Deportes
La Academia Municipal Taurina de Guadalajara rinde frutos
Con una tienta pública se realizó su posada
GUADALAJARA, JALISCO (22/DIC/2010).- Tras un año y tres meses de que el maestro Manolo Arruza tomó las riendas de la Academia Municipal Taurina de Guadalajara, los resultados comienzan a verse reflejados en el quehacer taurino de los chavales que acuden día a día con la ilusión de convertirse en figuras del toreo.
Dicen que los cambios siempre son buenos, aunque a menudo nunca se sabe cuándo se comprobará esta hipótesis. Para la Academia Taurina de nuestra ciudad, el giro que ha dado ha sido de 360 grados, y eso, se ve a simple vista desde el ambiente que entre la comunidad de alumnos y maestros se percibe.
El pasado 20 de diciembre se llevó a cabo la posada de la institución, en un festín con un aroma muy torero. La reunión tuvo a bien celebrarse en la Plaza de Toros Nuevo Progreso de Guadalajara, a fin de realizar la tienta pública con tres ejemplares de la ganadería de Pablo Moreno, propiedad del ganadero con el mismo nombre, quien es también presidente del patronato de la academia. La tienta fungió a la postre como examen práctico para los alumnos, quienes aprobaron de manera exitosa.
El empeño por parte de la directiva, así como del patronato de la academia, es la médula en el progreso que hasta hoy, los alumnos de los tres niveles de la escuela han tenido; este ahínco redunda en una sola meta: sacar un torero importante de Jalisco.
Para ello se han unido esfuerzos y el trabajo es visible desde el momento en que la mentalidad de la dirección va encaminada en un solo sentido, que se tiene muy en claro: la práctica es fundamental para que los muchachos se forjen como toreros.
Es por esto que el apoyo de Pablo Moreno como presidente ha sido imprescindible con el hecho de dar oportunidades de torear a los chamacos que así lo ameriten, pues sólo así se forma un verdadero torero, viéndole la cara a los animales constantemente.
“Nosotros sabemos que para que un torero tome sitio, y para que nuestros alumnos vayan perdiendo el miedo y vayan confiándose más, es necesario que toreen en el campo. Por ejemplo, aquí en la academia tenemos alumnos avanzados como Cristian Verdín y Paco Miramontes, que yo necesito que me toreen por lo menos 300 vacas al semestre, y ahorita en el cierre de 2010 llevan alrededor de 60, no es malo, pero podrían ser 100, aunque insisto, creo que vamos por buen camino”, compartió el maestro Manolo Arruza, director de la academia.
Dicen que los cambios siempre son buenos, aunque a menudo nunca se sabe cuándo se comprobará esta hipótesis. Para la Academia Taurina de nuestra ciudad, el giro que ha dado ha sido de 360 grados, y eso, se ve a simple vista desde el ambiente que entre la comunidad de alumnos y maestros se percibe.
El pasado 20 de diciembre se llevó a cabo la posada de la institución, en un festín con un aroma muy torero. La reunión tuvo a bien celebrarse en la Plaza de Toros Nuevo Progreso de Guadalajara, a fin de realizar la tienta pública con tres ejemplares de la ganadería de Pablo Moreno, propiedad del ganadero con el mismo nombre, quien es también presidente del patronato de la academia. La tienta fungió a la postre como examen práctico para los alumnos, quienes aprobaron de manera exitosa.
El empeño por parte de la directiva, así como del patronato de la academia, es la médula en el progreso que hasta hoy, los alumnos de los tres niveles de la escuela han tenido; este ahínco redunda en una sola meta: sacar un torero importante de Jalisco.
Para ello se han unido esfuerzos y el trabajo es visible desde el momento en que la mentalidad de la dirección va encaminada en un solo sentido, que se tiene muy en claro: la práctica es fundamental para que los muchachos se forjen como toreros.
Es por esto que el apoyo de Pablo Moreno como presidente ha sido imprescindible con el hecho de dar oportunidades de torear a los chamacos que así lo ameriten, pues sólo así se forma un verdadero torero, viéndole la cara a los animales constantemente.
“Nosotros sabemos que para que un torero tome sitio, y para que nuestros alumnos vayan perdiendo el miedo y vayan confiándose más, es necesario que toreen en el campo. Por ejemplo, aquí en la academia tenemos alumnos avanzados como Cristian Verdín y Paco Miramontes, que yo necesito que me toreen por lo menos 300 vacas al semestre, y ahorita en el cierre de 2010 llevan alrededor de 60, no es malo, pero podrían ser 100, aunque insisto, creo que vamos por buen camino”, compartió el maestro Manolo Arruza, director de la academia.