Entretenimiento
Jim Sheridan, atento al cine mexicano
El realizador expuso que en nuestro país se ha desarrollado una potente identidad cinematográfica
GUADALAJARA, JALISCO (22/MAR/2014).- Para el cineasta y productor irlandés Jim Sheridan, quien participa dentro de las actividades del Festival Internacional de Cine en Guadalajara este año (FICG29), siempre es bueno “encontrarse con nuevas voces” que buscan hacer cine en un país que, “en los últimos años, ha dado a conocer internacionalmente a grandes cineastas –como
Guillermo del Toro, González Iñárritu o Alfonso Cuarón– y, ojalá, haya más en camino de ser reconocidos”.
Lo anterior, asegura, semeja la situación que se dio a fines de los ochenta en su país, cuando él mismo y Neil Jordan lograron una gran proyección en el extranjero; así, en su opinión, estos realizadores mexicanos “están filmando grandes películas y sería deseable que hicieran más cintas en México, aunque no sé qué tan posible sea eso. La esperanza es que, como en el caso de ellos, podamos ver el trabajo de nuevos directores en el futuro”.
Para Sheridan, en términos de industria, México se encuentra “por delante” de su país, “aunque en Irlanda tenemos la ventaja de hablar inglés, lo que hace más fácil llegar a Hollywood, pero, en términos visuales, los mexicanos se encuentran más adelantados que muchos directores europeos; además, poseen una antiquísima tradición en cuanto a relatar historias”.
Ahora bien, de acuerdo con el prestigiado cineasta, su experiencia “puede ser de utilidad” para los estudiantes de cine a los que se dirigió hace dos días, pero básicamente “se refiere a mi salida de Irlanda para ir a los Estados Unidos, porque creo que en ocasiones es bueno salir del hogar y encontrarse con lo que significa darse a entender en una sociedad distinta; creo que mientras más se permita uno desarrollar una visión ‘exterior’ a uno mismo, más equilibrado puede ser su trabajo, sin perder su propia identidad”.
• Una industria sin reglas
Aunque el realizador sostiene que “la historia” es un elemento fundamental al hacer cine, “depende también de lo que se entienda como tal, todos hablan de ‘historia’ y hay mil tipos; esto, porque a veces se cree que se tiene y lo que hay es una sucesión de acontecimientos sin temática o idea unificadora. Es muy difícil dar con una historia que no se haya contado y, si se piensa que todo se ha contado ya, lo complicado es encontrar un modo novedoso de contarla”.
Como ejemplo, Sheridan recuerda que cuando filmó ''En el nombre del padre'' (1993), la gente se refería a la cinta como se catalogó en la prensa el caso real en que se basó, es decir, “las personas tienden a ver las cosas como si fueran contabilizables, se habló de 'The MaGuire seven' ('Los siete MaGuire'), pero se olvidaba que detrás de eso había una familia y, para mí, eso es algo mediático más que una historia, un hecho lamentable pero no una historia”.
El irlandés admite que respecto de lo anterior “no hay reglas; para que una historia tenga impacto, pienso, se puede atender a cosas como los relatos mitológicos; por ejemplo, visité los murales de José Clemente Orozco y en ellos se funden diferentes tradiciones, y cada una presenta su propia mitología. Historias como ésas pueden ser muy poderosas si conectan con el presente y lo iluminan. Siempre existe la manera de traer el pasado al presente, aunque sea muy difícil”.
Para Sheridan, después del colapso financiero de 2008 en el mundo, “es menos fácil hacer cine; con todo, el desarrollo tecnológico ha sido de ayuda pero también representan un riesgo, que la máquina puede destruir la cultura. La tecnología puede simplificar las cosas pero asimismo, y de modo perverso, más difíciles. Se ha democratizado la cultura gracias a internet y se pensó que eso acabaría con los grandes estudios, pero éstos se han vuelto más fuertes y se han extendido a la televisión”.
El realizador agregó que “lo único que temo es el efecto que puede tener para las pequeñas industrias nacionales en algunos países, porque estoy seguro –no sé de cierto, pero lo creo– que más del 90 por ciento de las películas que se exhiben en México deben provenir de Hollywood. Podría ser que en el futuro cercano la cifra sea similar para los programas televisivos, como pasa en Europa ahora mismo”.
