Cultura
Jean Meyer: el antisemitismo es como las amebas
El autor hace hincapié en lo desapercibido que puede pasar el rechazo a todo lo judío
GUADALAJARA, JALISCO (30/JUL/2012).- Parco como una piedra, con la voz de erres vencidas, patinadas, casi imperceptibles, el historiador Jean Meyer (Niza, Francia, 8 de febrero de 1942), cita al dramaturgo y poeta alemán Bertolt Brecht (1898-1956) como si de un pariente se tratara: “El vientre de la bestia que engendró el monstruo está todavía caliente”.
La poderosa frase pertenece a la obra "El resistible ascenso de Arturo Ui", escrita por el incombustible escritor teutón y tangencialmente le sirve al francés para decir que hay que cuidarse de que el antisemitismo que en buena parte se nutrió en Europa en el siglo XIX y XX no vuelva a irrumpir de ningún modo.
“Hay que cuidarse. Esas atrocidades no pueden volver jamás. El antisemitismo es un poco como las amebas, uno puede pensar que ya está aliviado, que ya no va a tener crisis, y de repente le vuelve la amebiasis”.
Jean Meyer dice esto con motivo de su nueva publicación, "La fábula del crimen ritual". El antisemitismo europeo (1880-1914), editado por Tusquets. La inquietud por cristalizar la obra surgió hace unos 25 años cuando al impartir una clase sobre la historia del racismo en Europa, leyó un libro sobre la génesis del totalitarismo, escrito por Hanna Arendt. La investigadora sostenía que entre numerosas revistas antisemitas que existían, había una publicada por jesuitas italianos radicados en Roma: "Civiltà Cattolica". Ese título se le grabó en la memoria con hierro candente hasta que encontró una colección completa de la revista en la Ciudad de México.
“Es la historia de una pasión criminal, dos veces criminal, porque se monta sobre el mito del crimen ritual y empuja al crimen. Nos lleva del siglo IX al siglo XX, de la cruzada a Hitler, no por una mecánica relación de causa-efecto, sino por un discurso sobre los judíos y contra los judíos en el cual aparece, desaparece, reaparece y finalmente se laiciza, seculariza, el tema cristiano del crimen ritual. Un discurso de odio y de miedo. Los judíos tuvieron también su propio discurso, de forma paralela, a manera de espejo sobre los cristianos, de miedo y de odio. No es mi tema, hoy”, escribe en las primeras páginas de la publicación.
Luego de encontrar Civiltà Cattolica empezó la investigación. Coincidió en los argumentos de Arendt. Leyó toda la revista. Comprobó que entre 1880 y 1914, por lo menos tres periodistas jesuitas denunciaron a los judíos como provocadores de todas las calamidades que sufrían la Iglesia Católica y la sociedad europea en ese tiempo. El trabajo comenzó en el año 2000 y continuó, intermitente, en los años siguientes. Meyer dejó descansar el material en 2010 debido a los compromisos que tuvo por el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución. Cuando terminó ese trance, se armó de valor y se puso a trabajar en serio.
Nunca fue una investigación de tiempo completo. “Yo siempre llevo en forma paralela dos o tres investigaciones. Con un solo tema uno se vuelve loco”.
Uno de los descubrimientos que más le impactaron durante el discurrir del libro fue que los cristianos (católicos, ortodoxos y protestantes), algunos antijudíos por razones religiosas, tuvieron responsabilidad -no todos, aclara- y contribuyeron al nacimiento y fortalecimiento de “esa monstruosidad” que se llama antisemitismo “y que consiste en descalificar a toda una familia humana sencillamente por el hecho de que es como es”.
A pesar de que su intención, plasmada en el libro, no es lavar o disculpar a la iglesias ni indignarse y mucho menos hacer progresar el diálogo judeo-cristiano; Meyer se manifiesta a favor del diálogo entre las dos religiones. Cree que por primera vez en la historia, precisamente por la gravedad de los crímenes cometidos por los nazis, la Iglesia Católica recapacitó en su historia anterior y tanto en el Concilio Vaticano II, como después los Papas ulteriores y especialmente Juan Pablo II, no solamente pidieron perdón, sino que instaron a la iglesia a hacer su propia autocrítica y reconocieron a los judíos como “hermanos mayores”.
