Deportes
* “Un goleador”
Por Jaime García Elías
José Luis Real ya hizo público su diagnóstico del mal que aqueja al Guadalajara: “Hace falta un goleador”...
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Cualquiera diría que sí: que es inadmisible la hipótesis de que el técnico al que se tildaba de bestial cuando las “Chivas” hilvanaron ocho victorias consecutivas en el inicio del torneo anterior, se haya transformado en una bestia (permítase la rudeza del vocablo para redondear el juego de palabras) ahora que el equipo ha cubierto las cuatro jornadas iniciales del Torneo de Clausura 2011 con mucha más pena que gloria, sin haber puesto número al casillero de los triunfos.
Además, los hechos fueron elocuentes: mientras el “Chicharito” Hernández --su mirlo blanco-- estuvo en la alineación, hubo goles, victorias, puntos... y reconocimientos; desde que Javier puso su talento al servicio del Manchester United, los goles, las victorias, los puntos, los elogios de la crítica y la felicidad en las tribunas, han sido de los “Diablos Rojos”.
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En el diagnóstico de Real, empero, hay un punto discutible...
Es una verdad de Perogrullo que sin goles no hay victorias. Sin embargo, para que un equipo tenga goles --y, por ende, resultados--, no necesariamente debe tener un goleador entendido de la manera tradicional... El Barcelona actual, por ejemplo, ha encontrado la fórmula que le permite ser líder en la liga española, con una ventaja abismal --de siete puntos-- sobre el Real Madrid... a pesar de que en su alineación no tiene a ese jugador encargado de rematar en el área el trabajo que sus diez compañeros hacen en toda la cancha. (Como decía un cronista español: “El Barcelona no tiene a nadie que viva en el área, pero tiene a muchos que la visitan”: Messi, Pedro, Iniesta... En el Real Madrid, en cambio, desde la lesión de Higuaín, José Mourinho ha repetido la misma frase que Real acaba de firmar: “Falta un goleador”).
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Se suponía que, a falta de un artillero, en lo que el tiempo despeja la incógnita de si el “Cubo” Torres crece como futbolista lo suficiente para llenar los zapatos del “Chicharito”, se suponía que los trazos y movimientos que acertaran a realizar tres de los jugadores que mejor cobran y que más admiradores tienen --Bautista, Medina y Arellano--, generarían los arribos de la pelota a la zona de definición.
Los tres, hasta ahora, están quedando a deber.
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Cualquiera diría que sí: que es inadmisible la hipótesis de que el técnico al que se tildaba de bestial cuando las “Chivas” hilvanaron ocho victorias consecutivas en el inicio del torneo anterior, se haya transformado en una bestia (permítase la rudeza del vocablo para redondear el juego de palabras) ahora que el equipo ha cubierto las cuatro jornadas iniciales del Torneo de Clausura 2011 con mucha más pena que gloria, sin haber puesto número al casillero de los triunfos.
Además, los hechos fueron elocuentes: mientras el “Chicharito” Hernández --su mirlo blanco-- estuvo en la alineación, hubo goles, victorias, puntos... y reconocimientos; desde que Javier puso su talento al servicio del Manchester United, los goles, las victorias, los puntos, los elogios de la crítica y la felicidad en las tribunas, han sido de los “Diablos Rojos”.
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En el diagnóstico de Real, empero, hay un punto discutible...
Es una verdad de Perogrullo que sin goles no hay victorias. Sin embargo, para que un equipo tenga goles --y, por ende, resultados--, no necesariamente debe tener un goleador entendido de la manera tradicional... El Barcelona actual, por ejemplo, ha encontrado la fórmula que le permite ser líder en la liga española, con una ventaja abismal --de siete puntos-- sobre el Real Madrid... a pesar de que en su alineación no tiene a ese jugador encargado de rematar en el área el trabajo que sus diez compañeros hacen en toda la cancha. (Como decía un cronista español: “El Barcelona no tiene a nadie que viva en el área, pero tiene a muchos que la visitan”: Messi, Pedro, Iniesta... En el Real Madrid, en cambio, desde la lesión de Higuaín, José Mourinho ha repetido la misma frase que Real acaba de firmar: “Falta un goleador”).
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Se suponía que, a falta de un artillero, en lo que el tiempo despeja la incógnita de si el “Cubo” Torres crece como futbolista lo suficiente para llenar los zapatos del “Chicharito”, se suponía que los trazos y movimientos que acertaran a realizar tres de los jugadores que mejor cobran y que más admiradores tienen --Bautista, Medina y Arellano--, generarían los arribos de la pelota a la zona de definición.
Los tres, hasta ahora, están quedando a deber.