Cultura
Sensores remotos permiten avance en arqueología del Tajín
Ayudan a certificar la presencia de vestigios arqueológicos de la región cultural
CIUDAD DE MÉXICO (11/JUN/2013).- Emplear tecnología de punta ayudó a certificar la presencia de vestigios arqueológicos de la región cultural de El Tajín, en cuatro años se registraron 585 sitios prehispánicos, ubicados entre los municipios de Gutiérrez Zamora y Tuxpan, así se destaca en el libro “Culturas del Golfo. Salvamento arqueológico y nuevas tecnologías”.
La arqueóloga Patricia Castillo, coordinadora de la publicación y titular de la investigación, explicó que los sitios registrados corresponden a ciudades de las culturas de la Costa del Golfo, ubicadas en las regiones totonaca y la huasteca baja, hasta ahora identificados dentro de dos etapas fundamentales: los periodos Clásico y Epiclásico (200 a 900 d.C.), y el Posclásico (900 a 1521 d.C.).
Abundó que el proyecto no se ha limitado al registro de dichos lugares, sino que en cada uno se ha determinado la poligonal de su extensión y un área de amortiguamiento para evitar afectaciones; con dichas delimitaciones actualmente se elaboran planos de sitios arqueológicos por municipio.
Refirió que el siguiente paso es entregar a cada ayuntamiento estos planos, para que de manera conjunta con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) se proyecte un ordenamiento territorial que permita la conservación de los sitios.
Asimismo, informó que el INAH firmó convenios con los tres municipios donde se encontró la mayor concentración de vestigios arqueológicos: Poza Rica, Papantla y Coatzintla, para que coadyuven en la preservación.
El ordenamiento territorial es uno de los objetivos principales de este proyecto, que inicialmente se concibió como salvamento arqueológico con motivo de los trabajos de Pemex para detectar hidrocarburos en la región de Chicontepec, toda vez que se trata de una franja de despunte petrolero que va de la costa a la sierra, apuntó Castillo.
“Gracias al trabajo conjunto de ambas instituciones, ahora es un proyecto de investigación de gran alcance, que nos permite confirmar que El Tajín se encuentra justamente en el centro de esta región cultural. Su estudio reafirma muchas cosas que ya se habían determinado, principalmente que es el sitio sagrado y ceremonial más importante del norte de Veracruz”, destacó.
Explicó que anteriormente el mapa de asentamientos prehispánicos del norte de Veracruz seguía una tendencia lineal. Ahora, con los topógrafos de Pemex, los especialistas del INAH revisan sistemáticamente toda el área y marcan retículas muy claras; “tenemos macrorretículas georreferenciadas por satélites, algo que no hubiéramos podido lograr con proyectos de investigación ni en mediano plazo. Un avance importante, porque estas retículas se usan para referenciar las zonas arqueológicas”.
También los estudios permitieron entender la región de El Tajín en espacio y tiempo. “Pudimos determinar patrones de asentamiento. Estamos viendo que los sitios de los periodos Clásico y Epiclásico se desarrollaron en zonas planas cercanas a los ríos y manantiales; en aluviones y valles. Los sitios de estas épocas los tenemos perfectamente registrados, sabemos cuáles fueron contemporáneos a esta urbe prehispánica”, resaltó.
Para el periodo Posclásico sucedió lo contrario, refiere, los sitios se asentaron en las partes altas. “Ahora estamos terminando el análisis de cerámica, una vez concluido podremos determinar exactamente cuántos lugares son clásicos y cuántos posclásicos”, dijo la arqueóloga.
El proyecto también se ha enfocado al estudio particular de El Tajín, donde en 2012 se detectaron tres canchas de juego de pelota, dos edificaciones denominadas “balcones” y un área habitacional de más de mil años de antigüedad, aún ocultos por la vegetación; el uso de alta tecnología también permitió determinar que los antiguos edificios del área abierta al público de este sitio Patrimonio Mundial, desde 1992, están en buen estado de conservación.
La arqueóloga Patricia Castillo, coordinadora de la publicación y titular de la investigación, explicó que los sitios registrados corresponden a ciudades de las culturas de la Costa del Golfo, ubicadas en las regiones totonaca y la huasteca baja, hasta ahora identificados dentro de dos etapas fundamentales: los periodos Clásico y Epiclásico (200 a 900 d.C.), y el Posclásico (900 a 1521 d.C.).
Abundó que el proyecto no se ha limitado al registro de dichos lugares, sino que en cada uno se ha determinado la poligonal de su extensión y un área de amortiguamiento para evitar afectaciones; con dichas delimitaciones actualmente se elaboran planos de sitios arqueológicos por municipio.
Refirió que el siguiente paso es entregar a cada ayuntamiento estos planos, para que de manera conjunta con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) se proyecte un ordenamiento territorial que permita la conservación de los sitios.
Asimismo, informó que el INAH firmó convenios con los tres municipios donde se encontró la mayor concentración de vestigios arqueológicos: Poza Rica, Papantla y Coatzintla, para que coadyuven en la preservación.
El ordenamiento territorial es uno de los objetivos principales de este proyecto, que inicialmente se concibió como salvamento arqueológico con motivo de los trabajos de Pemex para detectar hidrocarburos en la región de Chicontepec, toda vez que se trata de una franja de despunte petrolero que va de la costa a la sierra, apuntó Castillo.
“Gracias al trabajo conjunto de ambas instituciones, ahora es un proyecto de investigación de gran alcance, que nos permite confirmar que El Tajín se encuentra justamente en el centro de esta región cultural. Su estudio reafirma muchas cosas que ya se habían determinado, principalmente que es el sitio sagrado y ceremonial más importante del norte de Veracruz”, destacó.
Explicó que anteriormente el mapa de asentamientos prehispánicos del norte de Veracruz seguía una tendencia lineal. Ahora, con los topógrafos de Pemex, los especialistas del INAH revisan sistemáticamente toda el área y marcan retículas muy claras; “tenemos macrorretículas georreferenciadas por satélites, algo que no hubiéramos podido lograr con proyectos de investigación ni en mediano plazo. Un avance importante, porque estas retículas se usan para referenciar las zonas arqueológicas”.
También los estudios permitieron entender la región de El Tajín en espacio y tiempo. “Pudimos determinar patrones de asentamiento. Estamos viendo que los sitios de los periodos Clásico y Epiclásico se desarrollaron en zonas planas cercanas a los ríos y manantiales; en aluviones y valles. Los sitios de estas épocas los tenemos perfectamente registrados, sabemos cuáles fueron contemporáneos a esta urbe prehispánica”, resaltó.
Para el periodo Posclásico sucedió lo contrario, refiere, los sitios se asentaron en las partes altas. “Ahora estamos terminando el análisis de cerámica, una vez concluido podremos determinar exactamente cuántos lugares son clásicos y cuántos posclásicos”, dijo la arqueóloga.
El proyecto también se ha enfocado al estudio particular de El Tajín, donde en 2012 se detectaron tres canchas de juego de pelota, dos edificaciones denominadas “balcones” y un área habitacional de más de mil años de antigüedad, aún ocultos por la vegetación; el uso de alta tecnología también permitió determinar que los antiguos edificios del área abierta al público de este sitio Patrimonio Mundial, desde 1992, están en buen estado de conservación.