Comenta que en México el tema es relevante ya que su población es predominantemente de origen cristiano. Sin embargo, asegura que el país no ha tenido problemas de antisemitismo, pues la comunidad judía en México es reciente, pequeña y ningún gobierno mexicano del Siglo XX y el Siglo XXI ha alentado esa práctica. “Como país de mayoría cristiana, todo lo que es parte de la historia de la catolicidad nos importa
En el libro, Meyer destaca que el antisemitismo -que se extiende desde la primera cruzada en el Siglo XI hasta el holocausto nazi del Siglo XX-, aún persiste en la actualidad gracias a las discutibles políticas que ejerce actualmente el Estado de Israel.
Para Meyer, las acciones llevadas a cabo por Israel sirven de pretexto para que el viejo antisemitismo se desempolve y levante la cabeza. Observa que después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se vio la enormidad del crimen nazi, pocos eran los que se atrevían a proclamarse en contra de los judíos.
El historiador afirma que en México basta con navegar en internet para comprobar la cantidad de sitios antisemitas que hay en las redes sociales: “La corriente, vulgar, bajísima, fea, la cloaca antisemita en todo su esplendor”.
El conflicto antisemita ya no tiene nada que ver con los cristianos protestantes. Meyer dice que ellos ya aprendieron la lección.
PARA SABER
Pasión por divulgar la historia
Jean Meyer se ha caracterizado por ser un académico empeñado en la divulgación de las ciencias sociales, en particular de la historia y en diferentes plataformas. Ha tratado en particular asuntos religiosos, como el de los Cristeros, así como temas internacionales, como la Guerra de Kosovo. Diarios, revistas, radio y televisión han sido los medios de los que se ha valido para hacer eco de los temas que, aunque hayan sucedido siglos o décadas atrás, tienen eco, a manera de arco reflejo, en la actualidad de México y el mundo. Ha destacado entre todo ello el proyecto con Editorial Clío y Televisa, donde desarrolló su labor.
FRASE
"En un momento dado está la dimensión religiosa del conflicto entre cristianos y judíos; los cristianos reclamando a los judíos no haber reconocido a Jesucristo "
Jean Meyer, historiador
La poderosa frase pertenece a la obra "El resistible ascenso de Arturo Ui", escrita por el incombustible escritor teutón y tangencialmente le sirve al francés para decir que hay que cuidarse de que el antisemitismo que en buena parte se nutrió en Europa en el siglo XIX y XX no vuelva a irrumpir de ningún modo.
“Hay que cuidarse. Esas atrocidades no pueden volver jamás. El antisemitismo es un poco como las amebas, uno puede pensar que ya está aliviado, que ya no va a tener crisis, y de repente le vuelve la amebiasis”.
Jean Meyer dice esto con motivo de su nueva publicación, "La fábula del crimen ritual". El antisemitismo europeo (1880-1914), editado por Tusquets. La inquietud por cristalizar la obra surgió hace unos 25 años cuando al impartir una clase sobre la historia del racismo en Europa, leyó un libro sobre la génesis del totalitarismo, escrito por Hanna Arendt. La investigadora sostenía que entre numerosas revistas antisemitas que existían, había una publicada por jesuitas italianos radicados en Roma: "Civiltà Cattolica". Ese título se le grabó en la memoria con hierro candente hasta que encontró una colección completa de la revista en la Ciudad de México.
“Es la historia de una pasión criminal, dos veces criminal, porque se monta sobre el mito del crimen ritual y empuja al crimen. Nos lleva del siglo IX al siglo XX, de la cruzada a Hitler, no por una mecánica relación de causa-efecto, sino por un discurso sobre los judíos y contra los judíos en el cual aparece, desaparece, reaparece y finalmente se laiciza, seculariza, el tema cristiano del crimen ritual. Un discurso de odio y de miedo. Los judíos tuvieron también su propio discurso, de forma paralela, a manera de espejo sobre los cristianos, de miedo y de odio. No es mi tema, hoy”, escribe en las primeras páginas de la publicación.
