Cultura
''El progreso no es una excusa''
El arquitecto español José Ortiz critica que se destroce el patrimonio de bienes inmuebles con base en planes de corto plazo
GUADALAJARA, JALISCO (10/ABR/2013).- En la casa del arquitecto José Ortiz siempre se habló de arquitectura. Cuando su familia viajaba, la intención era observar arquitectura. De su padre aprendió a saber apreciar y analizar la arquitectura. En la Universidad de Navarra, el profesor y arquitecto Francisco Mangado le enseñó a enfrentarse a los problemas arquitectónicos y a realizar proyectos. Al egresar, trabajó cuatro años con el arquitecto Rafael Moneo. Años de experiencia que el arquitecto español compartirá hoy 10 de abril en el Museo de la Ciudad.
En punto de las 20:00 horas, en Independencia 684 (a dos cuadras de Federalismo), el arquitecto ofrecerá una charla en la que contará su devenir desde 2006 como Project Leader del estudio Cruz y Ortiz arquitectos, que cuenta con una nutrida trayectoria en proyectos arquitectónicos de nueva planta, intervenciones en centros históricos y edificios públicos de valor histórico y artístico en países como España, Alemania, Suiza y Holanda.
Sentado en una banca de madera, Ortiz comenta que la conferencia que el mismo tituló “Far from home”, se debe la invitación de la directora del Museo de la Ciudad, Mónica del Arenal, quien le comunicó el interés en el patrimonio de la ciudad y la actuación de arquitectos en contextos históricos.
Ortiz comenta que los edificios que el estudio ha intervenido patrimonialmente están en Holanda, Alemania y España. En los dos primeros países ha visto regulaciones muy desarrolladas en las que la conservación del patrimonio está garantizada.
“No estamos hablando de si se salva el patrimonio o no se salva. Ya hablamos de cómo se protege mejor o cómo mejor se trata. Yo sé que aquí la preocupación es que directamente se están demoliendo piezas patrimoniales de arquitectura que ya no se podrán recuperar. Digamos que las preocupaciones en uno y en otro sitio son distintas. Seguramente en estos países pasarían por esto, pero a lo mejor ya hace mucho tiempo”.
Aunque afirma que no conoce muy bien la situación del patrimonio de Guadalajara, considera que un punto infranqueable sería que el catálogo de bienes patrimoniales fuera asumido por las diferentes fuerzas políticas.
“Esto es patrimonio de la ciudad y no se puede modificar en función de los intereses de cada uno o de la coyuntura temporal, porque es una mala inversión a largo tiempo. Puede haber una necesidad, alguien que quiera montar un negocio que pueda estar muy bien a corto plazo, pero al final yo he visto en España cómo se ha destrozado el patrimonio en aras del progreso, y después pasan 20, 25 años… y aquel negocio que era fantástico quiebra y te quedas sin negocio, sin patrimonio y sin absolutamente nada. Es decir, el patrimonio es un bien que tiene que durar para siempre y eso hay que tenerlo muy claro”.
Y agrega: “El progreso no se puede usar como excusa para destrozar el patrimonio. El progreso hay que incluirlo en el patrimonio. El patrimonio es nuestra historia y un pueblo sin historia es un pueblo que anda un poco perdido”.
En la charla que durará aproximadamente una hora, José Ortiz hará énfasis en uno de sus proyectos más recientes: The New Rijksmuseum. Construido por el arquitecto Cuypers a finales del Siglo XIX en Ámsterdam, Holanda, los trabajos de remozamiento del inmueble tuvieron una duración de 10 años.
Cuenta que uno de los escollos más importantes fue que al ser decimonónico, el edificio sólo tenía acceso a minorías selectas. Con las intervenciones, el museo pasó de albergar miles a aproximadamente dos millones de personas, que es lo que se prevé que reciba anualmente.
