Cultura
Laura Restrepo habla de los exiliados
En un reportaje, la autora abordó el tema de la vida de los refugiados y desplazados
CIUDAD DE MÉXICO (12/NOV/2010).- La dinámica en que viven los refugiados y los desplazados es bien conocida por la escritora colombiana Laura Restrepo (ella misma estuvo exiliada en México y en España) y así lo testimonia su reportaje '
Testigo del horror', publicado en el diario español '
El País', donde plasma su experiencia en Yemen.
Ella escribió sus vivencias en esa nación, a donde migran miles de congoleños y somalíes, sobre todo mujeres con niños, buscando amparo contra la violencia que su misma nación les niega.
Es un proceso complejo, con factores que dificultan la ayuda humanitaria y conflictos internos en los países de origen.
Están en juego intereses económicos de otros países y el desinterés por parte de la comunidad internacional, pasando por el chovinismo, como recoge Restrepo en su reportaje, de boca de una somalí: 'Con mi hermano, contra mi familia. Con mi familia contra mi clan. Con mi clan, contra los demás clanes'.
Esa migración, realizada en condiciones extremas, tiene un alto precio. Si los refugiados llegan vivos, después de una travesía de días sin moverse, ni satisfacer sus necesidades más básicas, arriban a un país que los recibe no precisamente en buenos términos, de acuerdo con la escritora Restrepo.
Ella documenta en su trabajo que los refugiados deben enfrentar, primero, la pérdida de la salud como consecuencia del viaje; el haber perdido a sus seres queridos, que se quedaron en el país de origen o que murieron durante su travesía, de hambre y sed, o a manos de los brutales traficantes de personas.
Les esperan aún la despiadada discriminación y la violencia sin límites en innumerables expresiones, como la falta de oportunidades que orilla a las mujeres a la prostitución, la mendicidad y, en el mejor de los casos, a tomar algún empleo mal remunerado, donde son mal vistas y mucho peor tratadas.
Colombia, el país de Restrepo, también ha sido golpeado por la guerra, y en su seno muchos ciudadanos se han convertido en refugiados y desplazados; es en este contexto donde se desarrolla 'La multitud errante', donde la narradora, es una extranjera que trabaja en un refugio dirigido por monjas francesas.
A ese lugar llega 'Siete por Tres', un hombre que ha pasado su vida errando de pueblo en pueblo, de rancho en rancho y de monte en monte. Sólo gracias a su madrina, 'de oficio lavandera', pudo sobrevivir en esas condiciones.
Recién entrado a la adolescencia, los militares la arrancaron de su lado.
Lleva años buscándola, cargando su recuerdo como carga la imagen de madera de una Virgen Bailarina, rescatada a su vez por él, tiempo después de que su pueblo y su parroquia fueran destruidos y saqueados. En este juego de imágenes que se mezclan, se superponen y se funden, aflora la nostalgia de 'Siete por Tres'.
La narrativa de Laura Restrepo no es la de quien va en búsqueda de experiencias 'para volverse escritor'; la razón de ser de este texto no es la literatura. La autora no cree en la fábula del 'ocio creador', el mito del escritor de élite y su 'experiencia estética' desde la comodidad de un palacio-despacho.
El presente libro habla de valentía y de amor, pero nada tiene qué ver con las fantasías egocéntricas de las novelas del Romanticismo, a las cuales aún hoy acude tanto la cultura de masas. Habla desde una perspectiva femenina, sin imposturas ni pirotecnia panfletaria, sino con sinceridad que sólo puede ser producto de estos dos actos: Amor y valentía.
Ella escribió sus vivencias en esa nación, a donde migran miles de congoleños y somalíes, sobre todo mujeres con niños, buscando amparo contra la violencia que su misma nación les niega.
Es un proceso complejo, con factores que dificultan la ayuda humanitaria y conflictos internos en los países de origen.
Están en juego intereses económicos de otros países y el desinterés por parte de la comunidad internacional, pasando por el chovinismo, como recoge Restrepo en su reportaje, de boca de una somalí: 'Con mi hermano, contra mi familia. Con mi familia contra mi clan. Con mi clan, contra los demás clanes'.
Esa migración, realizada en condiciones extremas, tiene un alto precio. Si los refugiados llegan vivos, después de una travesía de días sin moverse, ni satisfacer sus necesidades más básicas, arriban a un país que los recibe no precisamente en buenos términos, de acuerdo con la escritora Restrepo.
Ella documenta en su trabajo que los refugiados deben enfrentar, primero, la pérdida de la salud como consecuencia del viaje; el haber perdido a sus seres queridos, que se quedaron en el país de origen o que murieron durante su travesía, de hambre y sed, o a manos de los brutales traficantes de personas.
Les esperan aún la despiadada discriminación y la violencia sin límites en innumerables expresiones, como la falta de oportunidades que orilla a las mujeres a la prostitución, la mendicidad y, en el mejor de los casos, a tomar algún empleo mal remunerado, donde son mal vistas y mucho peor tratadas.
Colombia, el país de Restrepo, también ha sido golpeado por la guerra, y en su seno muchos ciudadanos se han convertido en refugiados y desplazados; es en este contexto donde se desarrolla 'La multitud errante', donde la narradora, es una extranjera que trabaja en un refugio dirigido por monjas francesas.
A ese lugar llega 'Siete por Tres', un hombre que ha pasado su vida errando de pueblo en pueblo, de rancho en rancho y de monte en monte. Sólo gracias a su madrina, 'de oficio lavandera', pudo sobrevivir en esas condiciones.
Recién entrado a la adolescencia, los militares la arrancaron de su lado.
Lleva años buscándola, cargando su recuerdo como carga la imagen de madera de una Virgen Bailarina, rescatada a su vez por él, tiempo después de que su pueblo y su parroquia fueran destruidos y saqueados. En este juego de imágenes que se mezclan, se superponen y se funden, aflora la nostalgia de 'Siete por Tres'.
La narrativa de Laura Restrepo no es la de quien va en búsqueda de experiencias 'para volverse escritor'; la razón de ser de este texto no es la literatura. La autora no cree en la fábula del 'ocio creador', el mito del escritor de élite y su 'experiencia estética' desde la comodidad de un palacio-despacho.
El presente libro habla de valentía y de amor, pero nada tiene qué ver con las fantasías egocéntricas de las novelas del Romanticismo, a las cuales aún hoy acude tanto la cultura de masas. Habla desde una perspectiva femenina, sin imposturas ni pirotecnia panfletaria, sino con sinceridad que sólo puede ser producto de estos dos actos: Amor y valentía.