Economía
Revisará gobierno español salario de funcionarios ante crisis
La falta de recursos económicos obliga al gobierno español a un recorte inédito del 4.5 por ciento en el gasto para 2010
MADRID.- La falta de recursos económicos obliga al gobierno español a un recorte inédito del 4.5 por ciento en el gasto para 2010, lo que exige revisar todas las partidas y una de las primeras será el salario de los funcionarios, destacó el diario El País.
En su edición de este sábado señaló que el gobierno escarba en todos los rincones del presupuesto en busca de un ahorro que le permita cuadrar las cuentas.
'Con los precios a la baja, el Ejecutivo cree que ha llegado el momento de mantener los sueldos públicos prácticamente congelados, con subidas inferiores al uno por ciento', agregó.
'Si la inflación se recupera el año próximo, como prevé la mayoría de los analistas, ese incremento podría incluso suponer una pérdida de poder adquisitivo', continuó.
El País precisó que la medida afectará a los 2.6 millones de empleados públicos que existen en España, incluidos los de las comunidades y los ayuntamientos.
Indicó que más allá de esa cuasicongelación, las administraciones regionales y locales pueden acordar subidas adicionales para sus funcionarios, algo arriesgado en tiempos en que los números rojos afectan a todos los estamentos públicos.
Expuso que el grueso de funcionarios ha visto crecer sus salarios por encima del tres por ciento en los últimos años.
Los de la administración central, casi 700 mil, incluso se han aproximado al cuatro por ciento, sumando la aportación al fondo de pensiones, precisó.
Con esas alzas, abundó, el gobierno intentaba restituir el poder de compra perdido durante las legislaturas del Partido Popular (PP), cuando subieron por debajo de la inflación real, e incluso se llegaron a congelar un año.
El rotativo subrayó que en un momento en que los salarios de la empresa privada tampoco experimentan grandes alegrías, el Ejecutivo cree necesario trasladar una imagen de austeridad en la función pública y arañar los recursos necesarios para las políticas sociales.
'El gasto de personal es uno de los más voluminosos del presupuesto y de hecho representa un 17 por ciento, por lo que cualquier ahorro en esta partida tiene gran incidencia', dijo.
El País puntualizó que aunque Comisiones Obreras ha rechazado enérgicamente una posible congelación de los salarios públicos, otras fuentes sindicales asumen que la situación económica impone ajustes: "Todos sabemos que no va a haber alegrías en el Presupuesto".
Recalcó que la rigidez salarial será una de las novedades del presupuesto más austero en varias décadas y el Ejecutivo necesita ahorrar nueve mil millones de euros respecto al gasto final de 2009.
Al mismo tiempo, pretende mantener algunas señas de identidad de presupuestos anteriores a pesar de la crisis, entre ellas la política de pensiones, que se lleva un tercio de los recursos públicos.
El rotativo consideró que para acometer esos y otros gastos sin agrandar el déficit, será necesario subir impuestos.
'El Ejecutivo no tiene más remedio que explorar ese territorio, pues, pese al desplome que acumulan los ingresos fiscales, el Ministerio de Economía ha previsto una optimista mejora del déficit desde el 10 por ciento del PIB que rozará este año hasta el 7.9 para 2010', concluyó.
En su edición de este sábado señaló que el gobierno escarba en todos los rincones del presupuesto en busca de un ahorro que le permita cuadrar las cuentas.
'Con los precios a la baja, el Ejecutivo cree que ha llegado el momento de mantener los sueldos públicos prácticamente congelados, con subidas inferiores al uno por ciento', agregó.
'Si la inflación se recupera el año próximo, como prevé la mayoría de los analistas, ese incremento podría incluso suponer una pérdida de poder adquisitivo', continuó.
El País precisó que la medida afectará a los 2.6 millones de empleados públicos que existen en España, incluidos los de las comunidades y los ayuntamientos.
Indicó que más allá de esa cuasicongelación, las administraciones regionales y locales pueden acordar subidas adicionales para sus funcionarios, algo arriesgado en tiempos en que los números rojos afectan a todos los estamentos públicos.
Expuso que el grueso de funcionarios ha visto crecer sus salarios por encima del tres por ciento en los últimos años.
Los de la administración central, casi 700 mil, incluso se han aproximado al cuatro por ciento, sumando la aportación al fondo de pensiones, precisó.
Con esas alzas, abundó, el gobierno intentaba restituir el poder de compra perdido durante las legislaturas del Partido Popular (PP), cuando subieron por debajo de la inflación real, e incluso se llegaron a congelar un año.
El rotativo subrayó que en un momento en que los salarios de la empresa privada tampoco experimentan grandes alegrías, el Ejecutivo cree necesario trasladar una imagen de austeridad en la función pública y arañar los recursos necesarios para las políticas sociales.
'El gasto de personal es uno de los más voluminosos del presupuesto y de hecho representa un 17 por ciento, por lo que cualquier ahorro en esta partida tiene gran incidencia', dijo.
El País puntualizó que aunque Comisiones Obreras ha rechazado enérgicamente una posible congelación de los salarios públicos, otras fuentes sindicales asumen que la situación económica impone ajustes: "Todos sabemos que no va a haber alegrías en el Presupuesto".
Recalcó que la rigidez salarial será una de las novedades del presupuesto más austero en varias décadas y el Ejecutivo necesita ahorrar nueve mil millones de euros respecto al gasto final de 2009.
Al mismo tiempo, pretende mantener algunas señas de identidad de presupuestos anteriores a pesar de la crisis, entre ellas la política de pensiones, que se lleva un tercio de los recursos públicos.
El rotativo consideró que para acometer esos y otros gastos sin agrandar el déficit, será necesario subir impuestos.
'El Ejecutivo no tiene más remedio que explorar ese territorio, pues, pese al desplome que acumulan los ingresos fiscales, el Ministerio de Economía ha previsto una optimista mejora del déficit desde el 10 por ciento del PIB que rozará este año hasta el 7.9 para 2010', concluyó.