Internacional
Estados Unidos deporta niña sin ofrecer a padres todas las opciones
Los agentes de aduanas que contactaron con el padre dijeron que habían dos opciones: podían trasladar a Emily a un centro de detención de menores en Virginia o enviarla con su abuelo de vuelta Guatemala
WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS (25/MAR/2011).- Las autoridades migratorias de Estados Unidos deportaron el pasado 11 de marzo a Guatemala a la niña estadounidense Emily Samantha Ruiz, de 4 años e hija de indocumentados, junto con su abuelo, sin explicar todas las opciones que tenían los padres para llevarla con ellos, afirmaron hoy dos abogados.
Según el abogado de la familia, David Sperling, los agentes de aduanas que contactaron con el padre le dijeron que tenían dos opciones: podían trasladar a Emily a un centro de detención de menores en Virginia o enviarla con su abuelo de vuelta Guatemala.
Los padres de la menor son indocumentados y, quizá por temor a ser detenidos ellos mismos, prefirieron que la niña fuera enviada a Guatemala con su abuelo, en vez de que fuera a un lugar desconocido.
Pero, según Janne Butterfield, consejera especial del grupo Raben Group y exdirectora ejecutiva de la Asociación Estadounidense de Abogados de Inmigración, "no hay base legal para denegar la custodia a los padres mirando la ley de inmigración".
Butterfield, que participó en una rueda de prensa organizada por America's Voice para que Sperling expusiera el caso, aseguró que los agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) tenían otras tres opciones.
Llevarla en un vuelo hasta su conexión final (Nueva York), un acuerdo al que llegan los abogados con las aerolíneas para que los menores vuelen acompañados por una azafata; que una tercera persona -amigo o familiar- hubiera ido a recogerla en nombre de los padres o entrar en un programa de protección de menores temporalmente.
La abogada enfatizó que "el CBP no tiene jurisdicción sobre una ciudadana estadounidense. Esto demuestra el debate público tan polarizado que tenemos sobre la inmigración en nuestro país (...) Incluso los niños estadounidenses son tratados con discriminación".
Butterfield recordó que hay cerca de cinco millones de niños estadounidenses cuyos padres son indocumentados y de ellos un gran número tiene que sufrir la falta de al menos uno de sus progenitores porque ha sido deportado.
Emily fue deportada el pasado 11 de marzo, junto con su abuelo, cuando, tras haber ido de vacaciones a Guatemala, viajaban de regreso a Estados Unidos en un vuelo que hizo escala en el aeropuerto internacional de Dulles, en Virginia, mientras los padres de la niña la esperaban en Nueva York.
El abuelo, según explicó Sperling, tenía una visa de trabajo que todavía estaba vigente "con la que había entrado al país y trabajado durante los últimos años".
Según han indicado algunos medios, el abuelo de la menor tenía en su expediente infracciones migratorias que datan de la década de los noventa.
Sperling explicó que un funcionario del CBP llamó preguntando por los datos del padre de la niña, Leonel Ruiz, residente en Nueva York, y de la madre de la menor.
Al comprobar los datos en el ordenador, el agente llamó de nuevo y Ruiz reconoció que era ilegal. Entró en Estados Unidos en 1995 cuando tenía 17 años, ahora tiene 32.
Entonces fue cuando el agente le explicó que no podía enviarle a la menor y le ofreció las dos citadas opciones, pero nada más, según el defensor de la familia, quien consideró que las autoridades no deberían haber comprobado el estatus migratorio de los padres de una niña estadounidense.
El abogado viajará el lunes a Guatemala y tiene previsto traerla de vuelta a Estados Unidos el miércoles.
En cuanto a si los padres temen que vayan a deportarlos, el abogado dijo que las autoridades estadounidenses "tendrían que abrir un proceso legal".
Según el abogado de la familia, David Sperling, los agentes de aduanas que contactaron con el padre le dijeron que tenían dos opciones: podían trasladar a Emily a un centro de detención de menores en Virginia o enviarla con su abuelo de vuelta Guatemala.
Los padres de la menor son indocumentados y, quizá por temor a ser detenidos ellos mismos, prefirieron que la niña fuera enviada a Guatemala con su abuelo, en vez de que fuera a un lugar desconocido.
Pero, según Janne Butterfield, consejera especial del grupo Raben Group y exdirectora ejecutiva de la Asociación Estadounidense de Abogados de Inmigración, "no hay base legal para denegar la custodia a los padres mirando la ley de inmigración".
Butterfield, que participó en una rueda de prensa organizada por America's Voice para que Sperling expusiera el caso, aseguró que los agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) tenían otras tres opciones.
Llevarla en un vuelo hasta su conexión final (Nueva York), un acuerdo al que llegan los abogados con las aerolíneas para que los menores vuelen acompañados por una azafata; que una tercera persona -amigo o familiar- hubiera ido a recogerla en nombre de los padres o entrar en un programa de protección de menores temporalmente.
La abogada enfatizó que "el CBP no tiene jurisdicción sobre una ciudadana estadounidense. Esto demuestra el debate público tan polarizado que tenemos sobre la inmigración en nuestro país (...) Incluso los niños estadounidenses son tratados con discriminación".
Butterfield recordó que hay cerca de cinco millones de niños estadounidenses cuyos padres son indocumentados y de ellos un gran número tiene que sufrir la falta de al menos uno de sus progenitores porque ha sido deportado.
Emily fue deportada el pasado 11 de marzo, junto con su abuelo, cuando, tras haber ido de vacaciones a Guatemala, viajaban de regreso a Estados Unidos en un vuelo que hizo escala en el aeropuerto internacional de Dulles, en Virginia, mientras los padres de la niña la esperaban en Nueva York.
El abuelo, según explicó Sperling, tenía una visa de trabajo que todavía estaba vigente "con la que había entrado al país y trabajado durante los últimos años".
Según han indicado algunos medios, el abuelo de la menor tenía en su expediente infracciones migratorias que datan de la década de los noventa.
Sperling explicó que un funcionario del CBP llamó preguntando por los datos del padre de la niña, Leonel Ruiz, residente en Nueva York, y de la madre de la menor.
Al comprobar los datos en el ordenador, el agente llamó de nuevo y Ruiz reconoció que era ilegal. Entró en Estados Unidos en 1995 cuando tenía 17 años, ahora tiene 32.
Entonces fue cuando el agente le explicó que no podía enviarle a la menor y le ofreció las dos citadas opciones, pero nada más, según el defensor de la familia, quien consideró que las autoridades no deberían haber comprobado el estatus migratorio de los padres de una niña estadounidense.
El abogado viajará el lunes a Guatemala y tiene previsto traerla de vuelta a Estados Unidos el miércoles.
En cuanto a si los padres temen que vayan a deportarlos, el abogado dijo que las autoridades estadounidenses "tendrían que abrir un proceso legal".