Cultura

El Museo de Luxemburgo recupera el París de Cézanne

Abrirán exposición con obras de temática no valorada en trayectoria del pintor

PARÍS, LONDRES (11/OCT/2011).- El Museo de Luxemburgo en París descubre a partir de hoy el fruto de las numerosas estancias de Paul Cézanne en la capital, con una exposición que pone de relieve una temática hasta ahora insuficientemente valorada en la trayectoria del pintor.

El comisario científico de la muestra, Denis Coutagne, llegó a esta conclusión tras preparar en 2006 la exposición "Cézanne en Provence", con la que, según explicó en una entrevista, abrió un díptico que se completa ahora con "Cézanne et Paris".

El público podrá contemplar hasta el 28 de febrero 80 piezas, 60 de ellas óleos, algunos difíciles de ver en Europa y otros no expuestos desde hace décadas, como un retrato de Émile Zola perdido de vista desde 1939 y encontrado recientemente.

Al preparar la muestra de Aix-en-Provence, vista por 500 mil personas, el comisario dijo haber realizado "una constatación muy simple", que Cézanne -"el padre de todos nosotros", como le llamaba Picasso- "trabajó más en París y en Île de France que en Provenza", su tierra natal, y nunca dejó de viajar a París.

Algunos biógrafos y críticos dicen que se recluyó en su tierra, "pero no es verdad -dijo Coutagne-, vino a París hasta 1905, un año antes de su muerte"; unos datos hasta hoy no tenidos en cuenta en otras presentaciones del maestro, ni siquiera en la retrospectiva que se le dedicó en 1995.

Sin embargo, resaltó el comisario, "comprender verdaderamente la obra de Cézanne" (1839-1906) significa saber "por qué viene a París, qué viene a buscar, cómo es reconocido, por qué vuelve", cuándo y cuántas veces viene, entre otras cuestiones, algunas sin respuesta.

Aspecto importante de esta exposición es también una decena de cuadros que hizo en la ribera del Marne (región parisiense) entre 1893 y 1895 que nunca fueron identificados y cuyo tema ni siquiera figuraba en la gran retrospectiva de 1995.

"La vida de Cézanne como pintor comienza en 1861, cuando sube a París por primera vez", son casi 50 años de vida pictórica, destacó el comisario, que descubrió que Emile Zola, con quien el pintor trabó amistad a los 13 años porque le defendió de sus compañeros de colegio, que le detestaban, "desempeñó un papel principal en la subida de Cézanne a París".

"Fue él quien logró animarle a ser un pintor, a subir a París, a organizar su vida en París" e, incluso si no le comprendía siempre, fue quien le apoyó con sus escritos, quizás financieramente y, desde luego, psicológicamente y amistosamente, explicó el comisario.

La exposición reúne los tres cuadros en los que representó a Zola, "que nunca se ven juntos", entre ellos un pequeño retrato descubierto recientemente en una caja de seguridad de un banco, que no había sido expuesto desde 1939.

La muestra revela también que no pintó, o lo hizo muy poco, la vida parisiense y urbana y que fue en París donde descubrió, "a través del cuerpo femenino, que es su obsesión", esa relación violenta, tumultuosa y agresiva que lleva a "Las bañistas" y "Los bañistas" que pinta en Provenza.

Por otro lado, fue también en París donde dio a la naturaleza muerta una importancia inexistente en su tiempo, cuando era relegada más bien como segundo género. Elaboró con ella "una construcción a la vez conceptual e intelectual que lleva a un juego de 'geometrización', a la búsqueda de coloridos y de estructuración del espacio".

"No es cubismo aún, pero elabora un nuevo vocabulario pictórico todavía sin explorar", resaltó Coutagne.

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