Internacional

Estados Unidos alerta sobre posible nueva oleada de menores migrantes

El Gobierno aumenta la capacidad de instalaciones para detención de familias

WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS (20/MAR/2015).- La directora de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, inglés) de Estados Unidos, Sarah Saldaña, reveló que existe la posibilidad de que se registre una nueva oleada migratoria como la registrada el verano pasado.

“Hemos recaudado inteligencia y sí podríamos ver otra (oleada) este año”, dijo Saldaña en una audiencia del Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes.

La ICE ha actualizado sus instalaciones familiares para incrementar sustancialmente la capacidad de detención de familias migrantes y estar mejor preparados en caso de presentarse un nuevo repunte de ingresos de migrantes indocumentados, aseguró la funcionaria.

Según datos oficiales, al menos 60 mil menores migrantes provenientes de Centroamérica cruzaron a territorio estadounidense. La audiencia estuvo orientada a revisar los procedimientos de la ICE para deportar a extranjeros con antecedentes delictivos que actualmente residen en Estados Unidos.

El representante republicano Jason Chaffetz dio a conocer un informe que indica que unos 167 mil extranjeros con antecedentes delictivos permanecían libres en calles estadounidenses hasta enero pasado, a pesar de ser considerados prioridad para su detención y deportación.

Saldaña dijo que se incrementa la capacidad de detención en todo el país para mantener recluidos a ilegales.

Hacinados en el Sur

En julio pasado, una avalancha de niños que llegaron solos desde Centroamérica a la Unión Americana desbordó la capacidad de atención de la Guardia Fronteriza estadounidense y abocó al país a una de sus peores crisis humanitarias de las últimas décadas, según expertos.

Más de 52 mil menores de edad fueron detenidos desde octubre de 2013 hasta julio de 2014 al cruzar la frontera con México, con la convicción de obtener un permiso para quedarse en el país.

A pesar del esfuerzo del presidente Barack Obama por disuadir esta idea, advirtiendo que la última etapa de este peligroso viaje sería la deportación, cientos de niños llegaban a estados del Suroeste estadounidense.

En Texas y Arizona, epicentro de la crisis, los centros de detención y bases militares estaban saturados y los menores permanecían hacinados a la espera de que las autoridades abrieran el proceso para devolverlos a su país.

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