Cultura
Nueva antología recuerda a Efraín Huerta como columnista
La hija del autor compila una selección de columnas de Huerta para El Gallo Ilustrado
GUADALAJARA, JALISCO (10/NOV/2014).- Dentro de la serie de ediciones y re-ediciones que con motivo de la celebración de su centenario de nacimiento han aparecido, el volumen Efraín Huerta en El Gallo Ilustrado: Antología de Libros y Antilibros, 1975-1982 (Joaquín Mortiz, 2014) representa una oportunidad inmejorable para acercarse a la obra periodística del poeta nacido en Silao.
El libro, fruto del trabajo de su hija, la escritora Raquel Huerta Nava, compila una ilustrativa selección de las columnas que publicó Huerta semanalmente en un periodo de casi ocho años y que, en palabras de la compiladora, muestran “parte de la historia de las Letras en los años setenta”.
Según Huerta Nava, la columna refleja “cómo se vivió la literatura mexicana en aquella época, es una referencia y, además, el poeta muestra ahí un dominio total de la crónica periodística y se puede leer como un ensayo literario delicioso; ahí también estaba él como protagonista y dejó sentir el pulso de lo que sucedía en este ámbito”.
Por otra parte, el volumen pone a una nueva generación de lectores en contacto con una faceta de Efraín Huerta poco conocida y explorada hasta la fecha, incluso una buena cantidad de nombres pueden representar un “descubrimiento” para los jóvenes, dice la compiladora, porque “hay una serie de títulos y autores que son un verdadero hallazgo”.
Aunado a las nuevas ediciones de su poesía completa y recuperación de iconografías, refiere Huerta Nava, este libro es “la síntesis de toda una vida como periodista profesional, porque en él hace alusión a todos los temas que le inquietan: la política, la literatura, la sociología, la flora, la fauna, las mujeres... es un reflejo de su personalidad y una columna muy leída a nivel nacional e internacional, donde se habla de una correspondencia fluida con los autores de toda América Latina, España y más allá”.
En estos términos, destaca la escritora, el libro es además “un testimonio de una manera de ejercer el periodismo con responsabilidad, con la idea de informar y formar al lector —cosa que ya casi nadie hace—, con un estilo muy ameno (pudo ser un bloguero fabuloso) porque su idea era hacer que el lector estuviera atento y entretenido con él”, apunta.
Todos salimos ganando
La idea central de esta publicación fue “recuperar una columna importante para la época en que se dio a conocer, porque ahí se reconoce al Efraín Huerta que mucha gente quiso y admiró; como intención, me parece buena y el libro encontró buena acogida en la editorial”, comenta la compiladora.
La publicación de Efraín Huerta en El Gallo Ilustrado: Antología de Libros y Antilibros, 1975-1982 antecede a tres nuevos volúmenes que aparecerán antes de que concluya 2014, tres antologías en donde se compilan escritos sobre cine, artículos hasta la década de los sesenta y, además, sus cuentos.
Interés renovado
Raquel Huerta Nava apunta que parte de lo que se aprecia en estas columnas “es su enorme capacidad memorística y de síntesis; la columna era semanal y duró casi ocho años, de hecho dejó una inconclusa en la máquina de escribir”.
La compiladora manifiesta su sorpresa respecto al interés que ha despertado la obra de Efraín Huerta, “sea de sus primeros poemas o de la etapa final, porque creo hay textos que son terriblemente vigentes para el México que vivimos”.
Huerta fue siempre “combativo y coherente”, establece la también poeta, “nunca se desdijo, no quiso, siempre mantuvo una línea combativa de pensamiento, llena de anti solemnidad. Era así, un tipo sencillo y le fastidiaba la seriedad, se sentía incómodo con eso y le provocaba alergia; jugaba con eso y no quería caer en el peligro de tomarse en serio”.
Respecto de lo que significó la compilación, Huerta Nava tenía claro que “no se debían cortar los temas o dejarlos inconclusos, eso fue algo que se cuidó en la selección; la dificultad fue elegir los que se publicarían de entre casi 300 artículos, por mí yo hubiera publicado todo, pero no habría editorial que los aguante”.
El libro, fruto del trabajo de su hija, la escritora Raquel Huerta Nava, compila una ilustrativa selección de las columnas que publicó Huerta semanalmente en un periodo de casi ocho años y que, en palabras de la compiladora, muestran “parte de la historia de las Letras en los años setenta”.
Según Huerta Nava, la columna refleja “cómo se vivió la literatura mexicana en aquella época, es una referencia y, además, el poeta muestra ahí un dominio total de la crónica periodística y se puede leer como un ensayo literario delicioso; ahí también estaba él como protagonista y dejó sentir el pulso de lo que sucedía en este ámbito”.
Por otra parte, el volumen pone a una nueva generación de lectores en contacto con una faceta de Efraín Huerta poco conocida y explorada hasta la fecha, incluso una buena cantidad de nombres pueden representar un “descubrimiento” para los jóvenes, dice la compiladora, porque “hay una serie de títulos y autores que son un verdadero hallazgo”.
Aunado a las nuevas ediciones de su poesía completa y recuperación de iconografías, refiere Huerta Nava, este libro es “la síntesis de toda una vida como periodista profesional, porque en él hace alusión a todos los temas que le inquietan: la política, la literatura, la sociología, la flora, la fauna, las mujeres... es un reflejo de su personalidad y una columna muy leída a nivel nacional e internacional, donde se habla de una correspondencia fluida con los autores de toda América Latina, España y más allá”.
En estos términos, destaca la escritora, el libro es además “un testimonio de una manera de ejercer el periodismo con responsabilidad, con la idea de informar y formar al lector —cosa que ya casi nadie hace—, con un estilo muy ameno (pudo ser un bloguero fabuloso) porque su idea era hacer que el lector estuviera atento y entretenido con él”, apunta.
Todos salimos ganando
La idea central de esta publicación fue “recuperar una columna importante para la época en que se dio a conocer, porque ahí se reconoce al Efraín Huerta que mucha gente quiso y admiró; como intención, me parece buena y el libro encontró buena acogida en la editorial”, comenta la compiladora.
La publicación de Efraín Huerta en El Gallo Ilustrado: Antología de Libros y Antilibros, 1975-1982 antecede a tres nuevos volúmenes que aparecerán antes de que concluya 2014, tres antologías en donde se compilan escritos sobre cine, artículos hasta la década de los sesenta y, además, sus cuentos.
Interés renovado
Raquel Huerta Nava apunta que parte de lo que se aprecia en estas columnas “es su enorme capacidad memorística y de síntesis; la columna era semanal y duró casi ocho años, de hecho dejó una inconclusa en la máquina de escribir”.
La compiladora manifiesta su sorpresa respecto al interés que ha despertado la obra de Efraín Huerta, “sea de sus primeros poemas o de la etapa final, porque creo hay textos que son terriblemente vigentes para el México que vivimos”.
Huerta fue siempre “combativo y coherente”, establece la también poeta, “nunca se desdijo, no quiso, siempre mantuvo una línea combativa de pensamiento, llena de anti solemnidad. Era así, un tipo sencillo y le fastidiaba la seriedad, se sentía incómodo con eso y le provocaba alergia; jugaba con eso y no quería caer en el peligro de tomarse en serio”.
Respecto de lo que significó la compilación, Huerta Nava tenía claro que “no se debían cortar los temas o dejarlos inconclusos, eso fue algo que se cuidó en la selección; la dificultad fue elegir los que se publicarían de entre casi 300 artículos, por mí yo hubiera publicado todo, pero no habría editorial que los aguante”.