Entretenimiento
Ari Telch se despide del escenario 'Wilberto Cantón'
La obra presenta la relación del actor con el instrumento musical
CIUDAD DE MÉXICO (19/AGO/2011).- Ante un foro lleno y un nutrido aplauso del público, el actor Ari Telch se despidió del escenario del Teatro de la Comedia 'Wilberto Cantón', al montar la última función en corta temporada de la puesta en escena 'El contrabajo'.
La obra presenta una interesante relación del actor con su instrumento musical al que en su imaginación le da vida.
Su hambre actoral le puso el reto de llevar a los telones la obra del escritor Patrick Suskind, también autor de la impactante novela, historia de un asesino, 'El perfume'.
La noche de este jueves, Ari Telch agradeció a quienes han recomendado su monólogo de boca en boca, por lo que anunció que buscará nuevos foros para seguir a través de la obra el contacto con su público.
Subrayó que cada jueves la trama de 'El contrabajo' fue distinta e enriquecedora en su vida como actor y como ser humano, ya que requiere de mucha entrega, reflexión y serenidad para lograr un monólogo, que despierte la imaginación y las conciencias.
Ello, a partir de un virtuoso de los instrumentos musicales y su obsesión por la herramienta musical, con la cual establece una relación amor-odio.
Una verdadera tesis sobre la música, la soledad, la insatisfacción y la mediocridad, es lo que Ari Telch desarrolló durante más de tres meses con 'El contrabajo'.
La puesta en escena plantea entre muchas otras cosas la existencia de un hombre en su pequeña habitación insonorizada en la cual su contrabajo es un microcosmos en el que aparece encapsulado un destino humano singular, que es a la vez el de un instrumento y el de su intérprete.
Cabe mencionar que el padre de Suskind fue contrabajista y él tocaba el piano, pero con la obsesión por el instrumento de madera, "El contrabajo" es un monólogo divertido, propositivo en donde se tocan temas como la soledad y la adicción.
Suskind lo hace con un gran sentido del humor, por lo que para el actor interpretarlo es un gozo porque abarca el mundo de la música y el de un músico.
En esta puesta en escena se hace una metáfora y el contrabajo le estorba en su vida personal, es un hombre muy solo, que sufre, padece y goza con su instrumento.
La obra presenta una interesante relación del actor con su instrumento musical al que en su imaginación le da vida.
Su hambre actoral le puso el reto de llevar a los telones la obra del escritor Patrick Suskind, también autor de la impactante novela, historia de un asesino, 'El perfume'.
La noche de este jueves, Ari Telch agradeció a quienes han recomendado su monólogo de boca en boca, por lo que anunció que buscará nuevos foros para seguir a través de la obra el contacto con su público.
Subrayó que cada jueves la trama de 'El contrabajo' fue distinta e enriquecedora en su vida como actor y como ser humano, ya que requiere de mucha entrega, reflexión y serenidad para lograr un monólogo, que despierte la imaginación y las conciencias.
Ello, a partir de un virtuoso de los instrumentos musicales y su obsesión por la herramienta musical, con la cual establece una relación amor-odio.
Una verdadera tesis sobre la música, la soledad, la insatisfacción y la mediocridad, es lo que Ari Telch desarrolló durante más de tres meses con 'El contrabajo'.
La puesta en escena plantea entre muchas otras cosas la existencia de un hombre en su pequeña habitación insonorizada en la cual su contrabajo es un microcosmos en el que aparece encapsulado un destino humano singular, que es a la vez el de un instrumento y el de su intérprete.
Cabe mencionar que el padre de Suskind fue contrabajista y él tocaba el piano, pero con la obsesión por el instrumento de madera, "El contrabajo" es un monólogo divertido, propositivo en donde se tocan temas como la soledad y la adicción.
Suskind lo hace con un gran sentido del humor, por lo que para el actor interpretarlo es un gozo porque abarca el mundo de la música y el de un músico.
En esta puesta en escena se hace una metáfora y el contrabajo le estorba en su vida personal, es un hombre muy solo, que sufre, padece y goza con su instrumento.