Entretenimiento
Agrede a sus hijos con una chuleta
No contenta con eso agarró un cuchillo y sacó a los niños de casa amenazándoles con él
MADRID, ESPAÑA.- Chavonna Gough, de Sacramento (California, EU) traspasó la delgada línea que hay entre la riña materna y la despiada agresión.
La supuesta amantísima madre prepara su especialidad, chuletas de cerdo. En su prisa cocinera ignora algo que después sería fatal. Que el número de chuletas era impar.
Así con sus dos hijos, uno de 19 años y otro 16, no tarda en ocurrir lo peor: queda una chuleta solitaria en la bandeja y ninguno de los dos hermanos está dispuesto a ceder. Se empiezan a pelear como tiburones por una foca, a esto le siguen gritos y la madre, cual bomba de relojería, explota.
Pero no lo hace de la manera usual. En lugar de comerse ella misma la chuleta u ofrecérsela al perro o poner tranquilamente paz, sus cables maternales se cruzan y hace lo impensable: agredir a su descendencia con la pieza codiciada.
De esa manera el mayor recibió varios chuletazos en la cabeza. Quizá no debieron dolerle lo suficiente porque Chavonna acabó dándole un puñetazo en la cara. No contenta con eso agarró un cuchillo y sacó a los niños de casa amenazándoles con él.
No sabemos qué ocurrió después. Quizá un vecino alarmado llamó a la policía. El caso es que la madre ha perdido a sus hijos, que ahora están bajo custodia.
La supuesta amantísima madre prepara su especialidad, chuletas de cerdo. En su prisa cocinera ignora algo que después sería fatal. Que el número de chuletas era impar.
Así con sus dos hijos, uno de 19 años y otro 16, no tarda en ocurrir lo peor: queda una chuleta solitaria en la bandeja y ninguno de los dos hermanos está dispuesto a ceder. Se empiezan a pelear como tiburones por una foca, a esto le siguen gritos y la madre, cual bomba de relojería, explota.
Pero no lo hace de la manera usual. En lugar de comerse ella misma la chuleta u ofrecérsela al perro o poner tranquilamente paz, sus cables maternales se cruzan y hace lo impensable: agredir a su descendencia con la pieza codiciada.
De esa manera el mayor recibió varios chuletazos en la cabeza. Quizá no debieron dolerle lo suficiente porque Chavonna acabó dándole un puñetazo en la cara. No contenta con eso agarró un cuchillo y sacó a los niños de casa amenazándoles con él.
No sabemos qué ocurrió después. Quizá un vecino alarmado llamó a la policía. El caso es que la madre ha perdido a sus hijos, que ahora están bajo custodia.