SABER MÁS
Selecto
> Detrás de las paredes (Dream house, 2011)
> Entre hermanos (Brothers, 2009)
> Boxer: Golpe a la vida (1997)
> En el nombre del padre (In the name of the father, 1993)
> Mi pie izquierdo (My Left foot, 1989)
Lo anterior, asegura, semeja la situación que se dio a fines de los ochenta en su país, cuando él mismo y Neil Jordan lograron una gran proyección en el extranjero; así, en su opinión, estos realizadores mexicanos “están filmando grandes películas y sería deseable que hicieran más cintas en México, aunque no sé qué tan posible sea eso. La esperanza es que, como en el caso de ellos, podamos ver el trabajo de nuevos directores en el futuro”.
Para Sheridan, en términos de industria, México se encuentra “por delante” de su país, “aunque en Irlanda tenemos la ventaja de hablar inglés, lo que hace más fácil llegar a Hollywood, pero, en términos visuales, los mexicanos se encuentran más adelantados que muchos directores europeos; además, poseen una antiquísima tradición en cuanto a relatar historias”.
Ahora bien, de acuerdo con el prestigiado cineasta, su experiencia “puede ser de utilidad” para los estudiantes de cine a los que se dirigió hace dos días, pero básicamente “se refiere a mi salida de Irlanda para ir a los Estados Unidos, porque creo que en ocasiones es bueno salir del hogar y encontrarse con lo que significa darse a entender en una sociedad distinta; creo que mientras más se permita uno desarrollar una visión ‘exterior’ a uno mismo, más equilibrado puede ser su trabajo, sin perder su propia identidad”.
• Una industria sin reglas
Aunque el realizador sostiene que “la historia” es un elemento fundamental al hacer cine, “depende también de lo que se entienda como tal, todos hablan de ‘historia’ y hay mil tipos; esto, porque a veces se cree que se tiene y lo que hay es una sucesión de acontecimientos sin temática o idea unificadora. Es muy difícil dar con una historia que no se haya contado y, si se piensa que todo se ha contado ya, lo complicado es encontrar un modo novedoso de contarla”.
Como ejemplo, Sheridan recuerda que cuando filmó ''En el nombre del padre'' (1993), la gente se refería a la cinta como se catalogó en la prensa el caso real en que se basó, es decir, “las personas tienden a ver las cosas como si fueran contabilizables, se habló de 'The MaGuire seven' ('Los siete MaGuire'), pero se olvidaba que detrás de eso había una familia y, para mí, eso es algo mediático más que una historia, un hecho lamentable pero no una historia”.
El irlandés admite que respecto de lo anterior “no hay reglas; para que una historia tenga impacto, pienso, se puede atender a cosas como los relatos mitológicos; por ejemplo, visité los murales de José Clemente Orozco y en ellos se funden diferentes tradiciones, y cada una presenta su propia mitología. Historias como ésas pueden ser muy poderosas si conectan con el presente y lo iluminan. Siempre existe la manera de traer el pasado al presente, aunque sea muy difícil”.
Para Sheridan, después del colapso financiero de 2008 en el mundo, “es menos fácil hacer cine; con todo, el desarrollo tecnológico ha sido de ayuda pero también representan un riesgo, que la máquina puede destruir la cultura. La tecnología puede simplificar las cosas pero asimismo, y de modo perverso, más difíciles. Se ha democratizado la cultura gracias a internet y se pensó que eso acabaría con los grandes estudios, pero éstos se han vuelto más fuertes y se han extendido a la televisión”.
El realizador agregó que “lo único que temo es el efecto que puede tener para las pequeñas industrias nacionales en algunos países, porque estoy seguro –no sé de cierto, pero lo creo– que más del 90 por ciento de las películas que se exhiben en México deben provenir de Hollywood. Podría ser que en el futuro cercano la cifra sea similar para los programas televisivos, como pasa en Europa ahora mismo”.
SABER MÁS
Selecto
> Detrás de las paredes (Dream house, 2011)
> Entre hermanos (Brothers, 2009)
> Boxer: Golpe a la vida (1997)
> En el nombre del padre (In the name of the father, 1993)
> Mi pie izquierdo (My Left foot, 1989)