Cultura

El ritmo de la improvisación de Héctor Aguilar

El escritor y músico presenta el libro 'Ritmo historias. Guía de aprendizaje mediante la improvisación musical'

GUADALAJARA, JALISCO (17/FEB/2015).- Héctor Aguilar presentó su libro ''Ritmo historias. Guía de aprendizaje mediante la improvisación musical''. El texto fue editado por el ITESO, casa de estudios donde Aguilar imparte clases. El libro nació de los talleres de percusión y expresión musical que ofrece en la Universidad Jesuita de Guadalajara.

El autor es también músico, y para la presentación contó con la compañía de sus colegas en el arte, la clarinetista y saxofonista Nathalie Braux. La sesión en la Casa ITESO-Clavigero abrió con una improvisación de ambos: Aguilar detrás de las percusiones y Nathalie con el clarinete. Por más de diez minutos deleitaron al público con un diálogo musical en el que incluyeron voces y aplausos por parte de ambos.

Después de ese preludio se prosiguió a la presentación formal del libro, con cuatro ponentes y un moderador, Bernardo González, quien coordina del programa de Música del Centro de Promoción Cultural.

El primero en tomar la palabra fue Juan Carlos Núñez, director de Integración Comunitaria del ITESO. Núñez celebró la capacidad de Aguilar de transportar sus conocimientos sobre los tambores al texto, en el que resume la sistematización de las diferentes experiencias con los alumnos.

El libro presenta una estructura sencilla y resulta accesible para leerse y tomarse como guía para sumergirse en el mundo de la improvisación con las percusiones. Igualmente, Juan Carlos apuntó la vocación de Héctor Aguilar por compartir sus conocimientos.

Posteriormente Fernando Escobar Zúñiga, académico del Centro de Aprendizaje en Red, leyó un breve texto donde calificó de imaginativa, juguetona e inclusiva la manera en que el autor expone los diversos temas que plasma en el texto. Apuntó que se trata también de un análisis de su práctica educativa, señalando en particular dos postulados clave en la enseñanza de la música: Aprender es ensayar, y sin juego no hay arte.

Nathalie Braux fue la siguiente en hacer uso de la voz: recordó los quince años que lleva de conocer a Aguilar, con una amistad surgida de la música, como pudo constatarse en la introducción de la noche con los dos improvisando. Durante su sesión hubo momentos en los que los músicos conjugaron elementos de improvisación atinadamente, coincidencia que se debe a la gran experiencia que tienen, además de la 'telepatía', como la calificó Braux.

La clarinetista enfatizó ciertos aspectos del texto de Ritmo historias: por un lado la capacidad de Aguilar de referirse a la improvisación a través de la poesía, ''mis referencias son más visuales'', comentó la también saxofonista.

La cualidad verbal para improvisar tuvo su momento mágico al final de la presentación, cuando Aguilar se respaldó en ese precepto de ''sin juego no hay arte'' e invitó a los asistentes a improvisar una secuencia rítmica a partir de un par de frases: ''por la paz'' y ''pero con pasión''. Las frases fueron desarrolladas con distintas ritmos usando el cuerpo, las palmas, los brazos y la voz.

A este gran final de la presentación se unió de nuevo el clarinete de Braux, con Aguilar marcando los ritmos con los sus percusiones (incluyendo los pies y la madera de la plataforma) y el cierre de la música con un palia cate rojo,

PARA SABER

Como mencionó durante su charla Nathalie Braux, Héctor Aguilar es ''maestro de maestros'', pues estudió el posgrado en Educación por la Universidad Pedagógica Nacional, luego de haber cursado estudios de percusión en la Escuela de Música de la Universidad de Guadalajara.

EL INFORMADOR / JORGE PÉREZ

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