Internacional
El asesino noruego dice que era una buena persona
El hombre confesó haber matado a ocho personas con un coche bomba colocado en la sede del Gobierno en Oslo y después matar a tiros otras 69 personas
OSLO, NORUEGA (20/ABR/2012).- El fanático noruego antimusulmán que mató en julio a 77 personas en un tiroteo indiscriminado y con una bomba dijo el viernes ante el tribunal que básicamente era "una buena persona" que se entrenó a sí mismo para desprenderse de sus emociones para poder perpetrar los ataques.
Anders Behring Breivik, de 33 años, admite haber matado a ocho personas con un coche bomba colocado en la sede del Gobierno en Oslo y después matar a tiros otras 69 personas, la mayoría adolescentes, en un campamento de verano del partido Laborista en la isla de Utoya.
Pero se ha declarado no culpable, insistiendo en que defendía al país contra las olas de inmigrantes musulmanes que permitía la izquierda política.
Breivik dijo que había comenzado a entrenarse para eliminar una serie de sentimientos cinco años antes de los ataques, cuando comenzó a considerar usar la violencia para alertar a los europeos sobre lo que consideraba la pérdida de su cultura.
"Se podría decir que fui bastante normal hasta el 2006 cuando empecé a entrenar, cuando comencé a desprenderme de mis emociones", dijo al tribunal. "Y muchas personas me describen como una buena persona o una persona comprensiva y amable con mis amigos y todo el mundo", agregó.
"He seguido una estrategia de deshumanización hacia lo que consideré unos objetivos válidos de forma que pude llegar al punto de matarlos", dijo, testificando en el quinto día de juicio.
El estilo calculador de Breivik cuando relata la peor matanza en la historia moderna noruega en tiempos de paz ha sacudido a sus compatriotas.
Su equipo legal indicó que el testimonio del viernes sería angustiante, centrándose en la matanza sistemática. El juez que preside el proceso dijo a los asistentes al juicio que eran libres de marcharse del tribunal en cualquier momento.
La masacre en Utoya en particular requería preparación mental, dijo. El jueves explicó que usó videojuegos hasta unas 16 horas al día y usó meditación diaria para "aplastar" emociones y prepararse para su propia muerte.
"Es fácil presionar un botón y detonar una bomba", dijo. "Es muy, muy difícil perpetrar algo tan bárbaro como una operación con armas de fuego", agregó.
El acusado dijo que esperaba matar a las 564 personas en la isla, en especial la ex primera ministra Gro Harlem Brundtland, ex líder del Partido Laborista conocida como "madre del país" que tenía previsto estar en la isla aquel día.
"Tenía una bayoneta en mi rifle y también tenía un cuchillo", recordó. "El plan era cortarle la cabeza mientras lo filmaba y leer un texto, luego subir el video (a internet)", dijo en la sesión del jueves.
Agregó que no tuvo oportunidad de comprar el teléfono móvil avanzado que precisaba para subir el video a internet y que de cualquier modo Brundtland se marchó de Utoya varias horas antes de que él llegara.
Cuando el viernes le preguntaron por sus sentimientos, Breivik dijo que reconocía el sufrimiento que había causado pero que continuaba desapegado del mismo. Su entrenamiento mental previo al ataque es similar al que se someten los soldados noruegos que van a servir a Afganistán, dijo.
"Me desmoronaría mentalmente si quitase los escudos mentales", agregó.
El juicio del Breivik, que se prevé dure unas 10 semanas, gira en torno a la cuestión de su salud mental y por lo tanto si puede ser encarcelado.
Antes del juicio, un equipo de psiquiatras nombrado por el tribunal determinó que Breivik era esquizofrénico, mientras que otro equipo consideró que era apto mentalmente.
Ha dicho que debería ser o ejecutado o absuelto, calificando de "patética" una posible sentencia de prisión y considerando un fallo de incapacidad mental "peor que la muerte".
