Cultura
Los pájaros de Graciela Iturbide en un libro
La fotógrafa recopila su trabajo de los últimos 32 años en una publicación editada en la colección Círculo de Arte
GUADALAJARA, JALISCO (10/DIC/2013).- Graciela Iturbide tuvo que echar un clavado en las imágenes que ha acumulado en los últimos 32 años de viajes por Alemania, India, Italia y México. De ahí, hubo que elegir una por año para conformar el libro Las condiciones del pájaro solitario, editado en la colección Círculo de Arte, de la Dirección General de Publicaciones (DGP) del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (
Conaculta).
El ejemplar, cuya presentación oficial se realizó en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, muestra una selección (32 imágenes) de pájaros solitarios zurcando el cielo, postrados en la tierra, viviendo entre los hombres, escondidos en un huevo y sujetados firmemente en la mano del célebre pintor Francisco Toledo, así como aves muertas, encogidas en un puñado de piel y huesos.
Pablo Ortiz Monasterio, coordinador de la serie, definió a las imágenes contenidas como fotografías emblemáticas con gran fuerza y eco, en las que resuena la muerte, la libertad y la cercanía.
Además, calificó a la fotógrafa como una de las artistas de la lente más importantes del mundo, lo que se demuestra con los múltiples premios que se le han otorgado: el Hokkaido y el Hasselblad, entre otros.
Graciela Iturbide comentó que su primera foto de pájaros la tomó a principios de los años 80; que nunca planeó realizar una serie, aunque el tema siempre le apasionó, pero en el terreno literario.
“Nunca tengo un guión; sí estoy pensando en mis obsesiones, en las cosas que me gustan, pero un guión no. En el caso de los pájaros no los buscas, los encuentras”, dijo la artista.
“La fotografía es rara, eres tú misma, es lo que te vas encontrando, a veces tiene que ver con lo otro, a veces tu estado de ánimo no tiene que ver con lo otro. En México es difícil encontrar pájaros más que al atardecer, si es que estás en la carretera, si estás en un pueblito que ves que los pájaros se van a dormir, entonces ellos vienen yo los tomo y ahí están”.
Graciela Iturbide explicó que para ella la cámara es un pretexto para conocer la vida: “Vivo diferente a través de la cámara, sin ella estoy embobada con otras cosas; con ella, estoy quizá más alerta a mi inconsciente”.
Aunque se considera una persona politizada y que puede ser feminista para ayudar en muchos casos, Graciela Iturbide señaló tajante que su fotografía “no es ni política ni feminista. Mi fotografía soy yo: lo que siento lo que quiero y quizá la poesía que leo, bueno es a lo que aspiro. No es que mi fotografía sea poesía pero es a lo que aspiro”, concluyó.
El ejemplar, cuya presentación oficial se realizó en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, muestra una selección (32 imágenes) de pájaros solitarios zurcando el cielo, postrados en la tierra, viviendo entre los hombres, escondidos en un huevo y sujetados firmemente en la mano del célebre pintor Francisco Toledo, así como aves muertas, encogidas en un puñado de piel y huesos.
Pablo Ortiz Monasterio, coordinador de la serie, definió a las imágenes contenidas como fotografías emblemáticas con gran fuerza y eco, en las que resuena la muerte, la libertad y la cercanía.
Además, calificó a la fotógrafa como una de las artistas de la lente más importantes del mundo, lo que se demuestra con los múltiples premios que se le han otorgado: el Hokkaido y el Hasselblad, entre otros.
Graciela Iturbide comentó que su primera foto de pájaros la tomó a principios de los años 80; que nunca planeó realizar una serie, aunque el tema siempre le apasionó, pero en el terreno literario.
“Nunca tengo un guión; sí estoy pensando en mis obsesiones, en las cosas que me gustan, pero un guión no. En el caso de los pájaros no los buscas, los encuentras”, dijo la artista.
“La fotografía es rara, eres tú misma, es lo que te vas encontrando, a veces tiene que ver con lo otro, a veces tu estado de ánimo no tiene que ver con lo otro. En México es difícil encontrar pájaros más que al atardecer, si es que estás en la carretera, si estás en un pueblito que ves que los pájaros se van a dormir, entonces ellos vienen yo los tomo y ahí están”.
Graciela Iturbide explicó que para ella la cámara es un pretexto para conocer la vida: “Vivo diferente a través de la cámara, sin ella estoy embobada con otras cosas; con ella, estoy quizá más alerta a mi inconsciente”.
Aunque se considera una persona politizada y que puede ser feminista para ayudar en muchos casos, Graciela Iturbide señaló tajante que su fotografía “no es ni política ni feminista. Mi fotografía soy yo: lo que siento lo que quiero y quizá la poesía que leo, bueno es a lo que aspiro. No es que mi fotografía sea poesía pero es a lo que aspiro”, concluyó.