Entretenimiento
Mark Jones, en busca de propuestas memorables
El productor afirma que sólo restructurando el formato de consumo en la industria, ésta podrá avanzar
GUADALAJARA, JALISCO (04/ABR/2012).- En una industria donde lo exótico marca la pauta Mark Jones puede jactarse como un tipo peculiar. Es una de las figuras más ambiciosas del ecosistema musical anglosajón, aunque por “ambición” no hay que pensar que le interesa el dinero. Lo que Mark quiere es apoyar a todo el talento que sea posible.
Buscador eterno de nuevos sonidos, Jones visitó Guadalajara el fin de semana para formar parte de la gira informativa de la Red Bull Music Academy, un taller musical que desea acercar a los nuevos talentos con los consagrados de la industria. Mark entra justamente en ese grupo de titanes. Además de artista es productor y dueño de la disquera Wall of sound.
Es difícil no notar la presencia de Mark Jones, incluso cuando está rodeado de artistas vanguardistas. El día en que se encuentra para hablar con este medio va vestido en color rosa, con un auricular telefónico del mismo color y un juego de tarjetas que tiene anotadas palabras en inglés y que usa para responder todo tipo de preguntas.
“Trabajar con la Red Bull Academy ha sido fantástico, al menos hasta ahora yo me he divertido”, señala Jones en entrevista. “Hemos hecho fiestas muy salvajes en Miami, sobre todo (risas)”.
“Cuando la Academia comenzó a trabajar (en 1998) eran tiempos muy distintos para la industria, y sin embargo, se ha sabido adaptar a todos estos cambios. Creo que lo mejor que ha hecho, por todos, es inspirar a quienes han formado parte de ella a ser mejores artistas”, agrega el también empresario con una sonrisa.
Tiempos de cambio
“¿Qué es lo que significa ‘industria musical’ en estos tiempos?”. Ésa es la pregunta que lanza al aire Mark Jones. Para él, es un concepto que debe reformularse profundamente, sobre todo para quienes “esperan que siga tratándose solamente de ganar dinero”.
“Estamos ante una generación que consume la música de una forma diferente a la que existía cando las disqueras fueron creadas”, agrega el artista, quien anota que el elemento clave al cual la industria no se pudo adaptar en su momento fue el internet, que permite obtener una oferta musical mucho más grande.
Agrega que el nuevo reto será definir si vale la pena seguir haciendo discos. “Los jóvenes hoy en día difícilmente se sientan a escuchar las 11 ó 13 canciones que tiene un disco. Ellos compran sencillos, y eso es algo para lo que muchas disqueras no están del todo preparadas”.
“Pero no todo es malo”, anota Mark con una sonrisa, quien recuerda que ahora la gente no debe moverse para obtener la música. Ya sea nueva o de años anteriores “está al alcance de una conexión de internet. Es fantástico. ¿lo malo? Que todo se diluye muy rápido, la cantidad de propuestas son brutales, es difícil encontrar algo perdurable”.
Enseñanza de alto impacto
¿Qué es la Red Bull Music Academy?
Fundada en 1998, es un taller internacional de música que cada año se celebra en una ciudad distinta. En esta edición la sede es Nueva York, en tanto que en 2011 fue Madrid.
En el taller de dos semanas de duración cuenta con dos grupos de 30 candidatos seleccionados, de todo tipo de estilos musicales y metodologías. Por las mañanas, atienden lecturas con especialistas en diversos géneros, pioneros y artistas de vanguardia, además de que trabajan en nuevos temas.
Por las noches, los alumnos tienen la oportunidad de presentarse en los clubes y salas de concierto más emblemáticos de la ciudad sede. A lo largo del evento se pueden forjar conexiones con otros músicos e incluso potencias nuevas habilidades.
Buscador eterno de nuevos sonidos, Jones visitó Guadalajara el fin de semana para formar parte de la gira informativa de la Red Bull Music Academy, un taller musical que desea acercar a los nuevos talentos con los consagrados de la industria. Mark entra justamente en ese grupo de titanes. Además de artista es productor y dueño de la disquera Wall of sound.
Es difícil no notar la presencia de Mark Jones, incluso cuando está rodeado de artistas vanguardistas. El día en que se encuentra para hablar con este medio va vestido en color rosa, con un auricular telefónico del mismo color y un juego de tarjetas que tiene anotadas palabras en inglés y que usa para responder todo tipo de preguntas.
“Trabajar con la Red Bull Academy ha sido fantástico, al menos hasta ahora yo me he divertido”, señala Jones en entrevista. “Hemos hecho fiestas muy salvajes en Miami, sobre todo (risas)”.
“Cuando la Academia comenzó a trabajar (en 1998) eran tiempos muy distintos para la industria, y sin embargo, se ha sabido adaptar a todos estos cambios. Creo que lo mejor que ha hecho, por todos, es inspirar a quienes han formado parte de ella a ser mejores artistas”, agrega el también empresario con una sonrisa.
Tiempos de cambio
“¿Qué es lo que significa ‘industria musical’ en estos tiempos?”. Ésa es la pregunta que lanza al aire Mark Jones. Para él, es un concepto que debe reformularse profundamente, sobre todo para quienes “esperan que siga tratándose solamente de ganar dinero”.
“Estamos ante una generación que consume la música de una forma diferente a la que existía cando las disqueras fueron creadas”, agrega el artista, quien anota que el elemento clave al cual la industria no se pudo adaptar en su momento fue el internet, que permite obtener una oferta musical mucho más grande.
Agrega que el nuevo reto será definir si vale la pena seguir haciendo discos. “Los jóvenes hoy en día difícilmente se sientan a escuchar las 11 ó 13 canciones que tiene un disco. Ellos compran sencillos, y eso es algo para lo que muchas disqueras no están del todo preparadas”.
“Pero no todo es malo”, anota Mark con una sonrisa, quien recuerda que ahora la gente no debe moverse para obtener la música. Ya sea nueva o de años anteriores “está al alcance de una conexión de internet. Es fantástico. ¿lo malo? Que todo se diluye muy rápido, la cantidad de propuestas son brutales, es difícil encontrar algo perdurable”.
Enseñanza de alto impacto
¿Qué es la Red Bull Music Academy?
Fundada en 1998, es un taller internacional de música que cada año se celebra en una ciudad distinta. En esta edición la sede es Nueva York, en tanto que en 2011 fue Madrid.
En el taller de dos semanas de duración cuenta con dos grupos de 30 candidatos seleccionados, de todo tipo de estilos musicales y metodologías. Por las mañanas, atienden lecturas con especialistas en diversos géneros, pioneros y artistas de vanguardia, además de que trabajan en nuevos temas.
Por las noches, los alumnos tienen la oportunidad de presentarse en los clubes y salas de concierto más emblemáticos de la ciudad sede. A lo largo del evento se pueden forjar conexiones con otros músicos e incluso potencias nuevas habilidades.