Luego de encontrar Civiltà Cattolica empezó la investigación. Coincidió en los argumentos de Arendt. Leyó toda la revista. Comprobó que entre 1880 y 1914, por lo menos tres periodistas jesuitas denunciaron a los judíos como provocadores de todas las calamidades que sufrían la Iglesia Católica y la sociedad europea en ese tiempo. El trabajo comenzó en el año 2000 y continuó, intermitente, en los años siguientes. Meyer dejó descansar el material en 2010 debido a los compromisos que tuvo por el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución. Cuando terminó ese trance, se armó de valor y se puso a trabajar en serio.
Nunca fue una investigación de tiempo completo. “Yo siempre llevo en forma paralela dos o tres investigaciones. Con un solo tema uno se vuelve loco”.
Uno de los descubrimientos que más le impactaron durante el discurrir del libro fue que los cristianos (católicos, ortodoxos y protestantes), algunos antijudíos por razones religiosas, tuvieron responsabilidad -no todos, aclara- y contribuyeron al nacimiento y fortalecimiento de “esa monstruosidad” que se llama antisemitismo “y que consiste en descalificar a toda una familia humana sencillamente por el hecho de que es como es”.
A pesar de que su intención, plasmada en el libro, no es lavar o disculpar a la iglesias ni indignarse y mucho menos hacer progresar el diálogo judeo-cristiano; Meyer se manifiesta a favor del diálogo entre las dos religiones. Cree que por primera vez en la historia, precisamente por la gravedad de los crímenes cometidos por los nazis, la Iglesia Católica recapacitó en su historia anterior y tanto en el Concilio Vaticano II, como después los Papas ulteriores y especialmente Juan Pablo II, no solamente pidieron perdón, sino que instaron a la iglesia a hacer su propia autocrítica y reconocieron a los judíos como “hermanos mayores”.
Comenta que en México el tema es relevante ya que su población es predominantemente de origen cristiano. Sin embargo, asegura que el país no ha tenido problemas de antisemitismo, pues la comunidad judía en México es reciente, pequeña y ningún gobierno mexicano del Siglo XX y el Siglo XXI ha alentado esa práctica. “Como país de mayoría cristiana, todo lo que es parte de la historia de la catolicidad nos importa
En el libro, Meyer destaca que el antisemitismo -que se extiende desde la primera cruzada en el Siglo XI hasta el holocausto nazi del Siglo XX-, aún persiste en la actualidad gracias a las discutibles políticas que ejerce actualmente el Estado de Israel.
Para Meyer, las acciones llevadas a cabo por Israel sirven de pretexto para que el viejo antisemitismo se desempolve y levante la cabeza. Observa que después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se vio la enormidad del crimen nazi, pocos eran los que se atrevían a proclamarse en contra de los judíos.
El historiador afirma que en México basta con navegar en internet para comprobar la cantidad de sitios antisemitas que hay en las redes sociales: “La corriente, vulgar, bajísima, fea, la cloaca antisemita en todo su esplendor”.
El conflicto antisemita ya no tiene nada que ver con los cristianos protestantes. Meyer dice que ellos ya aprendieron la lección.
PARA SABER
Pasión por divulgar la historia
Jean Meyer se ha caracterizado por ser un académico empeñado en la divulgación de las ciencias sociales, en particular de la historia y en diferentes plataformas. Ha tratado en particular asuntos religiosos, como el de los Cristeros, así como temas internacionales, como la Guerra de Kosovo. Diarios, revistas, radio y televisión han sido los medios de los que se ha valido para hacer eco de los temas que, aunque hayan sucedido siglos o décadas atrás, tienen eco, a manera de arco reflejo, en la actualidad de México y el mundo. Ha destacado entre todo ello el proyecto con Editorial Clío y Televisa, donde desarrolló su labor.
FRASE
"En un momento dado está la dimensión religiosa del conflicto entre cristianos y judíos; los cristianos reclamando a los judíos no haber reconocido a Jesucristo "
Jean Meyer, historiador