios, las parroquias, las instituciones (católicas) deben salir. Si no salen, se transforman en una ONG y la Iglesia no puede ser una ONG", afirmó en español, su lengua materna.
Debido a la lluvia, la peregrinación y vigilia previstas el sábado en un terreno baldío ahora inundado en Guaratiba, a 60 km de Rio, fueron anuladas, y la misa de clausura de la JMJ fue trasladada a Copacabana.