Entretenimiento
Paz a vosotros
Es evidente que los discípulos no esperaban que Jesús resucitara, pues ninguno de ellos estuvo pendiente de la tumba
El evangelista nos cuenta que los discípulos estaban encerrados en una casa, por miedo a los judíos; y tenían razones sobradas para ello, ya que las amenazas que tiempo atrás había recibido Jesús, finalmente se convirtieron en acciones que lo llevaron a la muerte.
No era difícil pensar que la violencia ejercida sobre Jesús podría extenderse rápidamente sobre aquellos que fueran reconocidos como sus seguidores cercanos; por eso se habían escondido, tratando de evitar que fueran aprehendidos.
Es evidente que los discípulos no esperaban que Jesús resucitara, pues ninguno de ellos estuvo pendiente de la tumba, ni del famoso tercer día que el Maestro había predicho; en cambio, sus pláticas tenían que ver con la tristeza y el desconsuelo por la muerte de su Señor. Por eso tiene una gran importancia ver la manera en que Jesús los saludó cuando se presentó ante ellos. Las palabras de Jesús fueron: “Paz a vosotros”, expresión que corresponde a la palabra hebrea “shalom”, la cual se usa naturalmente para saludarse unos a otros; sin embargo, Jesús no estaba saludándolos de una manera cultural, sino que verdaderamente estaba ofreciendo y deseando la paz hacia ellos.
En verdad, la paz era lo que más necesitaban los discípulos en esos momentos, ya que tenían temor a la muerte, temor a la persecución, temor a la soledad, temor al desamparo y temor a muchas cosas más. Ciertamente la evidencia de la resurrección de Jesús llenó de alegría a los discípulos, pero fue igualmente necesario que llegara la paz de Dios, porque la paz de Dios sobrepasa a todo entendimiento.
En realidad, las amenazas y las persecuciones contra los apóstoles vinieron poco tiempo después, pero el ánimo y la valentía de los discípulos no sufrieron variación. Esto fue posible porque ellos habían recibido la verdadera paz de Dios.
La paz de Dios no consiste en resolver los problemas, o en el cambio de las circunstancias, sino más bien en la profunda confianza de que Dios está a cargo de todo y mantiene las cosas bajo su control, aunque nos cueste trabajo creerlo. La paz de Dios no se basa en la razón, sino en la fe, aunque no carece de lógica, ya que parte de la realidad de que Dios es creador y sustentador de todas las cosas; además le fue dado a Jesús todo poder y toda autoridad en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra.
El día de hoy existe una gran cantidad de personas atrapadas por el temor a miles de cosas: enfermarse, morir, sufrir un acto violento, perder el trabajo, envejecer, empobrecer, etc. El temor paraliza a la gente y aún la enferma, y la ayuda humana es muy limitada, ya que la terapia, los medicamentos o los consejos no pueden resolver todos los casos, ni tampoco de una manera definitiva. Por eso las palabras de Jesús “Paz a vosotros” siguen siendo vigentes y necesarias para aquietar los temores del alma.
Gracias a Dios que el ministerio de Jesús sigue vigente y sus palabras siguen siendo eficaces para consolar y ayudar al corazón de los hombres.Le invito afectuosamente a que, si en este día usted está enfrentando temores, se acerque a Jesús, para recibir de Él la verdadera paz, la paz de Dios.
Angel Flores Rivero
_ HYPERLINK "mailto:iglefamiliar@hotmail.com" _iglefamiliar@hotmail.com
No era difícil pensar que la violencia ejercida sobre Jesús podría extenderse rápidamente sobre aquellos que fueran reconocidos como sus seguidores cercanos; por eso se habían escondido, tratando de evitar que fueran aprehendidos.
Es evidente que los discípulos no esperaban que Jesús resucitara, pues ninguno de ellos estuvo pendiente de la tumba, ni del famoso tercer día que el Maestro había predicho; en cambio, sus pláticas tenían que ver con la tristeza y el desconsuelo por la muerte de su Señor. Por eso tiene una gran importancia ver la manera en que Jesús los saludó cuando se presentó ante ellos. Las palabras de Jesús fueron: “Paz a vosotros”, expresión que corresponde a la palabra hebrea “shalom”, la cual se usa naturalmente para saludarse unos a otros; sin embargo, Jesús no estaba saludándolos de una manera cultural, sino que verdaderamente estaba ofreciendo y deseando la paz hacia ellos.
En verdad, la paz era lo que más necesitaban los discípulos en esos momentos, ya que tenían temor a la muerte, temor a la persecución, temor a la soledad, temor al desamparo y temor a muchas cosas más. Ciertamente la evidencia de la resurrección de Jesús llenó de alegría a los discípulos, pero fue igualmente necesario que llegara la paz de Dios, porque la paz de Dios sobrepasa a todo entendimiento.
En realidad, las amenazas y las persecuciones contra los apóstoles vinieron poco tiempo después, pero el ánimo y la valentía de los discípulos no sufrieron variación. Esto fue posible porque ellos habían recibido la verdadera paz de Dios.
La paz de Dios no consiste en resolver los problemas, o en el cambio de las circunstancias, sino más bien en la profunda confianza de que Dios está a cargo de todo y mantiene las cosas bajo su control, aunque nos cueste trabajo creerlo. La paz de Dios no se basa en la razón, sino en la fe, aunque no carece de lógica, ya que parte de la realidad de que Dios es creador y sustentador de todas las cosas; además le fue dado a Jesús todo poder y toda autoridad en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra.
El día de hoy existe una gran cantidad de personas atrapadas por el temor a miles de cosas: enfermarse, morir, sufrir un acto violento, perder el trabajo, envejecer, empobrecer, etc. El temor paraliza a la gente y aún la enferma, y la ayuda humana es muy limitada, ya que la terapia, los medicamentos o los consejos no pueden resolver todos los casos, ni tampoco de una manera definitiva. Por eso las palabras de Jesús “Paz a vosotros” siguen siendo vigentes y necesarias para aquietar los temores del alma.
Gracias a Dios que el ministerio de Jesús sigue vigente y sus palabras siguen siendo eficaces para consolar y ayudar al corazón de los hombres.Le invito afectuosamente a que, si en este día usted está enfrentando temores, se acerque a Jesús, para recibir de Él la verdadera paz, la paz de Dios.
Angel Flores Rivero
_ HYPERLINK "mailto:iglefamiliar@hotmail.com" _iglefamiliar@hotmail.com