Deportes

Llevar el talento al servicio de los demás

El ex basquetbolista puertorriqueño Jorge Rosario comparte sus experiencias ante la comunidad educativa del American School Foundation

GUADALAJARA, JALISCO (07/DIC/2015).- La formación de un atleta o deportista comienza desde su niñez. En esta etapa se descubren sus talentos y habilidades que con el tiempo deben irse desarrollando para hacerlo un deportista de alto rendimiento y que rinda frutos.

Sin embargo, dentro de esta formación hay un aspecto en el que se debe focalizar y no apartar. Al menos esa es la idea de Jorge “Georgie” Rosario, puertorriqueño quien practicó baloncesto, posteriormente se convirtió en entrenador y después ocuparía el cargo de Ministro de Deportes en su país.

Rosario Noriega trae consigo el formar a los atletas en valores, es decir, que desde la infancia a un deportista se le enseñe ser íntegro y poner sus talentos al servicio de los demás, especialmente si estos son sus compañeros de equipo.

“En la etapa infantil debiera empezar un proceso para desarrollarse como atleta, las estrategias tácticas que le permitan ser parte de un equipo y paralelamente escuchar un discurso ético”, comenta Rosario, quien en días pasados estuvo en la American School Foundation de Guadalajara, donde asesora al departamento atlético de esta institución para transmitir ese mensaje, el de formar al deportista en valores.

“Fui observando y me di cuenta que si quería mejores jugadores tenía que optar por tener mejores personas y que eso implicaba un cambio fundamental en la manera de entrenar y también un cambio en el discurso, de como yo al desarrollar un jugador de manera táctica pudiera desarrollar a una persona que participara con ética en el juego”.

“Georgie” añade que la observación le permitió darse cuenta y plantearse que la mejor forma del éxito en equipo y como deportista es que los talentos de todas las partes se ponga al servicio de los demás. “Es el legado más importante de vida: el haber podido aclarar que los talentos son sólo buenos si están al servicio de otros y, segundo, poder llevar a un entrenamiento la manera de poder proyectar que sólo en la habilidad de hacer mejores a los otros estriba la posibilidad de hacerte mejor persona”.

Por ello, Rosario Noriega llega a una conclusión: “En la medida que los niños tengan una dirección apropiada, cuando lleguen al nivel alto de competencia nunca van a tener problema, porque desarrollan una vida ética y empiezan a reconocer otras cosas en su vida”.

Los padres juegan un rol fundamental


No todo se trata del mensaje que le pueda transmitir el entrenador al deportista, dice Jorge Rosario, sino que también éste termina por ser un trabajo en el que los padres tienen un rol fundamental, pues “(se necesitan) padres serios y responsables que den el mensaje adecuado” y que sean un ejemplo de rectitud frente a sus hijos, además de que entiendan que el deporte es un aspecto fundamental en la vida de sus pequeños.

Esto, sin duda, le deja una gran enseñanza a los niños que deseen trascender como deportistas, señala el puertorriqueño. “(El mensaje) crea más sentido, te da más propósito y también crea más recompensa, pues tus responsabilidades y uno se siente bien”.

Sin embargo, el mensaje no es infalible, comenta “Georgie”, quien es consciente de que la intención es recibida de distinta forma por cada niño. “Ellos tienen diferentes maneras de entender el mensaje. Al niño le gusta jugar y esa es la mayor ventaja, por eso es importante aprovecharlo para el sentido pedagógico del juego. Una vez que entienden de qué se trata el mensaje, es algo maravilloso, porque todos se hacen mejores unos a otros y nadie está compitiendo con el otro”.

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