Deportes

* Revancha

A propósito Por JAIME GARCÍA ELÍAS

El América, con su victoria de la semana pasada sobre el Flamengo y la lógica juntos, ya hizo historia...

El turno es del Atlas.

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Lo de menos es si los capitalinos son capaces de refrendar, ante el Santos —pálida sombra del que Gentil Cardozo bautizó, hace medio siglo, como “Pelé y su Corte”—, la hazaña de dejar fuera de combate al prestigioso “Fla”, y de avanzar, por ende, a semifinales de la Copa Libertadores. La campanada (“El nuevo Maracanazo”, la llamaron algunos), que resonó en todo el mundo del futbol, más la travesura precedente de que el América más trespeleque de los últimos cincuenta años venciera en el Azteca al también poderoso River Plate, ahí quedó ya: para platicársela a los nietos... o para vendérsela a Ripley.

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Hoy, sobre todo, los rojinegros saldrán al partido de ida de cuartos de final, ante Boca Juniors, con los momios en contra...

Cuando estos equipos se enfrentaron en “La Bombonera”, en la fase de grupos del torneo continental, el 3-0 de la victoria “xeneize” hizo honor a los antecedentes históricos... pero no a lo ocurrido sobre la cancha. El Atlas, aquella noche, jugó para ganar: propuso el partido; se lanzó al ataque; generó varias nítidas oportunidades de gol. Perdió porque se conjugaron, primero, la incapacidad de los atacantes atlistas para concretar sus llegadas más claras; segundo, la solvencia de Caranta en el marco boquense; tercero, los pecados mortales —pocos, pero suficientes para marcar la diferencia— en que incurrió la defensiva atlista; y cuarto, la contundencia implacable de Palacios y Palermo.

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La doble serie que esta noche se inicia tendrá, para el Boca, por su incuestionable “pedigrée”, el carácter de revancha. La fama del Atlas como uno de los equipos mexicanos que más se esmeran por jugar bien al futbol, ha llegado al cono sur del continente. Empero, otro tanto puede decirse de su prolongada sequía de títulos... Y en el aspecto estrictamente futbolístico, tanto los ya señalados duelos con el Boca como los más recientes con el Lanús —al que los rojinegros rompieron la aureola de invicto en la Libertadores—, dejaron enseñanzas a sus adversarios: si consiguen neutralizar a Marioni —la consigna de Monzón para el encuentro de esta tarde—, probablemente habrán quitado la ponzoña al Atlas.

En esas condiciones, el resto de la empresa parecería cuestión de mero trámite...

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