El abogado defensor Geir Lippestad dijo a Reuters que el único objetivo de Breivik en el juicio es demostrar que está cuerdo y que siente que lo está consiguiendo.
"Piensa que ha explicado su punto de vista satisfactoriamente, como él desea, y que la gente entiende lo que está diciendo, al menos el grupo al que se dirige", dijo Lippestad.
Anders Behring Breivik, de 33 años, admite haber matado a ocho personas con un coche bomba colocado en la sede del Gobierno en Oslo y después matar a tiros otras 69 personas, la mayoría adolescentes, en un campamento de verano del partido Laborista en la isla de Utoya.
Pero se ha declarado no culpable, insistiendo en que defendía al país contra las olas de inmigrantes musulmanes que permitía la izquierda política.
Breivik dijo que había comenzado a entrenarse para eliminar una serie de sentimientos cinco años antes de los ataques, cuando comenzó a considerar usar la violencia para alertar a los europeos sobre lo que consideraba la pérdida de su cultura.
"Se podría decir que fui bastante normal hasta el 2006 cuando empecé a entrenar, cuando comencé a desprenderme de mis emociones", dijo al tribunal. "Y muchas personas me describen como una buena persona o una persona comprensiva y amable con mis amigos y todo el mundo", agregó.
"He seguido una estrategia de deshumanización hacia lo que consideré unos objetivos válidos de forma que pude llegar al punto de matarlos", dijo, testificando en el quinto día de juicio.
El estilo calculador de Breivik cuando relata la peor matanza en la historia moderna noruega en tiempos de paz ha sacudido a sus compatriotas.
Su equipo legal indicó que el testimonio del viernes sería angustiante, centrándose en la matanza sistemática. El juez que preside el proceso dijo a los asistentes al juicio que eran libres de marcharse del tribunal en cualquier momento.
La masacre en Utoya en particular requería preparación mental, dijo. El jueves explicó que usó videojuegos hasta unas 16 horas al día y usó meditación diaria para "aplastar" emociones y prepararse para su propia muerte.
"Es fácil presionar un botón y detonar una bomba", dijo. "Es muy, muy difícil perpetrar algo tan bárbaro como una operación con armas de fuego", agregó.
El acusado dijo que esperaba matar a las 564 personas en la isla, en especial la ex primera ministra Gro Harlem Brundtland, ex líder del Partido Laborista conocida como "madre del país" que tenía previsto estar en la isla aquel día.
"Tenía una bayoneta en mi rifle y también tenía un cuchillo", recordó. "El plan era cortarle la cabeza mientras lo filmaba y leer un texto, luego subir el video (a internet)", dijo en la sesión del jueves.
Agregó que no tuvo oportunidad de comprar el teléfono móvil avanzado que precisaba para subir el video a internet y que de cualquier modo Brundtland se marchó de Utoya varias horas antes de que él llegara.
Cuando el viernes le preguntaron por sus sentimientos, Breivik dijo que reconocía el sufrimiento que había causado pero que continuaba desapegado del mismo. Su entrenamiento mental previo al ataque es similar al que se someten los soldados noruegos que van a servir a Afganistán, dijo.
"Me desmoronaría mentalmente si quitase los escudos mentales", agregó.
El juicio del Breivik, que se prevé dure unas 10 semanas, gira en torno a la cuestión de su salud mental y por lo tanto si puede ser encarcelado.
Antes del juicio, un equipo de psiquiatras nombrado por el tribunal determinó que Breivik era esquizofrénico, mientras que otro equipo consideró que era apto mentalmente.
Ha dicho que debería ser o ejecutado o absuelto, calificando de "patética" una posible sentencia de prisión y considerando un fallo de incapacidad mental "peor que la muerte".
El abogado defensor Geir Lippestad dijo a Reuters que el único objetivo de Breivik en el juicio es demostrar que está cuerdo y que siente que lo está consiguiendo.
"Piensa que ha explicado su punto de vista satisfactoriamente, como él desea, y que la gente entiende lo que está diciendo, al menos el grupo al que se dirige", dijo Lippestad.