Internacional

Atentado suicida en Pakistán deja 57 muertos

Dos kamikazes detonaron sus cargas explosivas frente a las dos entradas de la Pakistani Ordnance Factory, un vasto complejo de fábricas de armas

ISLAMABAD, PAKISTÁN.- Al menos 57 personas murieron el jueves en un doble atentado suicida frente a la principal fábrica militar de armamento de Pakistán, a poca distancia de la capital, Islamabad, en un nuevo ataque que debilita todavía más el gobierno del país, en plena discrepancia interna.

Este nuevo drama sucede cuando el país atraviesa una oleada sin precedentes de atentados, perpetrados por combatientes cercanos a Al Qaida y por los talibanes, que causaron más de mil muertos en un año.

Los atentados del jueves se produjeron en la localidad de Wah, a unos 30 km al noroeste de Islamabad. Dos kamikazes detonaron casi simultáneamente sus cargas explosivas frente a las dos entradas de la Pakistani Ordnance Factory, un vasto complejo de fábricas de armas, justo cuando los trabajadores se relevaban.

Maulvi Omar, portavoz del Movimiento de los Talibanes del Pakistán (TTP), cercano a Al Qaida, reivindicó en declaraciones la autoría del doble atentado, y amenazó con lanzar sus kamikazes contra otras grandes ciudades, incluso Islamabad, si el ejército no terminaba sus operaciones en las zonas tribales.

"Dos hombres, aparentemente, hicieron estallar las bombas que llevaban encima frente a la fábrica, en el momento del cambio de turnos del personal", dijo Nasir Durrani, jefe de la policía de Taxila, una ciudad vecina de Wah.

"El balance es ahora de 57 muertos y cerca de 70 heridos", declaró Durrani.

La mayoría de las víctimas de este doble atentado eran trabajadores civiles de la empresa, que depende del ministerio de Defensa, precisó por teléfono Riaz Hussain, uno de los 25 mil a 30 mil empleados de este complejo de fábricas de municiones, obuses y otros misiles.

"Estaba trabajando cuando oí una fuerte explosión, seguida inmediatamente de una segunda", describió.
pudo ver el cuerpo despedazado de un hombre, presentado por los policías como uno de los presuntos suicidas.

Se trata del segundo atentado desde la dimisión, el lunes, del presidente Pervez Musharraf, aliado clave de Estados Unidos en su "guerra contra el terrorismo". El mismo día, un kamikaze había matado a 30 personas en un hospital del noroeste del país.

Los talibanes paquistaníes, así como Al Qaida, decretaron la Yihad, la "guerra santa" contra las autoridades paquistaníes después de que Musharraf, en julio de 2007, ordenara el asalto a la Mezquita Roja de Islamabad donde se habían atrincherado centenares de islamistas armados. El ataque causó unos cien muertos, "mártires" que el mismo jefe de Al Qaida, Osama bin Laden, juró vengar.

El nuevo gobierno, formado tras las legislativas de febrero y hostil a Musharraf, lanzó recientemente, bajo la presión de Washington, una nueva ofensiva en las zonas tribales del noroeste (en la frontera con Afganistán), bastiones de los talibanes afganos y paquistaníes y de los combatientes extranjeros de Al Qaida.

La operación en el distrito de Bajaur, una de las zonas tribales donde Washington cree que Al Qaida se está reforzando, causó más de 500 muertos entre los insurgentes en dos semanas, según el ejército.

El gobierno de coalición, que indujo a Musharraf a dimitir, está más debilitado que nunca, lo cual según los analistas facilita el accionar de los activistas fundamentalistas.

Los dos principales partidos del gobierno siguen negociando para llegar a un acuerdo, antes de la fecha límite del viernes, sobre el sucesor de Musharraf.

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