Cultura

Nueve décadas a la vanguardia de la danza

Asistirá este jueves al estreno de Nearly Ninety

GUADALAJARA, JALISCO.- Habitualmente 90 años dan para mucho, pero a veces no bastan. "No son suficientes. Siempre quedan cosas por hacer, por descubrir…", dice Merce Cunningham (Centralia, Washington, 1919), leyenda viva de la danza contemporánea.

Sentado en la silla de ruedas a la que su cuerpo quedó postrado hace dos años, cuando la vejez y los achaques pudieron más que la voluntad de un artista extraordinario cuya vida se ha centrado en explorar el movimiento, y rodeado de viejos amigos como el pintor Jasper Johns, asistirá este jueves al estreno de Nearly ninety, su montaje más reciente, concebido para conmemorar su nonagésimo cumpleaños. Será en la sala BAM de Brooklyn, en Nueva York.

En la velada también habrá ciertas y brillantes ausencias como las del compositor John Cage o la del pintor Robert Rauschenberg, ambos fallecidos. Su encuentro con Rauschenberg, a quien conoció en el mítico Black Mountain College de Carolina del Norte a finales de los 40, se transformaría en una larga historia de colaboraciones profesionales, referentes imprescindibles en las artes del siglo XX.

En Nearly ninety se mezclan, junto a los bailarines de la Merce Cunningham Company, el músico de Led Zeppelin John Paul Jones, la banda de rock Sonic Youth, la escenografía de la arquitecta Benedetta Tagliabue, videomontajes de Franc Aleu, vestuario de Romeo Gigli y la iluminación de Brian McDevitt. "Trabajar con otros artistas aumenta las posibilidades que ofrece el azar. Piensan cosas que yo no he pensado, por lo que todo crece. Y ninguno sabe realmente qué va a ocurrir hasta el estreno", sostiene el gran coreógrafo.

Influido por las teorías sobre el azar que John Cage (su pareja durante décadas) absorbió de la filosofía zen, Cunningham transformó su pasión por la danza y su amor por el movimiento en lugar de encuentro entre todas las artes. Invitó a trabajar con él a creadores de todas las ramas dejando en manos de la suerte el encuentro con el baile, la música, la escenografía o la iluminación. Al contrario de lo que dictaba la tradición coréutica. Eso sí, el control técnico de sus bailarines es esencial. Dice que "sin él no es posible explorar todas las posibilidades que ofrece el movimiento".

El azar y lo inesperado también han formado parte de su vida. Aunque hace años que su existencia no se rige por el Libro de las mutaciones (I Ching), compendio de sabiduría confuciana. "Pesa demasiado para llevarlo a todas partes", comenta socarrón. "Pero el azar siempre ha sido esencial -añade-. A veces no he podido tomar decisiones y he optado por tirar una moneda al aire y seguir lo que ella ha dicho. Es libertador, porque al dejar que sea otra cosa la que decide por ti, tu vida entra en caminos inesperados".

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