Internacional

Alemania condena políticas de la Unión Europea

El presidente alemán pondera que la protección de la vida y la garantía de atención a los fugitivos son pilares en los principios y valores

BERLÍN, ALEMANIA (05/OCT/2013).- El presidente de Alemania, Joachim Gauck, pidió a Europa que adopte políticas de migración más humanas, tras la tragedia registrada frente a la isla italiana de Lampedusa, que dejó un saldo de unos 111 indocumentados africanos muertos, oficialmente.

El mandatario dijo que se trata de una catástrofe que atañe a toda la Unión Europea (UE) y sus políticas de contención de la inmigración clandestina al Continente.

“La protección de la vida y la garantía de atención a los fugitivos son pilares en el orden de principios y valores occidentales”, dijo Gauck, quien fue un activista para los derechos humanos en la ex República Democrática Alemana (RDA).

Estas personas se merecen nuestra protección, “mirar al otro lado y seguir navegando dejando estas personas morir es una violación de nuestros valores comunes como europeos”.

Lo que Europa necesita es “nuestro compromiso cotidiano para proteger un derecho fundamental: el derecho a la vida”.

En Alemania también la organización Amnistía Internacional (AI) se expresó a favor de un mayor compromiso europeo en el tema de políticas de inmigrantes y una actitud inspirada en la solidaridad.

“El Gobierno alemán no puede quedarse a observar cuando las personas mueren en las fronteras con Europa y cuando a los que buscan asilo se le niega un trato justo”, dijo a medios alemanes el presidente de AI, Nicolas Berger.

También Tom König, presidente de la Comisión Parlamentaria de Derechos Humanos y miembro del Partido Verde, condenó la “inacción” de la UE y propuso la creación de patrullas de rescate en el Mediterráneo.

Políticos pidieron a Europa más apoyo en la gestión de esta situación: “Este mar constituye la frontera entre África y Europa y no entre África y Sicilia”, dijo el ministro del Interior, Angelino Alfano.

Al menos 40 niños viajaban solos

Entre los 155 supervivientes de la barcaza que naufragó hay 40 menores de nacionalidad eritrea y, menos uno, todos viajaban solos, informó el portavoz de la organización Save the Children Italia, Filippo Ungaro.

“Están traumatizados, asustados y muy preocupados” y explicó que la situación en el centro de acogida de Lampedusa es “caótica” y que los menores, cuyas edades oscilan entre los 11 y 17 años, necesitan atención psicológica.

Ya había podido hablar con algunos que están siendo identificados por las autoridades y aseguró que su mayor preocupación es “el futuro que les espera”.

La legislación italiana establece que estos afectados —al tratarse de menores— deben ser acogidos en todos los centros del país habilitados para estos casos.

Con información de EFE y AFP

CRÓNICA

Libios, a merced de las milicias


Perseguidos, explotados y estafados, con un  trasfondo de racismo: los emigrantes clandestinos subsaharianos siguen, a pesar de todo, desfilando por Libia para emprender la peligrosa travesía del Mediterráneo destino a Europa, a merced de milicias incontroladas.

Un grupo de personas comentaba ayer ante la iglesia de Trípoli el naufragio un día antes de una embarcación que zarpó de Libia y se hundió cerca de la isla italiana de Lampedusa, dejando probablemente unos 300 muertos.

Pero este drama no parecía desanimar a los candidatos a atravesar el Mediterráneo rumbo a Italia.

“A pesar de las dificultades, los africanos no renuncian a su sueño de llegar a Europa”, afirmó Albert Obmila, un ruandés.

“La vida en Libia se ha convertido en un infierno para los africanos, que están a merced de las milicias”.

“Bajo el régimen de Gadhafi sufríamos detenciones y expulsiones, pero no tiene punto de comparación con lo que ocurre actualmente”, valoró por su parte Georges Ikbo, un nigeriano de unos 40 años y residente desde hace cinco en Libia.

“Yo no he conseguido llegar a Europa por culpa de las estafas de los intermediarios libios, que colaboran con las milicias”.

“He trabajado duro, en todos los oficios imaginables, y con todo tipo de privaciones para poder reunir mil 500 dinares (unos mil 100 dólares)”, el precio de una travesía, aseguró Patrick Adamo, un camerunés que acudió a misa “para rezar, ver a los amigos y olvidar los deberes de la vida diaria”.

“Más de 20 africanos trajimos, cada uno, la cantidad exigida por los intermediarios libios”, recordó, “pero el día D, en lugar de hacernos subir al barco, nos enviaron a hombres armados de una milicia que nos detuvieron y nos metieron en prisión en Trípoli”.

“Al cabo de cuatro meses me dejaron en libertad junto a otras personas, y desde entonces tomo todas las precauciones para no volver a caer en esta trampa, mientras sigo intentando irme a Europa”.                                                                                        

AP

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