Cultura
William Tucker: el premio ICS es una recompensa a la perseverancia
William Tucker dijo que el premio a la trayectoria artística es una recompensa a la perseverancia
CIUDAD DE MÉXICO.- El escultor británico William Tucker dijo a Efe que el premio a la trayectoria artística que le ha concedido la institución londinense International Sculpture Center (ISC) supone "el reconocimiento a 50 años de trabajo; una recompensa a la perseverancia".
El ISC, que con este galardón "reconoce a escultores que han llevado a cabo contribuciones ejemplares en el campo de la escultura", ha premiado también en 2010 al escultor británico Phillip King, en una gala celebrada anoche en el Chelsea College of Art & Design's de Londres.
"Esculpir (y pensar en ello y en ocasiones escribir sobre ello) es todo lo que puedo hacer y continúa siendo lo que más me interesa", declaró el artista en declaraciones a EFE desde Londres.
Tucker es reconocido por el lenguaje renovador de sus habitualmente tallas grandes emplazadas en sitios al aire libre y también por el libro "The Language of Sculpture" (1974) que, incluso un tercio de siglo después de su publicación, sigue siendo una lectura recomendada.
De padres británicos, Bill Tucker nació en 1935 en El Cairo y a los dos años ya estaba viviendo en Londres, hasta que en los años 70 se fue a Nueva York donde ejerció como profesor en la Universidad de Columbia y en New York Studio School, entre otros centros.
A principios de los 80, decidió residir fuera del bullicio de la ciudad de los rascacielos por "la necesidad de tener más contacto directo y físico con el espectador" a través de esculturas con más volumen, contó.
Fue cuando comenzó a modelar con escayola y entonces "el trabajo -añadió- no era ya visual sino que llegaba a ser físico. Las esculturas eran más altas que una persona y funcionaban directamente en un sentido del cuerpo y su relación con la gravedad".
Y esa línea de trabajo es la que ha llevado en los últimos 30 años, comentó el actual vicepresidente en la rama de arte del Bard College (a unos 140 kilómetros de Nueva York).
Tucker comentó que le gusta la "idea de permanencia" y de encontrar "algo inesperado pero familiar" en su escultura al aire libre, que puede ser vista "desde diferentes enclaves, en diferentes franjas horarias y estaciones del año".
En su opinión, su escultura es más "un tema que un objeto" y "nunca ha sido estrictamente minimalista, aunque siempre hay una referencia a una imagen escondida en algún lugar" en la pieza.
En su proceso creativo, "una idea -comentó- puede venir de cualquier parte: de algo encontrado, visto o que se recuerda. Eso es sólo un inicio; uno juega con la idea en dibujos, en modelos de arcilla, hasta que la pieza se puede llevar a gran escala".
"Pero la idea, en sí misma no es tan importante, es sólo el gatillo. La idea cómo crece y se desarrolla es lo que cuenta", añadió.
Aunque "tan a menudo el azar toma parte; uno continúa intentando rechazar las espectativas y esperar lo inesperado" en la creación, indicó.
Lo inesperado es un aspecto clave en la obra y el destino de Tucker. Estudiaba Historia en la Universidad de Oxford, hasta que decidió ser artista tras ver una obra de Henry Moore en la primera exposición de escultura contemporánea que visitó en 1957, según contó.
Posteriormente, le influyó en su mirada Marino Marini, Pablo Picasso, Julio González y David Smith, entre otro, y los escritores Frank Kafka y Jorge Luis Borges.
Y ante todo el trabajo de amigos y colegas de Londres como "Phillip King que también ha estado realizando uno de las obras escultóricas más originales y poéticas del siglo XX", indicó, y con el que comparte el premio ISC 2010.
El ISC, que con este galardón "reconoce a escultores que han llevado a cabo contribuciones ejemplares en el campo de la escultura", ha premiado también en 2010 al escultor británico Phillip King, en una gala celebrada anoche en el Chelsea College of Art & Design's de Londres.
"Esculpir (y pensar en ello y en ocasiones escribir sobre ello) es todo lo que puedo hacer y continúa siendo lo que más me interesa", declaró el artista en declaraciones a EFE desde Londres.
Tucker es reconocido por el lenguaje renovador de sus habitualmente tallas grandes emplazadas en sitios al aire libre y también por el libro "The Language of Sculpture" (1974) que, incluso un tercio de siglo después de su publicación, sigue siendo una lectura recomendada.
De padres británicos, Bill Tucker nació en 1935 en El Cairo y a los dos años ya estaba viviendo en Londres, hasta que en los años 70 se fue a Nueva York donde ejerció como profesor en la Universidad de Columbia y en New York Studio School, entre otros centros.
A principios de los 80, decidió residir fuera del bullicio de la ciudad de los rascacielos por "la necesidad de tener más contacto directo y físico con el espectador" a través de esculturas con más volumen, contó.
Fue cuando comenzó a modelar con escayola y entonces "el trabajo -añadió- no era ya visual sino que llegaba a ser físico. Las esculturas eran más altas que una persona y funcionaban directamente en un sentido del cuerpo y su relación con la gravedad".
Y esa línea de trabajo es la que ha llevado en los últimos 30 años, comentó el actual vicepresidente en la rama de arte del Bard College (a unos 140 kilómetros de Nueva York).
Tucker comentó que le gusta la "idea de permanencia" y de encontrar "algo inesperado pero familiar" en su escultura al aire libre, que puede ser vista "desde diferentes enclaves, en diferentes franjas horarias y estaciones del año".
En su opinión, su escultura es más "un tema que un objeto" y "nunca ha sido estrictamente minimalista, aunque siempre hay una referencia a una imagen escondida en algún lugar" en la pieza.
En su proceso creativo, "una idea -comentó- puede venir de cualquier parte: de algo encontrado, visto o que se recuerda. Eso es sólo un inicio; uno juega con la idea en dibujos, en modelos de arcilla, hasta que la pieza se puede llevar a gran escala".
"Pero la idea, en sí misma no es tan importante, es sólo el gatillo. La idea cómo crece y se desarrolla es lo que cuenta", añadió.
Aunque "tan a menudo el azar toma parte; uno continúa intentando rechazar las espectativas y esperar lo inesperado" en la creación, indicó.
Lo inesperado es un aspecto clave en la obra y el destino de Tucker. Estudiaba Historia en la Universidad de Oxford, hasta que decidió ser artista tras ver una obra de Henry Moore en la primera exposición de escultura contemporánea que visitó en 1957, según contó.
Posteriormente, le influyó en su mirada Marino Marini, Pablo Picasso, Julio González y David Smith, entre otro, y los escritores Frank Kafka y Jorge Luis Borges.
Y ante todo el trabajo de amigos y colegas de Londres como "Phillip King que también ha estado realizando uno de las obras escultóricas más originales y poéticas del siglo XX", indicó, y con el que comparte el premio ISC 2010.