Cultura

La historia del ferrocarril se hilvana en Ameca

El inmueble de 1901 albergará una colección de piezas relacionadas con el tren y forma parte del proyecto Vías Verdes

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GUADALAJARA, JALISCO (18/AGO/2010).- 
A las afueras del municipio de Ameca, a unas cuadras de la antigua estación del ferrocarril, se levantan muros perimetrales que protegen al edificio Hilarión Romero Gil. La finca ecléctica de 1901, que sólo es visible de frente, fue testigo de importantes episodios de la historia de la población de la Región Valles de Jalisco.

Actualmente el inmueble es un centro cultural con un museo de arqueología, una biblioteca y un archivo histórico, pero fue proyectado en un principio como hospital por el arquitecto Guillermo de Alba, quien trabajó a cargo del hacendado Hilarión Romero Gil (1822-1899).
Romero Gil especificó en su testamento que su fortuna debía emplearse en cuatro proyectos altruistas, de los cuales sólo se mantiene en pie el ex hospital de Ameca.

Las batallas libradas en el inmueble le dejaron varias cicatrices, notorias por las fracturas de los muros y por la ausencia de piso y techo en ciertas salas. Sin embargo, hay otros espacios en buenas condiciones gracias a los trabajos de restauración que se realizan en la finca para convertirla en un museo dedicado a los ferrocarriles, como parte del proyecto Vías Verdes.

En la rehabilitación de algunos espacios se ha invertido un millón 770 mil 200 pesos, otorgados por la Secretaría de Cultura (SC) de Jalisco, el Ayuntamiento de Ameca y el Fondo de Apoyo a Comunidades para la Restauración de Monumentos y Bienes Muebles de Propiedad Federal (Foremoba). Sin embargo, aún faltan recursos.

El director general de Patrimonio Cultural de la SC, Modesto Aceves, explica que el inmueble “es muy digno y tenemos que aplicar más dinero para restaurarlo, pero se requiere de una buena cantidad de millones de pesos para dejarlo habilitado”.

En busca de documentos

La misión altruista del ex hospital Hilarión Romero Gil sólo se mantuvo un par de años, pues con el inicio de la lucha de 1910 el destino del edificio fue interrumpido. Uno de los momentos más lamentables ocurrió en 1914, cuando los villistas y carrancistas saquearon la finca y quemaron todos los documentos de la fundación del entonces hospital.

“Hemos estado reuniendo documentos para reconstruir la historia del Hilarión Romero Gil”, expresa Héctor Jesús Castellano, cronista de Ameca, quien relata que durante el saqueo se llevaron el material quirúrgico del hospital que se adquirió en Londres.

Agrega que después se asentaron diferentes facciones revolucionarias, cuando el gobierno federal se establece, y vuelve a funcionar como hospital, pero sólo por un tiempo porque el Ejército tomó el edificio y lo ocupó durante casi 80 años. La salida del cuerpo castrense está registrada en 2001, cuando la finca se devolvió al pueblo de Ameca, de acuerdo a lo que dictó Hilarión Romero Gil en su testamento.
Por último, Modesto Aceves dice que para resaltar la belleza del ex hospital, cuya arquitectura es ecléctica, se tiene previsto “hacer algunas adecuaciones a las bardas perimetrales”.

EL INFORMADOR / Mayra Torres de la O

Legado arqueológico, al Parque Estación Ameca


Una de las salas del ex hospital Hilarión Romero Gil alberga actualmente el Museo Filemón Gutiérrez Ramírez, cuyo acervo se integra de más de tres mil piezas arqueológicas y paleontológicas de la Región Valles, aunque por el momento sólo se exhiben mil 200 piezas. Esto debido al cambio de sede, ya que anteriormente el museo estaba ubicado en la Casa de la Cultura de Ameca, donde llegaban alrededor de 50 visitantes diarios.

Uno de los visitantes en el nuevo espacio es un joven nacido en Ameca y radicado en la ciudad de Los Ángeles, quien se sorprendió al descubrir algunos episodios de la historia del municipio, como la visita en dos ocasiones de Porfirio Díaz, en 1872, cuando proclamó el Plan de Ameca, y el 6 de diciembre en 1896, cuando inauguró la estación del tren.
El Museo Filemón Gutiérrez Ramírez se vinculará con la antigua estación del ferrocarril que está en proceso de restauración, según el proyecto de Vías Verdes.

Archivo, descuidado

Otro de los atractivos en el Hilarión Romero Gil es el archivo histórico, ubicado en una sala en reparación, donde varias cajas de cartón cuidan los documentos, algunos datan de 1833 y otros del siglo XX. Una de las actas del acervo es el testamento del segundo gobernador de Jalisco, Ignacio Cañedo y Arróniz.

Entre las urgencias del lugar está la conversación del archivo, el cual está abandonado y sin clasificar, pero es una tarea que tendrá que esperar debido a la falta de recursos.

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