Entretenimiento

Entre cuarentones y veinteañeros

Tener “free space” o tener la cabeza hueca

¿Se acuerdan cuando hablábamos de corridito? Sí, hubo un tiempo en que no teníamos que hacer pausas en nuestras conversaciones; ahora cuando narramos una historia, tenemos que buscar en los más recónditos rincones de nuestra memoria cierta información, más aún cuando queremos ser precisos, por supuesto que estos veinteañeros irreverentes nos preguntan sarcásticamente: ¿Me estás contando o me estás dictando?... Pero sucede que ellos no tienen idea de la gran cantidad de información que guardamos en el disco duro de nuestra memoria, el suyo tiene todavía un alto porcentaje de “free space” –dirían ellos, “cabeza hueca”, diríamos nosotros- Para muestra, un botón.

No tienen ni la más remota pista de quién es Tohui Panda, el primer oso panda del mundo nacido en cautiverio, menos aún enterarse que se logró ni más ni menos que en el Zoológico de Chapultepec en la Ciudad de México, no tienen noticia que hubo una cadena de helados llamados Danesa 33, inútil preguntarles ¿quién es el Toro Valenzuela? Este célebre pitcher de los Dodgers de Los Ángeles que puso a Chohuaquila, Sonora, en el mapa del mundo deportivo. No hay rastro alguno en su memoria de muchas frases célebres de los comerciales de antaño, por ello decirles que “la princesa está triste porque su radio ya no suena” no tiene sentido, inútil preguntarles por el Flyt, que no es otra cosa que una marca de insecticida, o la Chinola una marca de grasa para zapatos, el célebre Villano Reventón con su cancioncita pegajosa... “Es muy sencillo, basta un soplido”, no tienen registros de Jaime Parla Bonito, la soldadera doña Adelita, el doctor Buanda Matanga o Lupe Vueltas a la que le dolía “todo su hermoso cuerpo”, les informo que todos ellos anunciaban Alka Seltzer en la década del setenta. Desconocen a que nos referimos con “Acapulco en la azotea”, y no recuerdan el estribillo de aquel comercial que rezaba: “Estaban los tomatitos, muy contentitos”, o el que afirmaba: “de Mérida a Ensenada y el Pilón como si nada”. Para acabar pronto, con dificultad se acuerdan del antro al que asistieron la semana pasada.

En cambio, a nosotros todavía nos queda nítido en nuestra memoria aquella fábula de Esopo que estaba en los libros de textos gratuitos en la primaria, sí, aquellos donde la Madre Patria aparecía en la portada enarbolando la Bandera Nacional: “Bebiendo un perro en el Nilo, al mismo tiempo corría, bebe quieto le decía, un taimado cocodrilo”.... ¿La recuerdan? Si no, habrá que leerla de nuevo y pegársela en la memoria con el lápiz adhesivo Resistoool....

Como ven, nuestra memoria está intacta y nuestro disco duro no está lleno aún, sólo que necesitamos un poco más de tiempo para poner en orden nuestros recuerdos. A propósito, ¿Alguien sabe donde dejé mis llaves?

Ricardo Santos

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