Cultura
Escritores que cargan prodigiosos miligramos
Ignacio Padilla fue el encargado de moderar a los invitados
GUADALAJARA, JALISCO (03/DIC/2011).- Como parte de la celebración de las bodas de plata de la FIL se realizó el ya tradicional Encuentro internacional de cuentistas. En esta ocasión, el escritor mexicano Ignacio Padilla fue el encargado de moderar a los invitados, Borja Bagunyà, Marcos Giralt Torrente, Fernando Iwasaki e Isabel Mellado, además de incitarlos a exponer su obra y ofrecer a sus lectores su definición de “cuento”.
El evento inició con la voz de Padilla recitando un fragmento de “El prodigioso miligramo”, uno de los relatos más reconocidos del tapatío Juan José Arreola.
La chilena, Isabel Mellado, inició el encuentro manifestando que “el cuento debe ser necesario, adictivo y contar con el lenguaje como personaje principal”. Más tarde leyó parte de su obra cuentística como “Rebajas” y “El perro que comía silencio”. La también violinista se destacó por sus aforismos y por su ingenioso sentido del humor.
Con una prosa más melancólica continuó el madrileño Marcos Giralt Torrente. Sus cuentos, más aproximados a lo denominado con el galicismo “nouvelle”, debido a su extensión, invitaban a la misantrópica decisión de aislarse de la sociedad con los titulados “El ermitaño y sus paradojas” y “Mudanza”.
De temáticas y personajes pueriles, la obra de Fernando Iwasaki provocó risas que resaltaban la aguda hilaridad del titulado “Peter Pan” e invitó a los lectores a “ver la realidad con ojos de ficción”, para más tarde ceder la palabra al úlimo exponente.
Finalmente, el catalán Borja Bagunyà compartió la perspectiva desde donde escribe. Indicó que, en vez de tomar un hecho real, él toma en cuenta: “lo que pudo ser, lo que debería ser y lo que será”.
La reunión de los dedicados a mentir a través de la literatura recordó al acertado cuento de Arreola seleccionado para dar inicio al encuentro, pues tal como las hormigas de ese texto, los cuentistas cargan sobre sí mismos narrativa corta que, a pesar de su corta extensión, provoca catarsis, sobresaliendo, como un prodigioso miligramo.
EL INFORMADOR / RUBÉN GIL
El evento inició con la voz de Padilla recitando un fragmento de “El prodigioso miligramo”, uno de los relatos más reconocidos del tapatío Juan José Arreola.
La chilena, Isabel Mellado, inició el encuentro manifestando que “el cuento debe ser necesario, adictivo y contar con el lenguaje como personaje principal”. Más tarde leyó parte de su obra cuentística como “Rebajas” y “El perro que comía silencio”. La también violinista se destacó por sus aforismos y por su ingenioso sentido del humor.
Con una prosa más melancólica continuó el madrileño Marcos Giralt Torrente. Sus cuentos, más aproximados a lo denominado con el galicismo “nouvelle”, debido a su extensión, invitaban a la misantrópica decisión de aislarse de la sociedad con los titulados “El ermitaño y sus paradojas” y “Mudanza”.
De temáticas y personajes pueriles, la obra de Fernando Iwasaki provocó risas que resaltaban la aguda hilaridad del titulado “Peter Pan” e invitó a los lectores a “ver la realidad con ojos de ficción”, para más tarde ceder la palabra al úlimo exponente.
Finalmente, el catalán Borja Bagunyà compartió la perspectiva desde donde escribe. Indicó que, en vez de tomar un hecho real, él toma en cuenta: “lo que pudo ser, lo que debería ser y lo que será”.
La reunión de los dedicados a mentir a través de la literatura recordó al acertado cuento de Arreola seleccionado para dar inicio al encuentro, pues tal como las hormigas de ese texto, los cuentistas cargan sobre sí mismos narrativa corta que, a pesar de su corta extensión, provoca catarsis, sobresaliendo, como un prodigioso miligramo.
EL INFORMADOR / RUBÉN GIL