Cultura
''Teatro dieciochesco de Nueva España'' recupera la dramaturgia del siglo XVIII
Hoy se presentó el libro recopilado por Germán Viveros Maldonado en la Casa de las Humanidades
CIUDAD DE MÉXICO (10/SEP/2010).- La dramaturgia ofrecida durante el siglo XVIII fue recopilada en el libro 'Teatro dieciochesco de Nueva España', que su autor, el investigador emérito de la
UNAM, Germán Viveros Maldonado, presentó hoy en la
Casa de las Humanidades.
Entrevistado en el foro de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Viveros Maldonado precisó que se trata de la segunda edición, en la que aborda tres textos teatrales que estaban inéditos.
Destacó que para ellos escribió una introducción sobre lo que fue esa modalidad teatral en la Nueva España. Recordó que entonces había censura, que no permitía nada que las autoridades consideraran que atentaba contra el gobierno virreinal.
Entonces, todo libro con cualquier alusión al monarca, virrey o la esposa de éste era prohibido, aún más en los llamados coliseos, como se llamaba antes a los teatros.
Acotó que entonces el llamado teatro callejero tenía más libertad, pues ahí se plasmaba más la farsa, que era autorizada por el gobierno virreinal y sólo era detenido el autor 'cuando se pasaban de la raya.
'Por ejemplo, cuando se referían a la familia del virrey, a una forma de gobernar o a una autoridad eclesiástica detenían la representación y recogían el libreto, y gracias a la encautación nosotros podemos conocer algunos textos', reconoció el doctor por la UNAM.
Destacó que una de las características fundamentales del teatro de Coliseo en aquellos años, era el servicio del arte escénico como medio de educación cívica y moral.
'No interesaba el arte dramático en sí mismo, sino interesaba como medio de educar, enseñar nuevos modales, buenas costumbres y principios religiosos, eso era lo que interesaba y no el arte dramático', aseguró el investigador.
También dijo que el teatro de la Nueva España estaba constituido por dos grandes géneros: el que se relacionaba con temas históricos y mitológicos, conocido como neoclasicismo novohispano, y el que estaba destinado a temas más populares, como los sainetes, entremeses, tonadillas y zarzuelas.
Estas últimas, apuntó, gozaban de mayor apreciación popular, por lo que, a pesar de haber estado prohibidas para ser realizadas en domicilios particulares, existían varios lugares en la ciudad para que se escenificaran.
Entrevistado en el foro de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Viveros Maldonado precisó que se trata de la segunda edición, en la que aborda tres textos teatrales que estaban inéditos.
Destacó que para ellos escribió una introducción sobre lo que fue esa modalidad teatral en la Nueva España. Recordó que entonces había censura, que no permitía nada que las autoridades consideraran que atentaba contra el gobierno virreinal.
Entonces, todo libro con cualquier alusión al monarca, virrey o la esposa de éste era prohibido, aún más en los llamados coliseos, como se llamaba antes a los teatros.
Acotó que entonces el llamado teatro callejero tenía más libertad, pues ahí se plasmaba más la farsa, que era autorizada por el gobierno virreinal y sólo era detenido el autor 'cuando se pasaban de la raya.
'Por ejemplo, cuando se referían a la familia del virrey, a una forma de gobernar o a una autoridad eclesiástica detenían la representación y recogían el libreto, y gracias a la encautación nosotros podemos conocer algunos textos', reconoció el doctor por la UNAM.
Destacó que una de las características fundamentales del teatro de Coliseo en aquellos años, era el servicio del arte escénico como medio de educación cívica y moral.
'No interesaba el arte dramático en sí mismo, sino interesaba como medio de educar, enseñar nuevos modales, buenas costumbres y principios religiosos, eso era lo que interesaba y no el arte dramático', aseguró el investigador.
También dijo que el teatro de la Nueva España estaba constituido por dos grandes géneros: el que se relacionaba con temas históricos y mitológicos, conocido como neoclasicismo novohispano, y el que estaba destinado a temas más populares, como los sainetes, entremeses, tonadillas y zarzuelas.
Estas últimas, apuntó, gozaban de mayor apreciación popular, por lo que, a pesar de haber estado prohibidas para ser realizadas en domicilios particulares, existían varios lugares en la ciudad para que se escenificaran.