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* Duda... y esperanza

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Es, a la vez, la duda... y la esperanza.

Si el Guadalajara, esta noche, ante los “Pumas”, es capaz de jugar como lo hizo la semana pasada, en el partido de ida de cuartos de final, ante los “Tigres”, es probable que pueda dar, como entonces, un gran paso hacia la siguiente ronda (en el caso, hacia la final del Torneo de Clausura 2011..., nada menos).

Y no sólo eso: si los rayados volvieran a ganar, como aquella vez, por dos goles --o más-- de diferencia, lo que representaría una ventaja significativa para el partido de vuelta, no sólo llegarían con las fuerzas prácticamente equilibradas para ese encuentro --la indiscutible ventaja en el marcador contra la discutible desventaja de jugar como visitante, atenuada por la popularidad de las “Chivas” en la capital--, sino que acrecentarían notablemente sus momios como favoritos para refrendar su calidad de máximos ganadores de títulos en la historia del futbol mexicano.

Si, en cambio, los rayados vienen a menos, bien sea por sus propias insuficiencias o porque el rival en turno aplica el antídoto idóneo para el veneno que la semana pasada resultó letal para los “Tigres”, las perspectivas del Guadalajara como protagonista del verdadero campeonato, declinarían sensiblemente.

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La duda se alimenta de que no hay, en los antecedentes próximos de las “Chivas”, ningún episodio que avale que su verdadera estatura futbolística corresponde a la exhibición de la semana pasada... Aquella tarde, los rojiblancos salieron inspirados; irreconocibles. En ninguna de las victorias conseguidas durante la etapa clasificatoria habían tenido un funcionamiento tan redondo: casi impecable a la defensiva y casi perfecto a la ofensiva.

La esperanza, a su vez, se alimenta de la convicción de que, como enseña la sabiduría popular, “el que hace un cesto hace ciento”. Es decir que si el Guadalajara sacó inspiración, recursos y argumentos futbolísticos --¡goles, entre ellos...!-- para jugar tan bien como la semana pasada y para dejar herido de muerte al equipo que por alguna razón terminó como líder de la clasificación general, no es de dudarse que los encuentre --y los exhiba, sobre todo-- para repetir la travesura ante el que terminó segundo.

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Por lo pronto, a la mitad del camino entre la duda y la esperanza, los incondicionales del “Rebaño Sagrado” deshojan la margarita...
“Creer o no creer --diría Hamlet--: that is the question...”.

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