Otro problema era que el museo había sido maltratado en el Siglo XIX, pues el fondo artístico era inmenso y, en aras de conseguir mayor eficiencia, se habían maltratado algunas partes y se había construido en donde no se debía.
Servir a los edificios
“Eso es lo que a nosotros nos gustaría, tomar una posición completamente de servicio hacia el edificio en la que los intereses particulares del arquitecto, de la persona que interviene están siempre superpuestos al edificio. Es una intervención completamente de servicio”.
Después de mencionar las intervenciones del estudio, brevemente explicará algunos proyectos y concursos en marcha como el nuevo estadio de futbol Cornaredo, en Lugano, Suiza.
Reflexiona que los edificios se han modificado siempre y que a lo largo de la historia un estilo ha llegado detrás de otro y se ha añadido.
“Yo creo que la forma de llegar a los edificios es, como he dicho antes, con cierta naturalidad, con vocación de servicio hacia el edificio, dejando a un lado aspectos más de vanidad del arquitecto, de que quiera hacer ahí su obra y que se le vea, y al mismo tiempo no tener una actitud conservadora en la que se copie el lenguaje del edificio que se interviene: ni mimesis ni contraste. Es una forma natural, hay que usar el lenguaje de la arquitectura moderna que hay hoy en día, teniendo en cuenta que se actúa sobre una base que ya existe”.
Para él, la vocación principal del arquitecto al intervenir edificios será la de “adaptar con humildad. Siempre intentando que el edificio anterior y la modificación salgan lo mejor paradas”.
Ortiz sostiene una relación cercana con México – la primera vez que llegó fue el 2002- y uno de sus planes a corto plazo es montar una oficina de Cruz y Ortiz.
PARA SABER
La conferencia
Mañana el arquitecto José Ortiz impartirá la conferencia “Rijksmuseum y otros proyectos”, a las 20:30 horas en el Centro para la Cultura Arquitectónica y Urbana (CCAU), ubicado en Ghilardi No. 120 (sede del Laboratorio Sensorial), entre Juan Manuel y Justo Sierra.
En esta intervención el arquitecto explicará algunos de los proyectos relacionados con el trabajo en edificios y contextos históricos más relevantes de la firma en los últimos años, haciendo énfasis en el recién finalizado Rijksmuseum de Ámsterdam. El despacho convirtió un edificio del siglo XIX, diseñado por Cuypers, en un museo del siglo XXI.
En punto de las 20:00 horas, en Independencia 684 (a dos cuadras de Federalismo), el arquitecto ofrecerá una charla en la que contará su devenir desde 2006 como Project Leader del estudio Cruz y Ortiz arquitectos, que cuenta con una nutrida trayectoria en proyectos arquitectónicos de nueva planta, intervenciones en centros históricos y edificios públicos de valor histórico y artístico en países como España, Alemania, Suiza y Holanda.
Sentado en una banca de madera, Ortiz comenta que la conferencia que el mismo tituló “Far from home”, se debe la invitación de la directora del Museo de la Ciudad, Mónica del Arenal, quien le comunicó el interés en el patrimonio de la ciudad y la actuación de arquitectos en contextos históricos.
Ortiz comenta que los edificios que el estudio ha intervenido patrimonialmente están en Holanda, Alemania y España. En los dos primeros países ha visto regulaciones muy desarrolladas en las que la conservación del patrimonio está garantizada.
“No estamos hablando de si se salva el patrimonio o no se salva. Ya hablamos de cómo se protege mejor o cómo mejor se trata. Yo sé que aquí la preocupación es que directamente se están demoliendo piezas patrimoniales de arquitectura que ya no se podrán recuperar. Digamos que las preocupaciones en uno y en otro sitio son distintas. Seguramente en estos países pasarían por esto, pero a lo mejor ya hace mucho tiempo”.
Aunque afirma que no conoce muy bien la situación del patrimonio de Guadalajara, considera que un punto infranqueable sería que el catálogo de bienes patrimoniales fuera asumido por las diferentes fuerzas políticas.
“Esto es patrimonio de la ciudad y no se puede modificar en función de los intereses de cada uno o de la coyuntura temporal, porque es una mala inversión a largo tiempo. Puede haber una necesidad, alguien que quiera montar un negocio que pueda estar muy bien a corto plazo, pero al final yo he visto en España cómo se ha destrozado el patrimonio en aras del progreso, y después pasan 20, 25 años… y aquel negocio que era fantástico quiebra y te quedas sin negocio, sin patrimonio y sin absolutamente nada. Es decir, el patrimonio es un bien que tiene que durar para siempre y eso hay que tenerlo muy claro”.
Y agrega: “El progreso no se puede usar como excusa para destrozar el patrimonio. El progreso hay que incluirlo en el patrimonio. El patrimonio es nuestra historia y un pueblo sin historia es un pueblo que anda un poco perdido”.
En la charla que durará aproximadamente una hora, José Ortiz hará énfasis en uno de sus proyectos más recientes: The New Rijksmuseum. Construido por el arquitecto Cuypers a finales del Siglo XIX en Ámsterdam, Holanda, los trabajos de remozamiento del inmueble tuvieron una duración de 10 años.
Cuenta que uno de los escollos más importantes fue que al ser decimonónico, el edificio sólo tenía acceso a minorías selectas. Con las intervenciones, el museo pasó de albergar miles a aproximadamente dos millones de personas, que es lo que se prevé que reciba anualmente.
Otro problema era que el museo había sido maltratado en el Siglo XIX, pues el fondo artístico era inmenso y, en aras de conseguir mayor eficiencia, se habían maltratado algunas partes y se había construido en donde no se debía.
Servir a los edificios
“Eso es lo que a nosotros nos gustaría, tomar una posición completamente de servicio hacia el edificio en la que los intereses particulares del arquitecto, de la persona que interviene están siempre superpuestos al edificio. Es una intervención completamente de servicio”.
Después de mencionar las intervenciones del estudio, brevemente explicará algunos proyectos y concursos en marcha como el nuevo estadio de futbol Cornaredo, en Lugano, Suiza.
Reflexiona que los edificios se han modificado siempre y que a lo largo de la historia un estilo ha llegado detrás de otro y se ha añadido.
“Yo creo que la forma de llegar a los edificios es, como he dicho antes, con cierta naturalidad, con vocación de servicio hacia el edificio, dejando a un lado aspectos más de vanidad del arquitecto, de que quiera hacer ahí su obra y que se le vea, y al mismo tiempo no tener una actitud conservadora en la que se copie el lenguaje del edificio que se interviene: ni mimesis ni contraste. Es una forma natural, hay que usar el lenguaje de la arquitectura moderna que hay hoy en día, teniendo en cuenta que se actúa sobre una base que ya existe”.
Para él, la vocación principal del arquitecto al intervenir edificios será la de “adaptar con humildad. Siempre intentando que el edificio anterior y la modificación salgan lo mejor paradas”.
Ortiz sostiene una relación cercana con México – la primera vez que llegó fue el 2002- y uno de sus planes a corto plazo es montar una oficina de Cruz y Ortiz.
PARA SABER
La conferencia
Mañana el arquitecto José Ortiz impartirá la conferencia “Rijksmuseum y otros proyectos”, a las 20:30 horas en el Centro para la Cultura Arquitectónica y Urbana (CCAU), ubicado en Ghilardi No. 120 (sede del Laboratorio Sensorial), entre Juan Manuel y Justo Sierra.
En esta intervención el arquitecto explicará algunos de los proyectos relacionados con el trabajo en edificios y contextos históricos más relevantes de la firma en los últimos años, haciendo énfasis en el recién finalizado Rijksmuseum de Ámsterdam. El despacho convirtió un edificio del siglo XIX, diseñado por Cuypers, en un museo del siglo XXI.